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ABC SÁBADO 2 4 2005 Los sábados de ABC 99 GASTRONOMÍA La avaricia vegetal de Fuerteventura forzó el desarrollo extraordinario de las cabras más generosas del planeta. De los cuatro litros y medio diarios de leche que ofrecen se extrae el que ha sido considerado el mejor queso del mundo VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE La cabra de Colón es usted un amante del queso, y está interesado en probar el mejor queso del mundo en pasta prensada, no tiene que cambiar de país. No debe cruzar los Pirineos para hacer una cata generalizada en el vecino país de los mil quesos, o continuar viaje hasta Suiza o los Países Bajos. Desde la preciosa isla canaria de Fuerteventura se exporta a toda España, Estados Unidos, Francia, Alemania y Suiza el que, según se desprende de los criterios del jurado del World Cheese Award, es el mejor queso del mundo. El mérito de este queso, elegido entre 1.662 productos de 17 países, es justo atribuirlo, además de a la tradición de los maestros artesanos de la isla, al legado de la cabra majorera. Las veintiocho razas de cabras de la isla de Fuerteventura tuvieron que adaptarse a la orografía isleña, y alimentarse de la no vegetación de la isla indica Rafael Piñero, director comercial de S. A. T. Ganaderos de Fuerteventura, que ha sido la destinataria del galardón. EL CHINDOGU PERFECTO Si TEXTO: PABLO ALCALÁ nocidamente bueno, una suerte de caviar de los lácteos. Solo un millón y medio de kilos de queso (apenas un 2 por ciento de la totalidad de queso de cabra producido en España) para un producto exportado a Europa y América, con menos demanda (hasta la fecha) en la Península Ibérica. Cabras majoreras, de las que procede el queso galardonado acompañaron al descubridor en su viaje hacia América El fruto de los extraordinarios ejemplares cornamentados de la isla canaria se impuso, de la mano de Proexca, una empresa pública dedicada a la promoción exterior de los productos de las Islas, a otros afamados quesos de inmenso prestigio, como el Cheddar leche cruda de alta maduración, un Parmeggiano Reggiano de más de año y medio de maduración o dos Gruyère artesanos. El rey de la quesería mundial tiene acento canario, y sabor a puro instinto de supervivencia y lucha caprina contra los elementos. Una gran noticia para los paladares más exigentes del planeta de los quesos. Un chindogu típico, o similar AP N Liquen y agua de roca De la alimentación basada en liquen y agua, lamida directamente de las rocas descubrieron hace siglos los ganaderos de la isla que se derivaba una leche de una calidad suprema con la que desarrollaron una tradición quesera que ha llegado hasta nuestros días con el mismo procedimiento artesanal Además de la frugalidad alimentaria, la cabra majorera tiene en su haber el registro de ser la que más cantidad de leche al día puede dar, exactamente cuatro litros y medio, lo que significa dos litros por encima de la media de cualquier otra raza del mundo. Esto lo sabía Cristóbal Colón, que, en su escala hacia el nuevo continente, embarcó, cual Noé, varios ejemplares para abastecimiento de la tripulación. Lástima que haya sólo unas 6.000 cabras a disposición de la elaboración de un queso que únicamente admite esta leche, sin mezcla alguna, lo que hace del producto, además de reco- El mejor queso del mundo, según determinó el jurado de la feria mundial de la alimentación celebrada en Londres, tiene el acento de la isla de Fuerteventura o hay nada como las cosas inútiles. O las absurdas. Y luego están las casi inútiles, una categoría indudablemente superior (suelen ser absurdas también, con lo cual se completa el círculo de la tontería perfecta) Lo que me lleva a los chindogu. Se trata de esos inventos inútiles, normalmente japoneses, que alguien idea en lugar de, por ejemplo, darse coscorrones contra la pared. Si se convierte en algo usado habitualmente, no es chindogu, es algo que deberías llevar a la oficina de Patentes y forrarte. En el muestrario de chindogus hay de todo. A ver. Un rascador con coordenadas, que es una camiseta que tiene dibujada en la espalda una cuadrícula como la de jugar a los barcos. Va acompañada de una miniatura en papel, de manera que puedes pedir a cualquiera que haga el favor de rascarte entre G 7 y G 8. También existen etiquetas para la ropa usada (anotas cuándo te has puesto algo y así no repites con el mismo público) Pero no hay que ser puristas, el mundo está llenos de chindogus. Internet, ni les cuento. Hay un tipo al que el espíritu chindogu le sale por las orejas. Monta una página llamada Mondarina sólo para que las masas le manden correos si también llaman mondarinas a las mandarinas. Cuando lo vi se me descolgó la mandíbula y todavía estoy intentado llevarla a su sitio. Pero hay más. Un colgante para chica que en lugar de una cruz o la medalla del amor (hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana) es, atención, una diminuta bolsa escrotal en plata. Con un par. Y te vas a la oficina con los huevecillos al cuello para que vayan sabiendo por ahí que los tienes bien puestos. El colgante se llama ballsies. Me quedo sin palabras. Pero miren este de ahora. Una taxidermista de Nevada quiere ayudar con ánimo de lucro a quienes hayan perdido a su mascota. ¿Que se te mueren tu querido perro o tu querido gato? Pues aquí la señora te hace un cojín con su piel. Un gato sale por 65 dólares. Un caballo, por 150. Menos mal que no gasto equino, porque no veo dónde demonios iba a meter un cojín de caballo. Adoro el chindogu. Quizá porque también le doy al wabi sabi (el caso es que el nombre sea raro) Quiero decir que acabo viendo la belleza de lo imperfecto, de lo no convencional (aunque, aquí entre nosotros, lo del wabi sabi es gafapasta total) El caso es que veo el vídeo famoso y me parece el chindogu perfecto (y se me ha vuelto a descolgar la mandíbula) Son unos huevos colgados del cuello, tu querido perro disecado, una mondarina y ráscame en P 7. Tocado. Pero que muy tocado.