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14 Nacional DOMINGO 3 4 2005 ABC elecciones vascas Libros PREPUBLICACIÓN. José Antonio Zarzalejos dice en el prólogo de su libro Contra la secesión (Editorial Planeta) cómo había aplazado este ensayo sobre el conflicto vasco en la esperanza de verlo superado. No ha sucedido así y la cuestión vasca- -que es la cuestión de la integración nacional de España- -ha entrado en una fase crítica cuyas causas analiza sin circunloquios el autor El órdago de Ibarretxe lendakari del gobierno vasco es un personaje sin referencias en la historia del nacionalismo. De trayectoria profesional y política oscura- -sólo se le conoce una labor financiera como funcionario del partido- fue alcalde de Llodio (Álava) presidente de las Juntas Generales de aquel territorio y vicelendakari con José Antonio Ardanza. En ninguna de esas misiones destacó de manera particular, aunque se reconoció siempre su buena capacidad para los números y su ortodoxia ideológica. Pero ni en el régimen interno del partido ni en el externo goza Ibarretxe de la respetabilidad de los dirigentes exiliados- -Jesús María Leizaola, Juan de Ajuriaguerra- o del tirón de los carismáticos- -Carlos Garaicoetxea, Xavier Arzalluz- ni del reconocimiento de otros más discretos pero eficaces, como José Antonio Ardanza. En realidad, Ibarretxe es el resultado, en cuanto biotipo político, del nuevo PNV que ha abandonado las referencias históricas- -especialmente las de los años cincuenta y sesenta- que ha sido conducido durante los últimos veinte años por un Xavier Arzalluz tremendista unas veces, pactista otras, pero que, sobre todo, ha convivido con inmoral naturalidad con el terrorismo de ETA. Ibarretxe y su gobierno, también el actual partido, dividido entre las huestes de Egibar y de Josu Jon Imaz, actual presidente del Euskadi Buru Batzar (EBB) la ejecutiva de la organización, no han ideado un escenario político en el que su capacidad política, su nervadura ideológica, su compromiso interlocutor y su afán reformista puedan sustituir el papel disuasorio, o impositivo, o persuasivo que desempeña la banda terrorista ETA. La variable violenta es permanentemente en la política vasca y en la conducción que de ésta hace el PNV. Sin ETA, el nacionalismo corre el riesgo de perder el poder que se configura en el País Vasco como un régimen, es decir, como una estructura clientelar sostenida por el allegamiento de fondos públicos a través de las haciendas forales, en un claro fenómeno de publificación de la economía y de abierto intervencionismo, y aglutinada por el ejercicio permanente de coerción que impone ETA a los no nacionalistas, bien mediante la acción criminal directa, bien mediante el chantaje económico o bien con la infiltración en los circuitos sociales del país de un miedo difuso que invita al silencio, a la adhesión a lo estatuido, a la suscripción de las imposturas nacionalistas y a la mimetización con sus pautas de comportamiento. Son muchas: desde el aprendizaje obligatorio del euskera tanto en la red pública de enseñanza como en la privada y en la específica de las ikastolas, a la asunción de hábitos de diversión y expresión social típicamente nacionalistas. Ibarretxe se ha encontrado compelido a que el régimen de poder no se malogre por la debilidad de ETA o, eventualmente, por su desaparición. El lendakari se convierte así en el dirigente nacionalista que ha de salvar los muebles, atornillar el régimen, prolongar a ETA por otros medios- -si acaso la banda depusiese las armas que es cosa que habrá de verse para creerse- -y garantizar la red de clientelismo que es la que hoy ha creado una nueva plutocracia en el País Vasco. Le ha tocado a Ibarretxe, en definitiva, releer las obras completas- -y por cierto, semiocultas- -de Sabino de Arana y Goiri, remedando el manifiesto verbal de junio de 1893, apelar al derecho a la indepen- El dencia de Euskadi, perpetrando así el más tremendo error que en política pudiera cometerse: pretender llevar a la práctica el programa de máximos del partido. No lo hizo ninguno de sus antecesores porque sabían que era tanto como bordear la catástrofe; tensaron pero no rompieron; amagaron pero no golpearon. Y en los momentos de debilidad se aquietaron a una política que proyectó algunos espejismos. Cuando la debilidad interna atenazó al PNV en 1986 por la escisión protagonizada por Carlos Garaicoetxea- -fundador de Eusko Alkartasuna- -y los peneuvistas hubieron de avenirse a gobernar con el Partido Socialista de Euskadi- PSOE, hibernaron el doctrinarismo nacionalista hasta donde fue preciso. Consiguieron que, con más parlamentarios, los socialistas cedieran la presidencia del gobierno a