Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 30 3 2005 Sociedad 45 Tecnología Los cinco más potentes En la última lista oficial que se publica cada seis meses en la página de internet www. top 500.o rg, Blue Gene, el supercomputador de IBM, ocupa un primer puesto que tiene garantizado durante un largo tiempo. Estos son sus principales competidores: 2. SGI Altix. Este ordenador, cuyo rendimiento puede superar los 60 teraflops, fue construido por Silicon Graphics y está instalado en el Centro de investigación de la NASA Ames. 3. Earth Simulator. Es el campeón japonés. Con sus 40 teraflops, consiguió ocupar el primer puesto de la lista durante más de dos años. Construido por NEC, este ordenador se utiliza para predicciones meteorológicas, 4. Mare Nostrum. Otro coloso de IBM, instalado en el Centro de Supercomputación de Barcelona. A diferencia de los anteriores, sus procesadores son de propósito general lo que significa que puede ser utilizado para cualquier tarea, sea del tipo que sea. 5. Thunder. Este supercomputador, construido por la California Digital Corporation, alcanza un rendimiento pico ligeramente superior a los veintidós teraflops. Está instalado en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. incrementado en más de medio millón de veces. En la última edición de la lista, el pasado mes de noviembre, todos y cada uno de los quinientos ordenadores superaban el teraflop y el primero, un coloso de IBM llamado Blue Gene, colocaba su rendimiento pico en 92 teraflops, o lo que es lo mismo, noventa y dos billones de operaciones matemáticas por segundo. Blue Gene, el superordenador más rápido del mundo ABC Blue Gene, el ordenador más potente del mundo, multiplica por dos su propio récord de velocidad Alcanza un pico de 183 billones de cálculos por segundo a duplicar sus capacidades a finales de este año, cuando está previsto que supere los 367 billones de operaciones matemáticas por segundo JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Doble o nada. Esa parece ser la consigna de una ciencia, la de la supercomputación, que no admite límite alguno a su meteórico desarrollo. Las cifras que miden el rendimiento de los superordenadores se elevan como la espuma en una jarra de cerveza, hasta desbordarse en los límites mismos de la capacidad de comprensión de la mente humana. En esta loca carrera, que no tiene más de tres décadas y cuyos principales protagonistas son Estados Unidos y Japón, se antoja como pasado remoto el momento en que las máquinas superaron el límite de unas pocas decenas de millones de operaciones matemáticas por segundo. El primer superordenador digno de ese nombre (bautizado como Cray- 1) fue instalado en el Laboratorio Nacional de Los Alamos de Estados Unidos en 1976 y era capaz de efectuar ochenta millones de cálculos por segundo. Pero pronto llegaron ingenios capaces de efectuar centenares de millones b La máquina volverá Próxima parada, un petaflop Ahora, el Departamento de Energía de los Estados Unidos, donde está instalada la máquina, acaba de anunciar que las últimas pruebas realizadas sobre este gigante de la informática han conseguido alcanzar un pico de rendimiento de 183 teraflops, casi tres veces más que su inmediato seguidor en la lista. Esta nueva marca aparecerá publicada oficialmente en el Top 500 en su próxima edición del mes de junio. IBM, la empresa constructora de Blue Gene, tiene previsto que a finales de este año el supercomputador vuelva a doblar su capacidad, alcanzando los 367 teraflops, es decir, la impresionante cantidad de 367 billones de cálculos por segundo. Este hito dará a la compañía norteamericana un respiro de varios años en una carrera que enfrenta a las naciones más industrializadas del mundo. Hace apenas dos años que Japón desbancó a EE. UU. con Earth Simulator, un gigante fabricado por NEC que es capaz de alcanzar los cuarenta teraflops. Hoy, el campeón japonés ocupa el tercer puesto de la lista, sólo uno por encima de Mare Nostrum, el ordenador que IBM está terminando de instalar en Barcelona. La carrera, sin embargo, está aún lejos de terminar. El nuevo objetivo es una máquina de un petaflop, capaz de un trillón de cálculos por segundo. IBM ya la ha anunciado, aunque los demás no se lo van a poner fácil. de operaciones por segundo, miles de millones de operaciones por segundo... Cuando cayó la barrera del millón de millones de operaciones por segundo, es decir, la del billón, pareció que lo más difícil estaba hecho. Nada más lejos de la realidad. Enseguida empezaron a aparecer máquinas capaces de operar a más de un teraflop (que equivale precisamente a un billón de operaciones matemáticas por segundo) En junio de 1997, en la lista oficial de los quinientos ordenadores más potentes del mundo (que se actualiza dos veces al año en la página web www. top 500.o rg) sólo uno, el primero, alcanzaba un teraflop. En el año 2000, ya había doce máquinas capaces de superar ese límite. En aquella fecha, el número uno lo ostentaba un ordenador cuyo rendimiento rozaba los tres teraflops. Y llegamos al presente. Con respecto a aquél primer Cray, la velocidad se ha El límite de crecimiento depende del número de procesadores Mateo Valero, director del Centro de Supercomputación de Barcelona, está a punto de estrenar Mare Nostrum, otra impresionante máquina construida por IBM y que, con su velocidad de treinta teraflops, catapulta de golpe a España a los primeros puestos del selecto club de la supercomputación mundial. El límite de crecimiento de los computadores- -explica Valero- -depende del número de procesadores y de lo que se sea capaz de hacer con ellos. Muy pocas aplicaciones pueden, por ejemplo, usar los 65.000 procesadores que tiene Blue Gene. Eso nos lleva a veces a preguntarnos si no se estarán haciendo máquinas que luego serán muy difíciles de usar Valero explica que, a pesar de su gran potencia, Blue Gene está muy limitado para muchas aplicaciones, por la forma en que está hecho. La memoria por procesador, por ejemplo es pequeña. Es una máquina militar, para la simulación nuclear. Para otras cosas, irá más despacio. Es lo que ocurre al usar procesadores específicos en lugar de los de propósito general