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6 Opinión DOMINGO 3 4 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Sin Juan Pablo II el mundo hubiera sido distinto. Los jefes de Alí Agca eran unos canallas, pero conocían bien su oficio WOJTYLA EN LA CRUZ En su afán de ser Pontífice quiso ser el puente con el Crucificado. Y por eso quiso mostrarse como tal. Durante un tiempo le vimos llevar la cruz a cuestas, pero en los últimos meses ya se había clavado a ella que le imagináramos en L Papa ha querido una cruz? O ¿acaso era gratener su agonía antuito en él el dolor? En su te el mundo. Toda la afán de ser Pontífice quiso familia mundial- -católiser el puente con el Crucifica- -en torno a su enfermecado. Y por eso quiso mosdad. Ha querido que se le trarse como tal. Durante televisaran los gestos de un tiempo le vimos llevar dolor, los rictus que revelaCÉSAR la cruz a cuestas, pero en ban los mordiscos de la ALONSO DE LOS RÍOS los últimos meses ya se hamuerte. Y ésta es la imabía clavado a ella. gen que quedará para la memoria colectiva de esAMBIÉN quiso que los católitas generaciones. Para la Histocos- -y los agnósticos culturia quedará el Papa polaco que ralmente cristianos- -entendieconsiguió la victoria de la liberran el sentido de la agonía como tad en la Europa del Este, en los lucha con la muerte. Es evidente regímenes dominados por el soque él quiso que se televisara esta cialismo real, en Polonia, su queterrible batalla porque no quería rida nación, sujeto de solidaridad que su defensa de la vida fuera rey de liberación, patria cultural y tórica, sino vivida por él a brazo religiosa. partido, a cuerpo partido. Ha queEste es el Wojtyla de la Historia. rido que nos reconciliáramos con El que ya está en los libros. Pero la vejez vida, con el dolor vida, en nuestras cabezas, y mientras vicontra cualquier otra forma de savamos, le recordaremos colgado lida buena, contra cualquier tentadel dolor. En los últimos días sólo ción de eutanasia. La buena muerle quedaban los ojos. te es para él ésta. No es posible entender a este Yo nunca habría pensado que Wojtyla de los últimos tiempos si una necrológica mía sobre el Papa no entramos en las claves cristiano hubiera sido política Ha connas. Los laicos españoles tienen seguido llevarme a otro terreno, vergüenza a entrar en ese terreno. aquél en el que toda política debe Les parece curil. Les parece una tener su asiento, en el moral. Esta cesión. Pero, ¿cómo interpretar a crucifixión a la que se nos ha someWojtyla si no queremos dar con tido nos ha dado cita en él y resullas razones por las que él quiso ta más que curioso comprobar cómo muchos católicos hacen fe ante esa convocatoria. No pueden soportar el espectáculo. Se han sentido mal. Desazonados. Que lo quiten de nuestra vista, que no entre en nuestras casas, no queremos que el enfermo visite a los sanos. Dicen muchos católicos. Y los teólogos de la liberación, estos heterodoxos tan absolutamente leales a la ortodoxia progresista, tan bobamente ilustrados y protestantes, han venido pidiendo que elijan un nuevo Papa, que se reúnan los cardenales y pongan el sustituto. Dicen con su sentido más político que teológico. Como si a ellos también les diera vergüenza el Papa, su dolor, su rictus imperdonable. Estos, tan políticos, tan demócratas, tan secularizados. En realidad ya este Papa les quitó el juego del diálogo con el Este cuando consiguió que cayera el Este, no querían caer en la cuenta de que un Papa pueda caer en algo tan elementalmente cristiano como agonizar lentamente y ante las muchedumbres en la cruz. De tal modo que tenga algún sentido la de oro que llevamos al cuello y el crucifijo que está en algún lugar de la casa. EL PAPA MEDIÁTICO LGUNA inteligencia, tan preclara como perversa, las vio venir y armó la mano asesina de Alí Agca. Felizmente el turco falló en su atentado y Karol Wojtyla sobrevivió para ser, en plenitud, el Papa Juan Pablo II. Su agonía, seguida en directo por medio mundo como síntoma de admiración y respeto y con quiebra definitiva de la intimidad personal, marca el final de una etapa histórica en la que el Pontífice ha sido eje de los acontecimientos. Su personalidad singular, en un escenario mundial de carencias personales, le convirtieron en elemento determinante, desde su experiencia polaca, para contribuir al fin del comunismo en sus formulaciones más clásicas y, muy curiosamente y al mismo tiempo, para impulsar unas nuevas formas, más centradas y sociales, con las que entender el capitalismo. Creyentes y no creyentes estamos ahora ante una gran orfandad. Durante más de un cuarto de siglo Juan Pablo II ha sabido unir a su condición de gran pastor de los católicos