José Antonio Ardanza cuando, en rigor, en Ajuria Enea debió sentarse Ramón Jáuregui. El PSE había obtenido más escaños en el Parlamento de Vitoria, pero los socialistas no se creyeron su propia victoria. El PNV retribuyó a los socialistas y aflojó la tensión con el resto de la sociedad española mediante dos expresiones de concordia notables pero tan consistentes como la arquitectura efímera de nuestros días. que formula una dura autocrítica al nacionalismo vasco por su carácter excluyente. Declara que la vasquidad no viene dada por la militancia nacionalista y reconoce las injusticias perpetradas por la visión totalizadora de su partido. Se trata de un Arzalluz inédito y, desde luego, muy poco recordado. El entonces presidente del EBB calificó de injusta, agresiva y antidemocrática la hegemonía y patrimonialización que el PNV había practicado de la realidad vasca; y se atrevió a calificar el revés de la escisión de su partido de batacazo material y moral Aquel espíritu de 1988, esperanzador incluso para los que lo vivimos de cerca, tenía un sentido táctico: el nacionalismo estaba dividido; el PNV dependía de los socialistas para mantenerse en el gobierno y la banda terrorista ETA azotaba sin piedad hasta el punto de alarmar, por su potencia criminal, a los dirigentes del PNV. Los guarismos asesinos son escalofriantes: ETA asesina a 85 personas en 1978, a 118 al año siguiente; en 1980 a 124, a 38 en 1981, en 1982 la cifra se eleva a 44 asesinatos, igual que en 1983; bajan a 31 en el 84, pero de nuevo son 37 en 1985 y 41 en el 86 y 52 en 1987. Había, pues, que firmar el Pacto por la normalización y pacificación de Euskadi en razón de una mínima decencia. El Pacto de Ajuria Enea y el espíritu del Arriaga El 12 de enero de 1988 se firmaba en Ajuria Enea un No y sí a la Constitución El propio Arzalluz, transcurrido el tiempo, desprepacto bajo la denominación de Acuerdo para la Norció como meramente táctico el espíritu del Arriamalización y Pacificación de Euskadi El texto rega Es probable, sin embargo, que Xavier Arzaunió a todos los partidos menos a Herri Batasuna. El lluz hubiese seguido otros derroteros si en 1978 el Euspunto segundo del pacto decía textualmente que el kadi Buru Batzar del PNV, presidido por Carlos GaEstatuto de Guernica representa la expresión de la voraicoetxea, le hubiese permitido votar favorablemenluntad mayoritaria de los ciudadanos del País Vasco y te la Constitución, porque si bien los parlamentarios constituye, la norma institucional básica de que se nacionalistas no estuvieron representados en la poha dotado para acceder a su autogobierno, por lo que nencia, arrancaron una disposición adicional de resu asunción o acatamiento es una condición necesaserva de derechos históricos ria para alcanzar su definitiva que, sin precedente alguno en normalización y pacificación la historia del constitucionaNo hará falta recordar que la lismo español, ofertaba una saPropuesta de Estatuto Político tisfacción moral al nacionalisde la Comunidad Libre Asociamo vasco mucho más generoda de Euskadi deroga expresasa de lo que la prudencia aconmente el Estatuto que en aquel sejaría. La Ejecutiva nacionaenero con tanta pasión defenlista impuso la abstención a la dieron los nacionalistas vascos. Constitución, tanto en el ConRemedando a Sabino Arana greso como en el referéndum- -luego ya se comprobó que fue posterior, pero mostró su otra añagaza- Xavier Arzalluz deseo de que el texto constituy José Antonio Ardanza, auncional prosperase porque amque más el primero que el segunparaba y respetaba los deredo, crean entonces la sensación chos históricos de los territode una profundísima renovarios forales Sin embargo, y ción en el nacionalismo vasco. de nuevo, el PNV estuvo fuera Nace el 9 de enero de 1988, unos del compromiso pero se sumó días antes de la firma del Pacto a la solución siendo, previade Ajuria Enea, lo que se dio en mente, parte del problema. llamar el espíritu de Arriaga De cualquier manera, la ciEn el monumental teatro Arriaclotimia de Arzalluz, consusga de Bilbao, Xavier Arzalluz, a tancial al carácter del propio la sazón presidente de la Ejecutinacionalismo, se mostró de va del PNV, responsable directo nuevo en un- -ahora así lo pade la más grave escisión en la Título: Contra la secesión vasca rece- -fantasmagórico episohistoria de su partido, intervieAutor: José Antonio Zarzalejos dio sucedido en 1996. Ganadas ne con un discurso escrito a Editorial: Planeta por estrecho margen las elecmano- -el autor de estas págiPáginas: 180 ciones generales por el Partinas vio el manuscrito mostrado Precio: 16,50 euros do Popular de José María Azpor el propio Arzalluz- -en el Fecha de publicación: 5 de abril