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22 VIERNES 1 4 2005 ABC Internacional Terri Schiavo en tres momentos de su vida: antes de sufrir el paro cardiaco; en 1990, poco después de sufrir daños cerebrales, y en el año 2003 FOTOS: AP Muere Terri Schiavo, 14 días después de que se le retirara la sonda que la alimentó 15 años Fin de un litigio sobre el derecho a morir y el respeto a la última voluntad había declinado la víspera, por sexta vez, ocuparse de un caso que ha provocado una gran conmoción en los Estados Unidos ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Terri Schiavo murió ayer en el hospicio del condado de Pinellas Park, al oeste de Florida, catorce días después de que un juez ordenara que le fuera desconectada la sonda que durante los últimos quince años le proporcionaba alimento y la mantenía con vida. Fue el esperado desenlace de una batalla judicial, política y moral que durante años enfrentó a los padres de Terri Schiavo- -convencidos, frente a la mayoría de los médicos, de que su estado de coma vegetativo era reversible- -y su marido, Michael Schiavo, su custodio legal, a quien los tribunales reconocieron la potestad de hacer cumplir la que, según dijo, era la voluntad de su esposa: no mantenerla con vida de forma artificial. Los médicos habían calculado que la mujer, de 41 años, sobreviviría como mucho dos semanas a la falta de líquidos y alimentos, dos semanas que han visto cómo su rostro ocupaba buena b El Tribunal Supremo parte de las pantallas del país y desataba una frenética batalla en la que se mezclaban argumentos de índole política y judicial, con el telón de fondo de la eutanasia- -ilegal en Estados Unidos, salvo en Oregón- y sobre la interpretación de las últimas voluntades. Terri no dejó escrito qué quería que se hiciera en caso de quedar inválida e incapaz de decidir por sí misma. Cuando contaba 26 años sufrió un paro cardiaco a causa de la severa dieta de adelgazamiento que seguía y que redujo de forma drástica sus niveles de potasio. La falta de riego en el cerebro le causó tales daños que le provocaron un coma vegetativo que los médicos consideraron irreversible. El Tribunal Supremo había declinado la víspera, por sexta vez, ocuparse de un caso que ha provocado una gran conmoción en Estados Unidos: mientras que tanto tribunales estatales como federales dieron la razón a Michael Schiavo, el presidente George Bush y su hermano, el gobernador de Florida, Jeb Bush, respaldados por la mayoría del Partido Republicano, intentaron por todos los medios sortear los dictámenes judiciales. A pesar de que varias encuestas consideraron que los legisladores y el Poder Ejecutivo no debían intervenir en el asunto y debía dejársele morir, significativos demócratas, como el reverendo Jesse Jackson, que esta semana calificó de inmoral la decisión de desconectar el tubo que mantenía a la mujer con vida, entraron en un debate al que los avances médicos han llegado antes que los legisladores. El testamento de Bush El sacerdote católico Paul O Donnell, que durante los últimos días ha asumido el papel de portavoz de los padres de Terri Schiavo, anunció la muerte de una mujer que para grupos cristianos, conservadores y contrarios al aborto se convirtió en un símbolo del respeto a la vida. George W. Bush, que durante su mandato como gobernador de Texas firmó una ley que permite desconectar a un paciente cuando su situación es irreversible y así lo ha expresado por escrito, se puso del lado de los grupos contrarios a la eutanasia y de- El Vaticano consideró que su fallecimiento fue arbitrariamente acelerado con la retirada del alimento claró: Los que viven a merced de otros merecen nuestra especial preocupación Tanto Bush como su esposa, Laura, han admitido que cuentan con testamentos vitales en los que explican qué hacer en caso semejante. El Vaticano, por su parte, consideró que el fallecimiento de Terri fue arbitrariamente acelerada con la retirada de la sonda de alimentación. Las circunstancias de la muerte de Terri Schiavo han perturbado las conciencias indicó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, en lo que la primera reacción oficial de la Santa Sede. En 1998, cuando los análisis médicos convencieron a Michael Schiavo- -a quien los tribunales concedieron la tutela legal sobre su esposa- -de que su estado era irreversible (un análisis neurológico reveló que no había la menor actividad eléctrica en la parte del cerebro donde opera el pensamiento) pidió que le fuera retirada la sonda a Terri Schiavo. Ella nunca quiso vivir así esgrimió el marido, aunque no existía ningún documento que lo demostrara. A esa circunstancia, y a la opinión de algunos médicos de que con tratamiento se podía conseguir su recuperación, se abrazaron Robert y Mary Schindler, los padres de la mujer. La batalla judicial se mantuvo durante años fuera de los radares del Congreso en Washington, aunque el gobernador de Florida sí asumió desde 2003 un destacado papel defendiendo el punto de vista de los padres. La segunda vez que le fue desconectada la sonda, Jeb Bush presentó un proyecto de ley especial, la conocida como ley de Terri que le permitió ordenar que le fuera reimplantado el tubo. Michael Schiavo denunció ante los tribunales la inconstitucionalidad de la medida, lo que le fue reconocido por el Supremo de Florida.