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ABC SÁBADO 2 4 2005 La Tercera ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA CIENCIA Y SUS LÍMITES C ON motivo de la publicación del número 87 de la revista Debats de la Institució Alfons el Magnànim, dirigida por mi compañera en el Consejo Valenciano de Cultura, Rosa María Rodríguez Magda, algunos de sus amigos escribimos unos artículos sobre los límites de la Ciencia. Ello es debido a la preocupación actual y lógica sobre este tema y al objetivo social de integrar la ciencia a la cotidianidad de la población general y no recluirla al uso exclusivo de los investigadores. Importa también para que la inquietud científica prenda en las vocaciones de los jóvenes y dispongamos de personas cualificadas que ayuden a mejorar la salud, la calidad de vida y las capacidades de empresas y trabajadores. Como comentaban varios de los miembros del Alto Consejo Consultivo de la Generalitat Valenciana en su último pleno el conocimiento genera riqueza. En primer lugar, la ciencia es, en nuestros tiempos, un soporte potentísimo de la cultura general de un pueblo. Gracias a ella disponemos de acceso, mediante las tecnologías de la información y la comunicación, al mayor acervo informativo y formativo desde que nuestra humanidad concibió el lenguaje, bien fuese escrito o artístico. Cualquier usuario de internet reconoce el papel fundamental de la estandarización de las interfases y los protocolos de comunicación como vehículos del desarrollo. Por su parte, los medios de comunicación audiovisuales nos permiten acceder a nuevos conocimientos y opiniones gracias a un esfuerzo científico capaz de integrar los avances que se van sucediendo. Por lo tanto, si podemos ser más cultos es, en buena medida, gracias a la ciencia. Los filósofos del S. XVIII, desde luego los ingleses, no veían un límite a la Ciencia. Su creencia era como el Plus Ultra de las columnas de Hércules y creían que siempre habría un más allá. Pero después del descubrimiento de América se le quitó el Non al escudo español y creo que es, en realidad, la mejor medida, es decir que en ciencia no se debe utilizar el lema Non Plus Ultra. Ciencia en latín significa conocimiento y nuestra civilización depende del aumento en conocimiento básico y tecnológico. Personalmente yo no creo que pueda o deba ponerse límites a la ciencia, porque ésta sólo descubre e interpreta lo que existe, y pueda ocurrir basado en las leyes físicas y por lo tanto la investigación es absolutamente ética. No es lo mismo con la tecnología que puede dar lugar a artefactos difícilmente defendibles, tal como fue la bomba atómica, resultado del descubrimiento de la reacción en cadena durante la Guerra Mundial. Hace pocos años, el presidente Bush fue el primero que puso límites a la ciencia prohibiendo la utilización de ciertas técnicas relacionadas con las células troncales o células madre. Desgraciadamente, esta actitud ha contaminado a otros muchos países, incluyendo España, y sólo recientemente, y todavía con restricciones como ocurre actualmente en la Comunidad Valenciana, se puede empezar a trabajar en este tema. De todas formas, el posible límite de la ciencia ha preocupado frecuentemente a excelentes pensadores. Naturalmente, la ciencia la hacen hombres y mujeres y por ello está expuesta y demuestra frecuentemente las limitaciones humanas. No creo que pueda o deba ponerse límites a la ciencia, porque ésta sólo descubre e interpreta lo que existe y pueda ocurrir basado en las leyes físicas, y por lo tanto la investigación es absolutamente ética Por todo ello, a mí me ha impresionado desde hace mucho tiempo, el interesante libro Los límites de la Ciencia del profesor Medwar que fue premio Nobel y un excelente escritor. Discute, entre otros puntos, lo que llama las últimas cuestiones y dice que, sin duda, debe haber un límite para la ciencia porque ésta no puede contestar a ciertas preguntas que los avances futuros no podrán tampoco solventar. Estas preguntas son las que hacen los niños o las llamadas últimas preguntas de Karl Popper, es decir