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24 DOMINGO 3 4 2005 ABC Internacional Palestinos de la localidad cisjordana de Nazla, próxima a Tulkarem, se enfrentaron ayer a soldados israelíes por la ocupación de tierras detrás del muro EPA Abbas destituye a los jefes de la seguridad palestina mientras el caos se apodera de Cisjordania y Gaza Hamás entrena por las noches a sus milicianos para hacer frente a la Policía de la ANP b La ciudad de Ramala, capital administrativa de la Autoridad Palestina, se encuentra en estado de máxima alerta con centenares de agentes por las calles JUAN CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA. Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) está muy tocado. Casi hundido, según sus críticos. Al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se le escapa entre los dedos el poder. Los plazos y tiempos de su caída en desgracia entre la opinión pública se aceleran a marchas forzadas por su incapacidad para poner en marcha las reformas prometidas, las reformas internas, administrativas, financieras y de seguridad imprescindibles. El líder palestino no consigue poner orden en su propia casa. No impone ni imprime carácter. Tiene al enemigo en casa, y en la del vecino, y en la del otro lado del muro ilegal. Los servicios de seguridad, bajo la responsabilidad directa del primer ministro, Ahmed Qurea (Abu Alá) con el que está cada vez más enfrentado y ya ni siquiera intenta disimularlo, no obedecen sus órdenes. Los barones de su partido, Al Fatah, aquellos que todavía se agarran al legado político de Yaser Arafat para sobrevivir, se empeñan con esmero en boicotear sus iniciativas y reformas. Las diferencias internas no se quedan ni mucho menos en las palabras. En los últimos días, además del grave tiroteo contra la mukata cuando Abbas se encontraba en su interior, se han contado incidentes armados en Nablus, en Tulkarem, en Gaza, en el campo de refugiados de Balata, en el centro de Ramala... Las calles, las plazas, los barrios de la ciudad y aledaños fueron patrullados durante todo el día por centenares de policías palestinos... desarmados. No pueden llevar armas porque la seguridad de Ramala continúa bajo la lupa de Israel y no ha sido transferida a la ANP. Abbas se reunió sin éxito alguno con Qurea y con el ministro del Interior, Naser Yusef, para buscar una salida a la crisis. Se especula con el regreso a lo más alto de la seguridad de Cisjorda- nia del veterano Yibril Rayub, quien desempeñó dichas funciones en tiempos de Arafat. Las diferencias internas ponen en serio peligro los resultados de Al Fatah en las elecciones legislativas del 17 de julio, que Abbas y su partido quieren aplazar hasta noviembre, pero no se atreven a hacerlo por la respuesta de Hamás, entre otras cosas. Desconfianza mutua Abbas no se fía de Hamás, pese al actual periodo de calma que se respira en la región. Pero Hamás tampoco se fía de Abbas. De hecho, el movimiento fundamentalista islámico ha comenzado a entrenar por las noches en el norte de Gaza, en Beit Lahia, a decenas de milicianos para prepararse a un futuro enfrentamiento con los servicios de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina. Por si fuera poco, y pese al clima de optimismo ficticio que se ha instalado en Oriente Próximo, Israel no colabora demasiado con el presidente de la ANP para hacerle la vida más fácil. La tregua de facto o periodo de calma de hecho no ha supuesto una mejo- Cortar cabezas La situación ha llegado a tal punto que Abbas no ha tenido más remedio que actuar y cortar cabezas. De hecho, ha guillotinado a todos los responsables importantes de los servicios de seguridad palestinos, entre ellos al jefe de dicho aparato en Cisjordania, Ismail Jaber. Los que no han sido destituidos han dimitido, como el coronel Tawfiq Tirawi. Así las cosas, la ANP decretó ayer en Ramala el estado de máxima alerta. Al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se le escapa entre los dedos el poder En los últimos días se han contado incidentes armados en Tulkarem, Nablus, en el campo de refugiados de Balata...