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ABC SÁBADO 2 4 2005 49 Roma acoge a cientos de miles de peregrinos en la despedida al Santo Padre, que ya ve a Dios El Papa se despide de los responsables de la transición en la Santa Sede El portavoz del Papa, Joaquín Navarro- Valls, en una de sus comparecencias EPA Una mujer llora apoyándose en una valla en la plaza de San Pedro lud de Juan Pablo II. En cambio, la habitación del Papa, que es la última ventana, en la esquina, seguía a oscuras, excepto algunos momentos en que se encendía la luz durante unos segundos. Entretanto, la Plaza de San Pedro se había llenado de gente que rezaba en silencio, mientras circulaban alarmas falsas debidas a errores de interpretación. Cuando los guardias suizos cerraron una de las dos grandes hojas del Portone di Bronzo de la escalera monumental que lleva al Palacio Apostólico, muchos fieles se echaron a llorar interpretándolo como una señal del fallecimiento del Papa. En realidad esa hoja AFP El Papa está lúcido, sereno... con la lógica dificultad para respirar afirmó a ayer al mediodía Navarro- Valls nada iniciada y terminada con lágrimas. Para quienes han sido testigos cercanos del heroísmo de Juan Pablo II, contemplar su declive final era un espectáculo desgarrador. Pasadas las ocho de la tarde la noticia de que Juan Pablo II había perdido el conocimiento se difundía por todo el mundo municado de la noche del jueves. Cuando Navarro- Valls terminó su informe, un periodista le preguntó por sus sentimientos después de haber visto al Papa. Tras la sorpresa inicial, el veterano portavoz intentó limitarse a responder lo que yo sienta no tiene interés pero el corazón le traicionó, y añadió conmovido: Desde luego, es una imagen que no había visto en estos 26 años explicó, para subrayar que el Papa está lucido, extraordinariamente sereno... con la lógica dificultad para respirar El portavoz estaba a punto de romper a llorar. Quedaba claro que ya no había esperanza. se cerraba a la hora habitual, mientras que la segunda se cierra un par de horas más tarde. Lo único que era diferente a la rutina de cada día era la presencia de 15 agentes de la Policía italiana en apoyo de los guardias suizos. Y, a partir de las nueve de la noche, el rezo del Rosario en la Plaza de San Pedro contemplando los misterios de la Luz, añadidos a los quince tradicionales, precisamente por Juan Pablo II. A medida que pasaban las horas y la noche se hacía más oscura, la luz de las ventanas del estudio del Papa y de la de su secretario parecían brillar cada vez más fuerte. Era el final de una jor- El sentimiento del portavoz Joaquín Navarro- Valls, portavoz del Papa, logró mantener la compostura en su comparecencia del mediodía, en la que reveló por primera vez que el Santo Padre había sufrido una septicemia con colapso cardiocirculatorio a media tarde del jueves, dos elementos importantes omitidos por decisión de altos cargos del Vaticano en el co-