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62 SÁBADO 2 4 2005 ABC Toros FERIA DE ABRIL A Morilla no se lo llevó el viento Real Maestranza de Sevilla. Viernes, 1 de abril de 2005. Primera corrida. Media entrada larga. Novillos de Torrealta, incluido el sobrero (3 bis) correctos de presencia, de menos a más, y de buen juego; destacó por encima de todos el 4 Salvador Cortés, de verde oliva y oro. Estocada (saludos) En el cuarto, estocada desprendida. Aviso (silencio) Antonio Chacón, de grana y oro. Dos pinchazos, uno tendido y siete descabellos. Dos avisos (silencio) En el quinto, pinchazo, estocada tendida y descabello (silencio) Alejandro Morilla, de celeste y plata. Estocada atravesada (oreja) En el sexto, pinchazo, media tendida y descabello (vuelta al ruedo) diferencia con la buena novillada de Torrealta, de lujo. Bonita, bonita. Y los picadores como si enfrente se encontrasen auténticos hijos de Barrabás. ¡Qué forma de picar! Al jabonero tercero, un tacazo de utrero, le partieron el espinazo de un lanzazo por no correr el palo. Fue devuelto. Así que Morilla volvió a la puerta de toriles, otra vez, con un par. Ni aire ni gaitas, hambre de gloria. Y además lanceó a la verónica con corte clásico, con afán de reunirse y hacer olvidar su larga estatura. En la muleta, los mismos planteamientos se repitieron: firmeza y fe. El pase del péndulo en los medios abrió tandas de derechazos de mano baja y recorrido, con la panza de la muleta por delante. La lucha se multiplicó con la izquierda. La tela se hacía un gurruño, trataba de ayudarse con la espada, queriendo templar más las embestidas del viento que las del torete, que se quedaba por ahí más corto. Las manoletinas y la estocada convocaron la pañolada y la oreja. De las que abren puertas. Otra vez en la boca de lobo de chiqueros buscó doblar el triunfo. Triplicarlo a poder ser. Manseó el torrealta, suelto, en los primeros tercios. Pero se pu- ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. El viento arrasaba todo. Menos la férrea voluntad de triunfo de Alejandro Morilla. No falla: cuando hay un torero dispuesto, incluso el aire parece amainarse. Recuerdo una crónica de Ángel González Abad sobre José Tomás en El Puerto de Santa María, bajo un levante de órdago. Toreó en un continuo desafío a Eolo, que se inclinó ante su estatua. Ayer para los demás había un vendaval imposible; para Morilla no había nada imposible. Marcó la Alejandro Morilla cortó una oreja y causó una gran impresión so el espigado novillero de Cádiz en los medios e imantó las arrancadas desde una distancia generosa y amplia. Se sucedieron los derechazos con largura. Valiente, muy valiente, y con ganas de que nada descompusiera lo suyo, ni las condiciones climáticas ni la falta de armonía en la que se puede caer con facilidad con extremidades de tantos centímetros. Otra vez fue difícil el toreo al natural. Habrá que verlo sin aire, para RAÚL DOBLADO Homenaje a El Juli en la Escuela Taurina de Madrid Julián López El Juli recibió ayer un caluroso homenaje en la Escuela Taurina de Madrid, de donde salió de la nada como alumno precoz. Al acto, que se celebró en las instalaciones de la Venta del Batán, asistieron, entre otros, José María Álvarez del Manzano, Felipe Díaz Murillo, Ángel Luis Bienvenida, José Serrano Carvajal, Rafael Campos de España y el director artístico de la Escuela, Gregorio Sánchez (en la imagen, junto a El Juli) ÁNGEL DE ANTONIO comprobar si es eso lo que falla con la zurda. Codilleó como se debe codillear en los ayudados por alto y, de tanto querer, se precipitó con el acero, que diluyó un aldabonazo importantísimo, aunque no una fantástica impresión. El contraste con sus compañeros resultó abismal. Salvador Cortés se alegró y le echó más fibra con el fenomenal cuarto. Se concienció de que su alternativa se encuentra a la vuelta de la esquina en este mismo albero. La faena, sin embargo, decayó desde los redondos más ilusionantes del principio a una desértica planicie. Al menos, mejoró la imagen que había dejado con el que abrió plaza, que le propinó de salida un volteretón. La inquietante embestida a izquierdas la mantuvo el novillete como contrapeso a su dulce lado derecho. Antonio Chacón se curó en salud en el caballo con su lote. Y aun así el temperamental segundo no cesó de embestir, brutote, con la carita arriba de mitad de muletazo en adelante. Nada indomeñable. La prueba es que la obra se prolongó con exceso de pases. El quinto se vino abajo, previamente castigado con saña. Lo de la suerte de varas es una desgracia que un día habrá que sancionar como merece. Ahora digamos que fue el viento, que se llevó todo. Menos a Morilla.