cuestiones tales como: 1 ¿Cómo empezó todo? 2 ¿Qué hacemos aquí y para qué? 3 ¿Cuál es el objetivo de vivir? Cuando se le preguntaba a San Agustín tales cuestiones como por ejemplo: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la ciencia? Él decía: Yo estoy seguro que sé lo que es pero no lo puedo describir Kant no hubiese creído que no se pudiese contestar este tipo de cuestiones. Si hubiese sido así, no habría dicho en el prefacio de la 2 edición de la Crítica de la Razón Pura: ¿Por qué la naturaleza ha introducido en nuestra razón la pregunta y la necesidad de buscar contestación si no fuese uno de sus más importantes problemas? Mientras que Samuel Johnson creía que hay cuestiones inalterables a las cuales no se puede concebir respuesta. La doctrina del positivismo, actualmente casi olvidada, se aparta de todas estas cuestiones llamándolas pseudopreguntas, como las que cualquier necio haría y que sólo charlatanes de cualquier tipo serían capaces de contestar. Este tipo de alejamiento de la cuestión te deja vacío e insa- tisfecho porque estas preguntas sólo tienen sentido para aquellos que las hacen, y las respuestas para aquellos que intentan hacerlas pero, de todas formas, podemos estar seguros a nivel universal de que la ciencia no sirve para intentar obtener respuestas a este tipo de entelequias. De todas formas, hay indicaciones de la existencia de un límite al conocimiento científico. ¿Qué tipo de límite debe ser este? De acuerdo con Medwar hay dos posibilidades principales, cada una de las cuales se puede subdividir en otras: 1 El crecimiento de la ciencia disminuirá y eventualmente se parará, como consecuencia del mismo proceso de crecimiento, tal como es el caso por ejemplo de poblaciones y rascacielos (un tema de gran actualidad) Es tontería el pensar que la población humana llegará a ser tan numerosa que estemos todos juntos espalda a espalda y hombro a hombro sobre la superficie de la tierra. Volvamos a la teoría del crecimiento de rascacielos puesto que, eventualmente, la cantidad de espacio necesario para los ascensores prohibirían la ocupación total del edificio y también los cimientos tienen un límite. Un ejemplo también de la limitación en crecimiento, es que si un organismo crece sin cambiar de aspecto, su superficie exterior aumentará como el cuadrado, mientras que su volumen aumentará como el cubo, lo que indica un límite máximo para el volumen de los animales terrestres, porque el peso de un animal aumenta mientras que el poder de las piernas se incrementa menos. Si un elefante fuese mucho más grande de lo que es hoy, tendría mucha dificultad para correr. 2 Las limitaciones intrínsecas del conocimiento y de la comprensión pueden ser de dos clases. a) cognitiva, es decir algo teniendo que ver con la comprensión y el in put de reconocimiento, como por ejemplo con las limitaciones intrínsecas de la capacidad de obtener más y más detalles con un microscopio ordinario. b) lógica, es decir aquella debida a la naturaleza de la racionalidad y, por tanto, sugiere que el pensar que la ciencia contestará las últimas cuestiones es como esperar deducir desde los axiomas y postulados de Euclides un teorema que sirva para hacer un pastel. Volviendo a los ejemplos de la limitación del crecimiento, piensen en que la población mundial, en principio, es capaz de crecer como un interés compuesto, como todo crecimiento biológico. No obstante en la vida real la población no puede crecer espontáneamente por más de unas cuantas generaciones más, puesto que este crecimiento está limitado por una serie de factores, relacionados con la densidad tales como la cantidad de alimento, la acumulación de basuras y los efectos sobre la reproducción del estrés debido a la aglomeración, todo lo cual tiende a mantener el tamaño de la población menor que las expectativas que la Ley de Malthus sugiere. Parte de estas consideraciones ya se presentaron en un magnífico libro que la Comisión de Expertos de la Expo 92 presentó a su presidenta, la Reina Doña Sofía, y que son cada vez más actuales. SANTIAGO GRISOLÍA Bioquímico