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54 Sociedad EL PAPA AGONIZA SÁBADO 2 4 2005 ABC Cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado Cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio Arzobispo Leonardo Sandri, vicesecretario de Estado Arzobispo Giovanni Lajolo, responsable de Asuntos Exteriores El Papa se despide de los responsables de la transición en el Vaticano Admitirlos en su habitación fue un extraordinario gesto de aprecio los altos cargos del Vaticano que tendrán que organizar todas las ceremonias y dirigir el funcionamiento de la Santa Sede J. V. BOO. CORRESPONSAL ROMA. El Papa, que derrochó sus últimas energías asomándose a la ventana para que pudieran verle los fieles a pesar de estar gravemente enfermo, realizó ayer otro gesto extremo de afecto y responsabilidad recibiendo a los principales responsables de la transición en el Vaticano. El elevado número de personas admitidas a su habitación en esas horas críticas es un último acto de servicio absolutamente heroico, que cualquier otro enfermo hubiese evitado en un momento de debilidad extrema. Entre las personas que Joaquín Navarro- Valls manifestó haber visto ayer por la mañana en la habitación del Papa destaca el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, que cesará en su cargo en el momento del fallecimiento del Papa como cesan automáticamente todos los jefes de las Congregaciones, Consejos y demás dicasterios de la Curia vaticana. La continuidad queda en manos de los secretarios, cuyas competencias se limitan a mantener en marcha la estructura administrativa, pero sin ninguna competencia de gobierno. Recibir de nuevo al cardenal Sodano fue un gesto de agradecimiento. El único de los altos cargos que no cesa es el vicesecretario de Estado, Leonardo Sandri, el arzobispo italoargentino que ha sido la voz del Papa en los últimos dos meses para leer sus discursos, rezar el Ángelus e incluso impartir la Bendición Apostólica los domingos en la Plaza de San Pedro. Si Sandri representa una especie de jefe de gabinete o de responsable del Interior, el arzob Juan Pablo II recibió a Nombramientos de obispos Desde que el Papa toma una decisión hasta que se hace pública pueden pasar días o semanas, por lo que no será extraño que continúen anunciándose nombramientos como los que ayer publicaba el boletín del Vaticano, que incluían desde el nuevo nuncio en Japón hasta una serie de obispos en Asia e Iberoamérica. Son nombramientos realizados con anterioridad, cuyo anuncio en público se retrasa para que los interesados puedan informar a sus familias y para que los nuncios los comuniquen antes a las conferencias episcopales, a los Gobiernos o a los arzobispos de las provincias eclesiásticas interesadas. Lo mismo sucede con los documentos de magisterio, por lo que no sería extraño que se hagan públicos los que el Papa hubiese ya ordenado publicar. bispo Giovanni Lajolo, secretario para las Relaciones con los Estados, es el responsable de Exteriores, que tampoco cesa, como no cesan los Nuncios, encargados de mantener el contacto con Gobiernos y Conferencias Episcopales. A la habitación del Papa acudió también su vicario para la diócesis de Roma, el cardenal Camillo Ruini, encargado de dar oficialmente al pueblo romano la noticia del fallecimiento de su Obispo y de asegurar la atención espiritual de la Urbe durante el periodo de Sede Vacante. El Papa recibió también al cardenal polaco- americano Edmund Szoka, gobernador del Estado Vaticano- -responsable de la complicada logística de los funerales y del cónclave- así como al vicecamarlengo, Los cardenales Camillo Ruini (derecha) y Eduardo Martínez Somalo arzobispo Paolo Sardi, quien asumirá con el cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, la custodia del apartamento del Papa y la titularidad de los tres palacios apostólicos del Vaticano. AFP Amigos personales Pocas horas antes, Juan Pablo II se había despedido también de dos amigos personales: el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio de los laicos, que le ha ayudado en la preparación de muchos textos y, sobre todo, el anciano cardenal Andrzey Deskur, amigo íntimo desde hace varias décadas. El entonces arzobispo Deskur sufrió una trombosis cerebral durante los días del conclave de 1978, y una de las primeras sorpresas de Juan Pablo II fue acudir, al día siguiente de su elección, al hospital Gemelli para abrazar a su amigo gravemente enfermo. En ese momento nadie podía imaginar que el policlínico romano recibiría de nuevo al Papa en circunstancias dramáticas aquel 13 de mayo de 1981 justo después del atentado, ni que Juan Pablo II regresaría con tanta frecuencia como para llamarle humorísticamente el Vaticano tres pues es el lugar donde ha vivido más tiempo de su Pontificado después del palacio del Vaticano y de la residencia veraniega de Castelgandolfo. Nadie podía imaginar que, al cabo de 26 años, Juan Pablo II volvería a despedir a Deskur, en unas circunstancias que son el reverso de las de 1978.