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44 En la muerte de Juan Pablo II DOMINGO 3 4 2005 ABC EN LA MUERTE DE JUAN PABLO II El Santo Padre ha fallecido a las 21.37 horas en su apartamento privado Con esta frase, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro- Valls, anunciaba la fatal noticia a los periodistas. Juan Pablo II dejaba, después de una dramática agonía, huérfanos a millones de católicos en todo el mundo Desaparece el líder espiritual del siglo XX TEXTO: JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Con un Amén! en los labios y mirando a su ventana, Juan Pablo II cruzó ayer el verdadero umbral de la esperanza al término de uno de los pontificados más grandiosos de la historia del cristianismo. A las 9: 37 de la tarde, el Papa convocó las últimas fuerzas de un cuerpo completamente desgastado para dirigir una última palabra en la tierra al Creador misericordioso que lo estaba esperando: Así sea! El fiel secretario de toda una vida, Stanislaw Dziwisz, sostenía su mano y le dio la bendición mientras, a través de la ventana, se oía la plegaria de unos cuarenta mil jóvenes en la Plaza de San Pedro. Acababa de concluir en su habitación la misa, adelantada, del Domingo de la Misericordia Divina, una fiesta instituida por él mismo en el Año Santo de 2000. Los jóvenes seguían rezando en la plaza cuando, a las diez de la noche, el vicesecretario de Estado, Leonardo Sandri, tomó el micrófono y anunció, con palabras entrecortadas por el llanto: A las 21.37, nuestro Santo Padre ha retornado a la casa del Padre Inmediatamente empezó el rezo de la Salve, acompañada de un inmenso aplauso y un De Profundis cargado de emoción. Un mazazo Aunque se temía, la noticia llegó como un mazazo, y las lágrimas afluyeron a borbotones mientras los prelados invitaban al silencio para acompañar al Papa en sus primeros pasos en el cielo Era un momento de gran intensidad emotiva y de un silencio escalofriante, roto después por algunos jóvenes que empezaron a cantar: ¡Aleluya! ¡Resucitará! un himno al triunfo iniciado por Jesucristo, y que se conmemoró el Domingo de Pascua. Cuando el número tres del Vaticano, el arzobispo italoargentino Leonardo Sandri, comenzó a hablar ante el micrófono era ya el cargo más alto de la Curia Vaticana puesto que el secretario de Estado y todos los jefes de dicasterios habían cesado automáticamente en el momento de la muerte del Pontífice. Monseñor Sandri anunció que el cardenal Angelo Sodano celebrará la misa de sufragio hoy domingo a las diez y media de la mañana en la Plaza de San Pedro. El mundo entero se enteró, casi en directo, a través de la televisión. Millares y millares de fieles continuaban inmóviles en silencio en la Plaza de San Pedro. Poco después, monseñor Renato Boccardo, organizador durante muchos años de la Jornada Mundial de la Juven- tud, inició una meditación espontánea: Todos nos sentimos huérfanos esta noche, pero la fe nos dice que quien muere con Jesús, vive con Él. Encomendamos el alma del Papa a María, Madre de la Iglesia el título que se lee a los pies del mosaico de la Virgen, instalado en esta plaza precisamente por Juan Pablo II. Rosarios blancos La vigilia de plegaria se reanudaba, y otros eclesiásticos tomaron el relevo para dirigir de nuevo el rezo del Santo Rosario, la oración más amada de Juan Pablo II, quien repartió personalmente centenares de miles de rosarios blancos a lo largo de su vida. A las doce y media de la noche más de cien mil personas rezaban en la plaza. Italia declaró tres días de luto nacional y puso en marcha un plan de emergencia para acoger en los próximos días a dos millones de peregrinos que acudirán a despedir al primer Papa del mundo entero. Sus restos mortales serán visitados hoy por la Curia y los embajadores en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, antes del traslado mañana lunes a la Basílica de San Pedro, donde podrán ser visitados por el público. Durante la jornada, la última enseñanza de Karol Wojtyla, sobre el modo de morir Miles de jóvenes se reunieron en la plaza de San Pedro para rezar por el Pontífice AP