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98 Los sábados de ABC SÁBADO 2 4 2005 ABC LA CIUDAD DE NEÓN (Viene de la página anterior) senta las residencias en Las Vegas se constituyeron en excelente negocio para artistas que podían ir desde Frank Sinatra a Tom Jones, pasando por Count Basie o Cher. Era el lugar de la música orientada a adultos (los niños no juegan) contemplada con cierto desdén por el mundo pop ya dominante. Las Vegas y sus espectáculos, incluso cuando eran los de Elvis, tenían un punto hortera, como toda la ciudad, en realidad. Hoy las cosas han cambiado. Las Vegas se va convirtiendo poco a poco en una especie de parque temático familiar, el concepto de juego se ha extendido hasta convertir a toda la ciudad en un emporio lúdico para casi todas las edades. El comienzo del cambio puede fecharse en 1976, cuando el juego fue legalizado en otros lugares, como Atlantic City, en New Jersey. Nevada ya no monopolizaba ese sector y los promotores no tardaron en ponerse las pilas. Es lo que se conoce como el advenimiento de los mega- resorts una versión ampliada a toda la familia del hotel- casino autosuficiente de Bugsy Siegel. En 1972 apareció un nuevo hotel junto a la antigua carpa de circo que había instalado en el Strip la Circus Circus Entreprises. Era el Circus Circus Hotel Casino, el elemento habitacional de un inmenso parque acuático llamado Las Vegas se fue convirtiendo poco a poco, a partir de los años 70, en una especie de parque temático familiar Más allá del racionalismo Aprendiendo de Las Vegas de Robert Venturi, Denise Scott Brown y Steven Izenour, fue en el momento de su aparición (1970) un escándalo, pero hoy se considera uno de los textos clave de la post- modernidad y de él se han derivado estudios y proyectos arquitectónicos en todo el mundo. Lo que los anuncios y edificios de Las Vegas planteaban no era más que llevar a su última conclusión (provisional) el dictum racionalista de que la forma sigue a la función En Las Vegas habían descubierto la funcionalidad del signo, del reclamo publicitario, y al no estar constreñidos por ordenanzas ni estar bajo la mirada critica del mundo neo- académico, habían llegado a fundir el signo con el mismo edificio. ¿Por qué no iba a adoptar un puesto de hamburguesas la forma de una hamburguesa? Su funcionalidad básica no sufre por ello y a ella se añade la puramente publicitaria. En un non- place en medio del desierto no existían ni tradiciones arquitectónicas ni limitaciones urbanísticas, de modo que un edificio podía tomar elementos de cualquier cultura en busca de aumentar la ilusión, primero del juego dinerario, y más recientemente, del juego en general. Aprendiendo de Las Vegas sigue siendo un libro capital, porque significó una nueva mirada sobre nuestro entorno urbano. La ciudad que lo inspiró merece un respeto. Todo por el ocio. Rodeos, velocidad, boxeo, juego... Las Vegas es un non- place del entretenimiento. Debajo, dos de las estrellas de los años noventa, los pesos pesados Mike Tyson y Evander Holyfield Amor al juego. Bodas fáciles y juego en todas las esquinas estuvieron en el origen del mito Grand Slam Canyon, una ¿copia? del Gran CañÓn del Colorado, relativamente cercano. El parque incluye montañas, cascadas, aguas bravas, vuelos sobre el Cañón... Todo ello climáticamente controlado bajo una cúpula de plástico rosa. A partir de ahí, la imaginación se ha desbordado. El Mirage Hotel- Casino, con sus 3.049 habitaciones, ofrece un hábitat de tigres blancos e incluso un volcán no tan pequeño que expulsa lava y fuego cada cierto tiempo. El mismo promotor del Mirage, Steve Wynn, es el dueño del Treasure Island, con su Bahía de los Bucaneros, donde un barco pirata y una fragata británica se enzarzan en un duelo naval. Tenemos también el Excalibur, un coloso de 4.000 habitaciones, con la imagen de un castillo medieval donde pueden contemplarse torneos entre caballeros del Rey Arturo para, a continuación coger un monorraíl y pasar al Luxor, con su reproducción 1: 1 de la tumba de Tutankamon. El espacio dentro de la pirámide podría acoger nueve aviones Jumbo puestos uno encima de otro. No obstante, la primacía indiscutida le pertenece por ahora el MGM Grand Hotel Theme Park, el mayor centro de atracciones del mundo, con 12 restaurantes, tres piscinas, cinco pistas de tenis, teatros, cines, y un estadio para concierto o eventos deportivos, como grandes combates de boxeo, para más de 15.000 personas... Se entiende que estamos muy lejos de aquellos orígenes fronterizos, pero también de la ciudad vagamente pecadora de hace cincuenta años. Claro, los neones en la Fremont Street siguen luciendo, las capillas para matrimonios precipitados siguen existiendo, el Strip es incluso más brillante y las ruletas siguen girando. Pero aquellas místicas fundadoras se han perdido. Las Vegas triunfa hoy porque se ha convertido en el mayor centro de atracciones del planeta, desde las más infantiles e integradas hasta las más undergrounds como los míticos raves techno en el desierto... En la era de la comunicación y la mundialización, Las Vegas es ahora un nonplace del entretenimiento, un lugar que cae en Estados Unidos pero dentro de poco sembrará copias más o menos idénticas en China, la India o Brasil. Hoy por hoy, aquí están 13 de los 20 mayores hoteles del mundo, la ciudad tiene dos millones de habitantes y su poderío cultural sigue siendo potente. Siempre hay algo que aprender de Las Vegas. Más información: www. lasvegas 2005.o rg El espejo deformado Para el desaparecido Hunther S. Thompson, Las Vegas venía a ser un destilado psicodélico del sueño americano. El periodista dopado hasta el extremo va a dar en una convención de sheriffs anti- droga, tiene espantosos jaleos en sus mega- hoteles, con sus coches de lujo, y también con diversas mujeres. Más tarde asiste a una demencial carrera motociclista por el desierto cercano o cae en el campo de lo que parecen unos neo- nazis, gente algo violenta... Demostrando la claridad de su intención a pesar de su colocón non- stop, Thompson apenas hablaba del juego. Miedo y asco en Las Vegas es el mundo que rodea ese núcleo, ya muy tratado. Lo que gira alrededor contiene enormes dosis de estupidez y mal gusto, pero resulta revelador del sustrato cultural en el que se mueven las masas liberadas de la alta cultura El verdadero fenómeno de Las Vegas no es el microscópico de CSI ni el macroscópico de los súper- hoteles. Thompson llegaba a la ciudad como quien lo hace a otro planeta y todo le parecía una deformación grotesca del ideal propagandístico del país. Hoy viene a ser algo muy semejante, pero como ejemplo planetario. Plató cinematográfico. Grissom pasea bajo los neones de la ciudad, en uno de los capítulos de la inigualable CSI Las Vegas