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54 Espectáculos VIERNES 1 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO R 2 y el caso del cadáver sin cabeza Sévigné Eso, que se la corten J. C. Barcelona, entre otros socavones E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Director: Álvaro Sáenz de Heredia. Intérpretes: Javier Gurruchaga, Juan José Pardo, Sandra Collantes Nacionalidad: España, 2005. Duración: 90 minutos Calificación: En los míticos y desopilantes estudios Ealing se solía juguetear con la idea- eslógan de que ser diferente merece una bendición (lo recuerda Juan M. Corral en su reciente y chispeante libro Cómicos a go gó No es cuestión de sugerir el fichaje de Álvaro Sáenz de Heredia en el hall of fame de los Mackendrick, Crichton, Cornelius o Dearden (aunque a su tío José Luis le hubiesen recibido con los brazos abiertos y descorchando un whisky de malta) sino de constatar su hecho cinematográfico diferencial del que ha dado repetidas muestras a lo largo de su inclasificable carrera. ¿Algunos ejemplos? Emparejados y todo, como las dobles figuras de Freddy el croupier: Milikito y Anita Obregón, Martes y Trece, Chiquito y Bigote Arrocet y, por fin, Gurruchaga y su sombrerillo a lo James Cagney en ésta su última película, una marcianada de tal calibre que dejaría a Wes Anderson a la altura de un videoaficionado. El argumento, de tapa blanda como los pulps policiacos a diez duros que voceaban en la playa, husmea las rocambolescas y sudorosas pesquisas del inspector R 2 a la caza de un corrupto empresario que decapita a su potentada esposa para llevarse el botín de su falso secuestro. Viniendo de quien viene el bodrio no era cuestión de esperar fumando a Chandler o Faulkner, ni siquiera a Eddie Murphy o El crack 3 pero la acumulación de desatinos de la película es tal que mueve al frotamiento ocular constante. Esos interludios cómico- musicales a machetazos, ese cartón- piedra estilo Los energéticos para ambientar el emirato árabe o lo que sea donde huyen los pájaros, esos arquetipos rancios (la chacha tolai la señora estupenda, el inspector jefe encendido... lo sutilmente que se descubre el pastel con lo de los mimos, ese romance torcaz entre Cárdenas y Rosa, tan guapos e inexpresivos ellos... Hasta un Vivancos 2 o la resurrección de Brácula tendrían más lógica en un cineasta que parece tomarse a sí mismo muy en serio. Tanto como a chunga a su hipotético público, tan presunto que dan ganas de buscarlo con lupa de Sherlock Holmes. Barcelona es una ciudad solidaria: siempre le hace un hueco a una cámara y le ofrece un aspecto fresco y cálido a la vez. No siempre esa solidaridad es recompensada con un algo de talento visual, o de sentimiento, o de verdad, o incluso de su propia frescura y calidez. Pero, a veces, ocurre: una película se instala cómodamente en ella, se deja acoger cariciosamente como en el regazo de un cojín... se funde y confunde con el fondo. Sévigné está completa e inteligentemente empastada contra la pared de Barcelona y describe y, al tiempo, aspira alguna de sus esencias. La diversidad ¿batiburrillo? cultural, artística, sentimental, dramática, social, personal y sexual que soporta el escueto pero profundísimo guión de esta película es un afinado reflejo del guión de esta ciudad. La cosa está en traducir ese reflejo sin traicionar ni el guión ni a la ciudad. La directora, guionista y protagonista, Marta Balletbò- Coll, ha explicado que ha hecho su película con retazos de celuloide, con las colas sobrantes, con un presupuesto irrisorio, con la colaboración fraternal (por no decir en plan primo de actores y técnicos y con el ánimo haciendo equilibrios entre la desesperación y el entusiasmo. Aunque, todo eso suelen ser razones que ponen alerta al espectador; o sea, que en vez de ir a favor de la película, van Anna Azcona Dirección: Marta Balletbó- Coll Intérpretes: Anna Azcona, Marta Balletbó- Coll, José María Pou Nacionalidad: España, 2004 Duración: 82 minutos Calificación: en contra. Por eso las olvidamos y reconducimos el argumento: Sévigné es una película de una profesionalidad impecable, en la que el fondo se viste de la forma adecuada. La historia de una mujer, Júlia Berkowitz, directora teatral, que flota en un océano brumoso profesional y personalmente, y que se encuentra a otro náufrago a la deri- va, otra mujer, escritora, con la que construira uno o varios proyectos en los que se fundirán vida y obra, la correspondencia de Madame de Sévigné con su hija (motor externo) con la imposibilidad de corresponderse unos y otros personajes (motor interno) La piel de la Barcelona teatral y oficial queda tatuada por la espléndida interpretación de actores como Josep Maria Pou, Anna Azcona o Eduard Farelo... Tal vez podría reprochársele a Balletbó que se vuelque más en el peso emocional de su historia que en sus posibilidades críticas o cínicas. Seven Times Lucky Honor entre ladrones ANTONIO WEINRICHTER Ya lo venía a decir Jon Polito en su memorable monólogo inicial de Muerte entre las flores Si ya no puede uno fiarse ni de los delincuentes, entonces ¿qué nos queda? Con tan turbadora premisa- -ladrones que engañan a ladrones- -ha construido David Mamet la mitad de su obra, de la pieza American Buffalo a la serie de películas que inauguró con Casa de juegos A este subgénero, que cuenta con derivaciones hispanas como Nueve reinas o Incautos pertenece esta producción canadiense cuyo argumento es imposible de empezar a resumir siquiera (de eso se trata) baste decir que tiene que ver con un botín cuya verdadera naturaleza no se revela, para nosotros y para los personajes, hasta el final; y que debemos examinar cada una de las escenas al trasluz, como si se tratara de un presunto billete falso, porque la gracia está precisamente en cómo el narrador juega con el punto de vista, haciendo que siempre creamos saber tanto o más que determinado personaje, cuando de lo que se trata es de quitarnos la alfombra de debajo de los pies, al igual que los habitantes de este patio de monipodio se quitan todo lo que pueden Dirección: Gary Yates Intérpretes: Kevin Pollak, Liane Balaban, Jonas Chernick, James Tolkan Nacionalidad: Canadá, 2005 Duración: 85 minutos Calificación: el uno al otro. Dicho esto, la película que nos ocupa resulta un tanto cansina, quizá porque ya hemos visto demasiadas veces este tipo de juego de ma- nos, y también por lo poco inspirado tanto de la ambientación como del estilo visual (pulcro, plano y televisivo) El reparto, presidido por un soberbio Kevin Pollak, que tiene la palabra pardillo tatuada en el rostro, anima la función. Y el espectador al que le gusten las películas con truco disfrutará viendo cómo se la juegan una y otra vez.