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ABC JUEVES 31 3 2005 Nacional 17 LA CRISIS DEL CARMELO RAFAEL ROMERO Presidente de la Cámara de Contratistas de Cataluña (CCC) Nos preocupa que la crisis política retrase las obras públicas El caso Carmelo ha removido los cimientos de la política catalana. Los contratistas catalanes, en el ojo del huracán, temen que las obras públicas pendientes se retrasen en plena guerra entre partidos. El presidente de la patronal confía en que la Generalitat mantenga sus planes TEXTO: ESTHER ARMORA FOTO: ABC BARCELONA. Los contratistas catalanes temen que los sucesos del barrio barcelonés del Carmelo y toda la crisis política desatada por las acusaciones del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, sobre el supuesto cobro de comisiones durante la etapa CiU puedan retrasar las ejecuciones de la obra pública previstas para este año. Rafael Romero, presidente de la Cámara de Contratistas de Cataluña (CCC) expresa en una entrevista concedida a ABC esta preocupación del sector. ¿Cómo se vive la crisis desde el ojo del huracán? -No hay una situación de alarma, ni de angustia entre los contratistas catalanes, lo único que tememos es que en plena vorágine política las obras públicas que estaban previstas para 2005 se retrasen. Sin embargo, insisto en que no se puede hablar de angustia, sino de preocupación. ró que no habrá retrasos en la obra pública... ¿Es que no confían en su palabra? -No tenemos por qué dudar de ella, confío en que la cumplirá. De hecho, al poco de estas declaraciones, el consejero de Obras Públicas, Joaquim Nadal, las confirmó. Esperemos que no se entorpezcan los planes de ejecución y se realicen las obras según se anunció, aunque es lícito que el sector tenga, como es lógico, cierta preocupación ante tal sucesión de acontecimientos políticos. Caída de la obra pública en 2004 ¿En qué medida perjudicarían al sector estos retrasos, sobre todo teniendo en cuenta que en el año 2004 la obra pública cayó de manera notable? -Es cierto que la ejecución de obra pública disminuyó considerablemente. En concreto, en 2004 la obra pública en Cataluña cayó un 48,3 En el caso de la obra encargada por la Generalitat el descenso fue de un 67,6 y la encargada por la Administración central se re- Confío en la palabra de Maragall -Hace unas semanas el presidente de la Generalitat lanzó un mensaje tranquilizador al respecto y asegu- dujo del orden de un 38,3 Sin embargo, estos descensos se entienden si se encuadran en un año después de elecciones (generales y autonómicas) Siempre que se celebran elecciones hay después unos meses que denominamos de reflexión en los que la obra pública reduce su actividad; por lo tanto, lo ocurrido en el año 2004 es, repito, algo que entra dentro de la normalidad. -Sin embargo, ¿el sector confía en remontar esta caída durante 2005? -Sí. Nuestras previsiones es que ese descenso se compense con el volumen de obra concertada para este año. Claro que si la obra se paraliza o se retrasa, evidentemente, puede perjudicarnos. ¿Qué opinión le merecen las acusaciones de Maragall en el Parlament? -No he entrado ni voy a entrar a hacer valoraciones como representante de los contratistas de toda Cataluña, aunque a nivel personal le diré que me parecen lamentables, ya que abonan un sentimiento difuso que existe entre la gente de que política y corrupción van unidas, y eso no es bueno para nadie. Puede haber casos aislados ¿Cree que son acusaciones sin fundamento? -Lo que creo es que no se puede acusar a toda la contratación pública de obras de estar contaminada por la corrupción política. Como en todos los colectivos pueden haber casos aislados de prácticas corruptas, aunque si se detectan deben denunciarse. A mi, particularmente, no me constan. ¿Qué opina de la denuncia que el propietario de la empresa Demastir, José Antonio Salguero, expuso en este diario sobre el supuesto fraude en las facturas? -Lo que puedo decir es que este tipo de denuncias no deben tenerse en cuenta y que el denunciante en lugar de acudir a los medios debería haber acudido a la justicia. Al señor Salguero podrían seguir otros muchos. Todo lo que no sean resultados judiciales son denuncias sin consistencia. El ex director de Gisa asegura que el socavón se produjo por un error humano y bastante tonto ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Luz al final del túnel. Dos meses después de la aparición del primer socavón por culpa de las obras de ampliación de la Línea 5 del Metro de Barcelona- -que el pasado día 27 de enero obligó a desalojar a más de mil personas del barrio del Carmelo, que aún permanecen fuera de sus hogares- los vecinos afectados y los diputados de la comisión de investigación sobre el Carmel escucharon ayer la primera hipótesis pausible sobre la causa real del hundimiento del túnel. El socavón del Carmelo se produjo por un error humano, bastante tonto, porque un señor confundió la orden de excavación de una solera con un destroce aseguró ayer Xavier Borrás, ex director de Gisa, la empresa pública de la Generalitat encargada de gestionar y adjudicar el 90 por ciento de la obra pública catalana. Borrás se ayudó de una pizarra para explicar a los diputados la complejidad del método constructivo: primero se excava y refuerza el techo y las paredes de una parte del túnel (unos seis metros de altura) posteriormente se procede a ejecutar el destroce- -se vacía un lateral y se refuerza la pared con pernos y hormigón, después se realiza la misma operación en el otro lado y, luego, se vacía la parte central (unos tres metros más) y, al final, se construye la solera (una base de hormigón) donde descansa las paredes del túnel. El que da la orden piensa que hace una solera y hace un destroce mal hecho que deja totalmente descalzadas las paredes del túnel explicó el ex director de Gisa. Borrás señaló que se dio cuenta de este fallo el 30 de enero después de bajar tres veces al túnel y comprobar que los 30 metros de campo de solera mal construidos coincidían con la longitud de la galería hundida. Todos los diputados manifestaron Xavier Borrás y Joan Ignasi Puigdollers, de Gisa, ayer en la comisión su extrañeza porque esta información no estuviera en manos del conseller de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, o de algunos de los responsables políticos y técnicos de empresas públicas de la Generalitat que ya han comparecido ante la comisión de investigación sobre el Carmelo. El diputado del PP, Daniel Sirera, reclamó ayer que Nadal comparezca de nuevo para explicar si tenía conoci- EFE miento de esta información. Borrás afirmó que él no le comentó nada al conseller, pero sí a técnicos de Gisa. Por otro lado, el ex presidente de esta empresa pública, Joan Ignasi Puigdollers, rechazó ayer ante la comisión que hubiera recibido instrucciones para adjudicar una obra pública a un empresa determinada, aunque admitió que alguna vez le dijeron que mirara con cariño alguna oferta.