la de referencia espiritual para un mundo que, globalizado, parece querer renunciar a cualquier valor que no pueda ser palpado, pesado y medido. En esa crisis del espíritu, el testimonio de Juan Pablo II le convirtió en una figura singular y respetada por los observadores de las más diversas condiciones sociales, políticas, económicas y, en su caso, religiosas. Como gran paradoja añadida, que no carece de valor simbólico, el Papa de apellido inicialmente impronunciable pasó a ser la gran figura mediática de su tiempo, el hombre más popular y presente en un mundo que no suele detenerse ante un sermón ni vibrar con una plegaria. Y eso sin reunir, salvo la de ser rubio, ninguna de las condiciones que, según los expertos, catapultan para la fama. Ha escrito docenas de documentos trascendentales y leído centenares de discursos capaces de convencer a sus oyentes; pero sin cuidar el estilo literario ni contar con la ayuda de la elocuencia que, se supone, proporciona la amatista de San Pablo. ¿Por qué? Quizás porque en razón de su propia experiencia biográfica, en el cruce de los dos mundos surgidos después de la Segunda Gran Guerra, Wojtyla quiso y supo buscar y encontrar, a la luz del Evangelio, puntos de encuentro mejor que fuentes de tensión. Y predicó con el ejemplo. Sin Juan Pablo II el mundo sería distinto. Los jefes de Alí Agca eran unos canallas, pero conocían su oficio. Fracasaron en el intento y, en esta Pascua de Resurrección en la que muere el Papa, el paisaje de las ideas no se parece en mucho al de aquella primavera de 1981 en que sonaron disparos en la plaza de San Pedro, el mismo lugar en el que hoy se concentra el dolor mundial por un Pontífice viajero que, rompiendo moldes y protocolos, ha contribuido a un cambio esencial en la Historia. ¿Continuará? Esa es la pregunta que en parte- -sólo en parte- -ha de resolver el Cónclave que se reunirá en la Capilla Sixtina. A E T H ACE unos días me dijo Teófilo Redondo, mi viejo profesor, que el padre Cobreros se había ido a ayudar a los leprosos de Fontilles. Tendrá ahora algo más de noventa años. Él, tan fino intelectualmente; tan mirado, corporalmente. Tenía una cita con Wojtyla en Fontilles. REVISTA DE PRENSA tor y vaticanista Vittorio Messori afirmaba que Juan Pablo II ya es llamado santo En su Polonia natal, mientras la televisión y la radio polacas se dedicaban casi exclusivamente a dar la fatal noticia, la prensa digital resaltaba sobre todo el gran dolor y el fervor por todo el país El rotativo francés Le Monde, por su parte, incluía en primera línea un editorial sobre los retos que esperan al nuevo Pontífice y se preguntaba cuál será su estilo y si sabrá poner remedio a la hipertrofia del poder romano... mediante unas condiciones más modernas del ejercicio del poder pontifical El Papa ha demostrado que el hombre no es sólo hombre cuando está sano y fuerte. Juan Pablo II dio testimonio en nombre de la gente enferma, débil y vieja escribía el diario alemán Die Welt. En Londres, el tono general era de respeto por un coloso de compasión que nunca perdió el contacto con el pueblo como reflejaba anoche el rotativo Daily Mail. Por su parte, La Tercera de Santiago de Chile destacaba como principales enseñanzas de Juan Pablo II su amor y su confianza en Jesucristo así como sus viajes como peregrino y mensajero de la paz El mundo entero se ha visto beneficiado por la labor de este seguidor de Jesús; y, en particular, nuestra patria señalaba el rotativo chileno. El diario argentino Clarín se sumaba a las especulaciones sobre el sucesor en la Silla de Pedro y estimaba que sería una gran bendición que el cardenal argentino Jorge Bergoglio se convierta en sucesor de Juan Pablo II El periódico bonaerense señalaba, por otra parte, que Argentina entera va a sentir la muerte del Papa, ya que estuvo muy cercano en momentos críticos del país entre los que menciona la guerra entre Argentina y Chile en 1978 y el conflicto de Las Malvinas frente al Reino Unido, cuatro años más tarde. S. I. Dolor por la muerte del Papa Los principales periódicos del mundo, a través de sus ediciones digitales, daban cuenta anoche del fallecimiento de Juan Pablo II y resaltaban la consternación mundial tras conocerse la noticia. El diario romano La Repubblica resaltaba el largo aplauso en la plaza de la Basílica de San Pedro cuando los miles de católicos allí reunidos supieron el fatal desenlace: Está sonando la campana de la Basílica... la gente reza por su eterno descanso El periódico resaltaba el dolor que se adueñó de Italia al difundirse la noticia, no por esperada menos dolorosa. Es una muerte pública, como la de Jesucristo en la cruz escribió el Corriere della Sera. El escri-