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ABC SÁBADO 2 4 2005 Los sábados de ABC 97 Del espíritu de la frontera al parque de atracciones. Las Vegas triunfa porque es el mayor centro de atracciones del planeta, lejos del espíritu fronterizo de los orígenes. A la izquierda, imágenes de las distintas épocas de la ciudad, desde las carreteras de los colonos al éxito de Tom Jones o algunos de los componentes del llamado Rat Pack: Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. se admitía al público o los artistas negros que actuaban en los casinos blancos La verdad es que estos primeros tiempos respondían en gran medida a la imagen de descontrol que seguimos teniendo del lugar. En las carreteras del estado se podía circular sin límite de velocidad, no había impuesto en las ventas, no había periodo de espera para los matrimonios y no había mayor regulación sobre el juego. Las Vegas era una ciudad permisiva y bastante barata. Todo esto ha cambiado mucho, como veremos, incluso en el mismo juego. El juego era en principio muy primitivo: ruletas, dados, black jack, póquer descubierto o en partidas privadas, máquinas tragaperras... Luego, se fueron incorporando juegos como el baccarat (el chemin de fer francés) pero la gran revolución ha llegado con las ideas de optimización de recursos y la comunicación digitalizada. Ahora un crupier se encarga de varias partidas de black jack, pero, lo que es más importante, las máquinas tragaperras se han convertido en jugadores virtuales de póquer, keno, bingo y otros juegos, y la integración de todas ellas en una red estatal y el hecho de que algunas acepten fichas de 500 dólares significan que puede haber botes vertiginosos que alguna vez han rozado los diez millones de dólares... Otro desarrollo, menos legendario, pero muy efectivo, es la actividad congresística, que empezó en los años 50 y ha convertido hoy a LasVvegas en uno de las primeras ciudades feriales y de convenciones de EE. UU. De los casi 30 millones de visitantes que llegan al año, más de dos millones son delegados de convenciones o participantes en ferias. Entertainment is Las Vegas Si el juego era y sigue siendo el leit motiv de esta ciudad única, las atracciones son su aspecto más trascendente. Las atracciones comenzaron aquí en un sentido bastante estricto: ya desde The Ranch se perseguía atraer a turistas que luego pudieran dejarse el dinero en las salas de black jack. Sucedía que las atracciones del Ranch, aunque de cierto nivel, venían a reproducir el antiguo ambiente de los Saloons del Oeste, pero eso cambio rápidamente en cuanto los más pulidos inversores de la Costa Este tomaron cartas en el asunto. Para empezar, hoteles como el Stardust decidieron irse hasta París e importaron el espectáculo del Lido, mejorando notablemente el original. Para dar una idea, este espectáculo tuvo una duración de 31 años, cuando fue sustituido por el actual Enter the Night El ejemplo de Stardust fue seguido por el Dunes, que trajo en 1957 a las Minsky s Follies, el primer espectáculo topless en EE. UU. Otra atracción característica era la música non- stop en las lounges del casino, absolutamente gratis, y de donde surgieron nombres luego muy conocidos, como Don Rickles, Buddy Hackett, Shecky Greene, Alan King, Louis Prima o Keely Smith. A partir de los se (Pasa a la página siguiente) tra en el Sands o de Elvis Presley. En cierta forma, Las Vegas era como esa ciudad de Pinocho donde toda transgresión era posible. Al menos esa era la leyenda, porque Las Vegas era una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, una de las pocas en las que podía salirse sin temor a la calle con un fajo de dólares. En esa época nacieron los nombres míticos del Strip de las Vegas, al borde la carretera que llega desde Los Angeles. Los Sands Riviera, Desert Inn, Hacienda, Tropicana y Stardust. Había un hotel más, en otra parte de la ciudad, el Moulin Rouge, único en el que AP Un mafioso con vista En 1946, un mafioso con vista, Bugsy Siegel, desarrolló la idea del hotel- casino, e inauguró el Flamingo. Siegel pensó que, dada la carencia de atractivos naturales (y el calor veraniego) de la ciudad, se imponía un establecimiento elegante del que no fuera necesario salir para comer, beber, contemplar atracciones, dormir y, sobre todo, jugar El brillo del dinero. En los casinos pueden generarse botes vertiginosos, que alguna vez han rozado los diez millones de dólares