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ABC SÁBADO 2 4 2005 Opinión 5 De memoria Tras la retirada de las estatuas ecuestres de Franco en Madrid y Guadalajara, sigue el programa de revisión histórica emprendido por el Gobierno. Le toca ahora el turno a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que planea cambiar el nombre de la terminal ferroviaria de Abando en Bilbao y rebautizarla como estación de Indalecio Prieto. La historia, a salto de mata. Memoria a la carta. Recetas Durante más de una hora, el director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional defendió ante el presidente del Gobierno sus recetas económicas: estabilidad presupuestaria, superávit en las cuentas públicas y reforma del mercado laboral. La reunión se desarrolló en un clima cordial y casi rutinario. Fue una entrevista con la que el responsable del FMI cumplía su tarea de pedirle a Zapatero firmeza para mantener saneadas las cuentas del Estado. Normalidad institucional entre morbo y caras conocidas, porque no era otro que Rodrigo Rato el que le leía la lección a Zapatero. En cadena A petición de Juan del Olmo, que antes solicitó su captura, Bélgica extraditó ayer a Youssef Belhadj, uno de los cabecillas de los atentados del 11- M. El ingreso en prisión del portavoz europeo de Al Qaida se suma a la detención en Madrid de otros trece presuntos activistas islámicos, ligados a Belhadj y presuntos cómplices de un crimen que Del Olmo investiga de forma discreta, pero certera. REUTERS Hasta el final. Tras la muerte de Terri Schiavo, sus padres y su viudo comenzaron ayer una nueva disputa sobre las exequias de la mujer que permaneció quince años en estado vegetativo. Bob y Mary Schindler, padres de Terri y devotos católicos, quieren que sea enterrada en un cementerio en Florida, donde ellos viven y donde murió su hija, mientras que Michael Schiavo, el que fuera su cónyuge, pretende que el cadáver sea incinerado y que las cenizas sean enterradas en un lugar secreto en Filadelfia. Durante quince años ha estado haciendo lo que le venía en gana y no hay nada que lo vaya a detener ahora dijo ayer el padre de Terri, que aparece en la imagen durante un oficio religioso en memoria de su hija. SIN DESCANSO Y SIN PAZ CARMEN MARTÍNEZ CASTRO O han sido suficientes 15 años de pleitos. Padres y marido siguen liados a garrotazos ante los restos de la desdichada Terri Schiavo. Su muerte, tanto tiempo litigada en los despachos, no ha servido ni para hacer buena la máxima del descanso en paz. Cuando era joven y sana Terri amó a unos y a otros; fue feliz con todos ellos; probablemente hoy no los reconocería en este grupo patológico convertido en N carne de juzgado y de televisión, sin un resquicio para la compasión o el luto. Atrás han quedado los debates políticos y las dudas éticas. La religión, los jueces, los gobernantes y los titulares de prensa pasan a un segundo plano ante la ferocidad que han sido capaces de desplegar los parientes en las televisiones de todo el mundo. Un culebrón revestido de debate moral. Una nueva versión dramática y políticamente correc- ta de una pelea tan antigua como la condición humana. Caín mató a su hermano por celos, hay familiares que se han dejado de hablar por la disputa de unas sábanas raídas, hijos que han llegado a la violencia física por la cartilla del padre o abuelos privados de la compañía de sus nietos por una simple separación... eso es la vida misma. La muerte sólo excita el lado más mezquino de nuestra condición miserablemente humana. Abordar el debate de la eutanasia apelando a conceptos como la dignidad de la vida o de la muerte resulta, a la vista de lo ocurrido, una trampa demagógi- ca. La realidad no está en las magníficas películas de Amenábar o de Eastwood; la realidad del caso Schiavo es la de una agonía cruel y una familia enfrentada hasta límites insospechados. Nadie reconoce, sin embargo, los esfuerzos que cientos de personas dedican en todo el mundo al cuidado de parientes impedidos o considerados vegetales Seres sin vida digna según los cánones de lo políticamente correcto; personas, tal vez privadas de su racionalidad, pero que conservan intacta su humanidad y su dignidad gracias al amor de sus semejantes. Aquí, en Florida y en Roma.