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ABC JUEVES 31 3 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Este Zapatero no ha llegado a Voltaire, ni siquiera a Largo Caballero, pero hace tiempo que se junta con malas compañías LAS MALAS COMPAÑÍAS E DARÍO VALCÁRCEL Kofi Annan defiende el valor de la conciencia individual y la necesidad de rendir cuentas. Quizá pensara en sí mismo. Los servicios suelen buscar las vueltas a los dirigentes. Y han encontrado en su hijo Kojo Annan un motivo justo ANNAN Y SU PROPUESTA DE REFORMA AS Naciones Unidas se fundaron sobre una cierta esperanza en la humanidad. En 1945 algunos judíos salían del extraterrestre mundo concentracionario; seis millones y medio de ellos habían perecido a manos de los nazis. Primo Levi escribía Naufragados y escapados. Dos bombas atómicas estallaban en Japón, primeras y últimas de la historia nuclear. Se mantuvo sin embargo un cierto optimismo hacia el ser humano. El documento de Kofi Annan sobre la reforma de las Naciones Unidas mantiene esa esperanza, al cabo de 60 años, en un desesperado acto de voluntad. El documento es una apuesta a partir de lo que se puede hacer para redactar este informe me he basado en mi propia conciencia... Como casi siempre, el poder intelectual define los caminos posibles: un tercio del mundo vive en el hambre, la enfermedad, la desigualdad, la ignorancia, la guerra, la violación de sus derechos... Estas son algunas propuestas del documento (podrá leerse un análisis extenso en la revista Política Exterior) El desequilibrio de poder es fuente de inestabilidad: las Naciones Unidas deben forzar el diálogo, defender el acuerdo frente a las decisiones unilaterales. Ninguna potencia puede hacer frente, ella sola, a los problemas mundiales. El terrorismo, un peligro nuevo, o no tan nuevo, amenaza al mundo. Pero junto a él hay más de 1.000 millones de africanos y asiáticos que viven con menos de un dólar al día. Hay 40 millones de enfermos de sida, en parte niños: muchos no lograrán sobrevivir. La riqueza del mundo ha aumentado pero está cada vez peor distribuida. Pero la acción colectiva puede resolver muchos problemas. No hay que desesperar. Un joven con sida, incapaz de leer, sometido a la violencia no es L libre, aunque vote. No habrá desarrollo sin seguridad, ni seguridad sin desarrollo. Y no podrá avanzar la seguridad ni el desarrollo si no se respetan los derechos individuales. El desarrollo no es sólo el PIB, sino el grado de integración en la sociedad. La tarea no pueden emprenderla los estados solos: es necesario un sector privado dinámico. Annan defiende el valor de la conciencia individual y la necesidad de rendir cuentas. Quizá pensara en sí mismo. Los servicios suelen buscar las vueltas a los dirigentes. Y han encontrado en su hijo Kojo Annan un motivo justo. El secretario general debería haberlo controlado mejor. El joven Annan mantuvo durante tres años una relación equívoca con una compañía suiza, Cotecna, encargada luego de inspeccionar los envíos de medicinas y alimentos a Irak. Más adelante, Kojo siguió asesorando a Cotecna a espaldas de su padre. La investigación dirigida por el norteamericano Paul Volker, antiguo presidente de la Reserva Federal, difundía ayer un primer comunicado en el que exculpaba a Kofi Annan de cualquier influencia inadecuada aunque le responsabilizara de la incompleta vigilancia de su hijo. Los asuntos personales se mezclan a veces con decisiones trascendentales. En mismos días, Annan conseguía poner en marcha la causa judicial contra los Jemeres Rojos- -1,7 millones de asesinatos- -retrasado durante 25 años por falta de fondos. Aquel genocidio, consumado con colaboración china, se hizo casi en silencio, hasta que suecos, noruegos y daneses dieron la voz de alarma. Ahora Annan ha garantizado por fin los 56 millones de dólares necesarios. Un tribunal internacional, no vengativo, atento a las víctimas, buscará sobre todo el efecto pedagógico del proceso. STE chico, Zapatero, se junta con malas compañías. Parecía tan modosito y educado, y mostraba compostura en la mesa y buenas maneras con las visitas. Iba siempre lavado y repeinado, con la camisa limpia y abotonada, corbata discreta y americana planchada, que parecía un pimpollo de derechas y de buena familia. Pero en cuanto se ha visto con mando en plaza se ha juntado con los golfos del barrio y ha dado el pego a la gente de orden del partido. Empezó a salir por las noches y a irse de puteo político con Rubalcaba, y se llevaban con ellos al pequeño Pepiño Blanco, que no tiene edad para eso. Se entretenían todos los de la banda en apedrear las ventanas de la escuela y de la Universidad, en dar masculillo a los profesores, en armar jaleo en las iglesias, hacer burla a los curas sacándoles la lengua, rompiéndoles la sotana y colgándoles muñecos de papel en la casulla. Cada día inventaban una diablura nueva. Pero lo peor llegó cuando entró en juego Moratinos, el diplomático pasmado, y comenzó a llevarse de viaje al chico y a asomarlo al exterior, que siempre puede resultar peligroso. Las salidas de Zapatero han conseguido hacerle amigo y compinche, no ya de los golfos del barrio, sino de los golfos del globo. A lo mejor hace eso para hacer que Bush pille la rabia rabiña, en vista de que no le devuelve la llamada telefónica y en cambio se da el pico con Aznar, así se lo lleven los mengues, y más ahora que acaba de hacer un vídeo al que sólo le falta el dóberman para ser una putada de celuloide. En los extranjeros, el niño Zapatero se junta con Fidel Castro, al que llaman El Comandante y con Hugo Chávez, El Bolivariano o sea, y ha terminado por venderle navajas, tirachinas y armas negras al de Venezuela para que se haga el chulo del barrio de Suramérica. Cuando le han visto los guardias, les ha explicado que son armas para la paz demontre de muchacho. Delante de las visitas europeas de orden, el puñetero recobra la compostura, se anuda bien la corbata, se alisa las greñas, pone sonrisa de san Pelayito, recita un discurso de la alianza de civilizaciones y promete enderezar entuertos. Aprovecha para hablar del centenario del Quijote y defiende a los humildes, a los marginados y a las pobres mujeres maltratadas, que ahí sí que hace una buena obra si no fuera porque luego lo echa todo a rodar con sus rectificaciones. Dijo Fraga de los socialistas que sólo aciertan cuando rectifican, pero es que estos socialistas de ahora lo que más rectifican son sus propias rectificaciones. Los muchachos más listos de su misma banda andan preocupados por lo que haga este Zapatero de las malas compañías. No ha hecho caso de Felipe en lo tocante a desmontar el caballo, ni ha hecho caso de Alfonso en lo de la unidad nacional, ni se ha acordado del viejo profesor que avisó de que Dios siempre protege al buen marxista. Este Zapatero sólo piensa en Dios para poner la religión patas arriba. Menos mal que todavía no ha llegado a la imitación de François- Marie Arouet, o sea, Voltaire, y no se ha confesado enemigo personal de Cristo No ha llegado a Voltaire, ni siquiera a Largo Caballero, pero hace tiempo que se junta con malas compañías.