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20 Nacional DOMINGO 3 4 2005 ABC Infraestructuras Mintra CMT Policías Reunión a dos. Pese a que había mandado alguna carta a Esperanza Aguirre para reunirse con ella, Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, no se puso en contacto con la presidenta de la Comunidad para invitarla a una reunión con el alcalde a fin de coordinar los proyectos de infraestructuras que ambas administraciones acometen en Madrid. El Metro lo pagará la Comunidad. Aunque en febrero de 2003 Eurostat, entonces bajo la responsabilidad de Pedro Solbes, certificó que Mintra podía ser una empresa de mercado, ahora Bruselas ha recalificado esta institución, lo que le impedirá seguir endeudándose para hacer el Metro. La carga recaerá en los presupuestos regionales. Un traslado político. La sede de la CMT se trasladará a Barcelona, por una decisión que ha sido interpretada como puramente política y cuya base podría ser hacer un guiño a los socios de Maragall y a los socios del Gobierno de Zapatero, ya que el 90 por ciento de las empresas de este sector están ubicadas en la Comunidad de Madrid. Nula colaboración. Interior ha rechazado los ofrecimientos realizados desde la Comunidad para colaborar en la implantación de 3.000 efectivos adicionales de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El 7 de marzo, Fernández de la Vega y Alonso presentaron 815 nuevos funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. Sólo invitaron a Gallardón. Zapatero se vuelca en minar la imagen de Esperanza Aguirre para arrebatar Madrid al PP El estrangulamiento de proyectos y los guiños a Gallardón centran su estrategia de aquí a 2008 b El presidente ha optado por dirigir desde el Ejecutivo la oposición al Gobierno madrileño, congelando económicamente aquellos planes cuya realización requiere el apoyo del Estado. Paralelamente, pretende también salpicar su política en Madrid de relaciones preferentes con Gallardón que alimenten la disputa entre los dos dirigentes populares MAYTE ALCARAZ MADRID. Si la oposición la hacen desde La Moncloa, que alguien me cuente qué hago yo aquí Ésa es la frase con la que, según cuenta un testigo de la escena, el líder de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, recibió hace dos meses la buena nueva que llegaba desde el Gobierno socialista de que la estrategia para acabar dentro de dos años con la hegemonía del PP en Madrid (ahora gobierna la Comunidad y el Ayuntamiento) pasaba a ser el objetivo número uno de Zapatero como pasaporte para triunfar en las urnas un año después. Blanco, en auxilio de Simancas Tanta fue la perplejidad provocada en Simancas, quien por cierto podría estar en la cuerda floja como posible candidato a la Comunidad de Madrid en 2007, que hubo de correr el pasado martes en su auxilio el secretario de Organización, José Blanco, quien convocó a una inesperada reunión pública al propio dirigente madrileño y a Alfonso Perales, secretario de Política Autonómica. El encuentro, sin orden del día, terminó, ante el estupor de los periodistas, en una rueda de prensa en la que como todo titular se ofreció el elogio de Blanco al rigor en la oposición de Simancas y la estabilidad del partido en Madrid Ese día, el número dos de Ferraz también sirvió en bandeja lo que es algo más que una declaración de intenciones lógica en un partido de oposición para convertirse en un objetivo prioritario para el presidente del Gobierno: El PSOE tiene capacidad para configurar una alternativa y desbancar a Esperanza Aguirre sentenció. Esa es, desde luego, según fuentes de los socialistas madrileños, la auténtica obsesión de Zapatero, que ha trasladado a su entorno el hecho incontestable de que, tal y como muestra la historia reciente de España (a Felipe González le antecedió el triunfo de Tierno y Leguina; y a Aznar, el de Gallardón y Manzano) hacerse con el poder en Madrid es tradicionalmente la antesala para gobernar en Moncloa (en este caso, para consolidarse) si no hay circunstancias excepcionales. Para ello, y según esas mismas fuentes, se han abierto dos vías de trabajo: por un lado, cerrar el grifo de las inversiones en la Comunidad, cuya inmediata consecuencia es la paralización de algunos de los grandes proyectos regionales, como la red de Cercanías, la M- 40 o las radiales 1 y 6, capitales para el tráfico madrileño y puntos fuertes del programa que llevó a Aguirre al poder; y por otro, empañar la imagen de la presidenta explotando esa fuga de Zapatero y Aguirre, durante su único encuentro en la Moncloa Las denuncias del caso Majadahonda son un escalón más en la búsqueda del desgaste popular agua de sus enfrentamientos con Gallardón, al que los socialistas miman públicamente: reunión con la ministra de Fomento, invitación al acto de presentación de los nuevos policías madrileños... Y todo sin que Esperanza Aguirre salga en la foto. La imagen del alcalde con el ministro del Interior, en un caso, o con la titular de Fomento, en otro, despertó la protesta de la Comunidad de Madrid, que ponía como ejemplo las reuniones que mantienen los ministros con otras autoridades locales: es claro que cuando se reúne un ministro en Valencia con Francisco Camps, no acude Rita Barberá, y sí al contrario. Para el Gobierno de la región no ha pasado tampoco inadvertido cómo el lobby europeo socialista, encabezado por el comisario Almunia, ha conseguido subvertir la decisión del Eurostat, que certificó en febrero de 2003 (curiosamente, entonces, bajo la responsabilidad del actual vicepresidente socialista Pedro Solbes) que la empresa encargada de financiar el Metro en la región, Mintra, podía ser una empresa de mercado y, por tanto, con capacidad de endeudamiento. Recientemente, Bruselas optó por reclasificar esta entidad, lo que impedirá que siga costeando la red de Metro, carga que recaerá sobre el Presupuesto de Madrid. Torpedear el Metro La jugada del Gabinete socialista, apuntan esas fuentes, es una carambola política de indudable impacto, al torpedear la auténtica línea de flotación de la política de infraestructuras de Madrid, el mejor de los activos con el que tanto Aguirre como en su momento Gallardón acuden a las urnas.