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36 Madrid MIÉRCOLES 30 3 2005 ABC MADRID AL DÍA FRENESÍ DE GRÚAS E INMOBILIARIAS RAMIRO BUENO ¿Qué edificios se alzaban junto a la plaza de la Villa en 1656 y cuáles perduran aún hoy? ¿Cómo era en el XVI la manzana que ahora acoge el mercado de San Miguel? Esta información, gráfica e histórica, se puede encontrar en el libro La forma de la Villa de Madrid Madrid, hoy y ayer TEXTO: MABEL AMADO E l panorama urbano es un bosque inmenso de grúas. El lenguaje perdido de las grúas titulaba una novela David Leavitt. Aquí aparecen todas formando una selva metálica, subiendo y bajando materiales sin cesar. Una jungla sin tarzanes donde el transeúnte por mucho que desee presumir de ciudadanía según el evangelio progresista, lo único que consigue es tener cara de mona Chita cuando trepa su mirada por los artilugios que le rodean. Y desconociendo si el próximo paso va a dar con sus huesos en un hueco que espera en relleno para la cimentación. Al Capone hubiera cambiado Chicago por este Madrid cuajado de agujeros para dar un baño de cemento al rival. En cualquier sitio se construye. Bien sea en un mínimo solar de Usera, un antiguo patio de Tetuán, o en la llanura desolada del descampado más allá de Vallecas. Desde hace unos años el sector de la construcción tira del carro y carretas, con su carretilla, siendo responsable del tirón económico. Pero, algún día ya no habrá tanto trajín de andamios y grúas. Con miles de viviendas terminadas dejarán en paz- -y con poca gloria- -a los PAUS. Y si hay venta de pisos por cada uno aparecen nueve inmobiliarias y media, dispuestas a seducir al comprador y hacer negocio. Este es otro horizonte paralelo; el inmobiliario saltando a la arena y al cemento con sus carteles de se vende, se alquila o se cambia por la hipoteca de su sangre. Si ahorrar da risa y escaso interés, lo recomendable es invertir en viviendas si se tiene parné. Desde siempre bajo el ladrillo se ha depositado el dinero, aunque ahora la pasta gansa de la especulación y el blanqueo se deposita en las bocas de las hormigoneras, quienes muelen una masa dudosa y con un precio más cerca de las estrellas que del suelo. El país entero está en venta. Ex España, llamémosla así y no Estado español o conjunto de comunidades nacionales. Porque como dice el maestro Umbral ningunear el nombre de España es una perfecta gilipollez. Así está el panorama. MADRID. La memoria histórica de una ciudad, aquella que traspasa los siglos, siempre ha de venir escrita y dibujada. Calles, manzanas, fuentes, ríos y edificios conforman planimetrías que, año tras año, recuerdan la forma de una urbe. Desde la primera Topographia de la Villa de Madrid realizada por Pedro Texeira en 1656, hasta la última foto área del siglo XX, la trama urbana del casco antiguo ha evolucionado sin parar. Así puede apreciarse en el libro La forma de la Villa de Madrid que ayer presentó el consejero de Cultura y Deportes, Santiago Fisas, en la Fundación Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) El acto contó con la presencia del director gerente de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno; el presidente del COAM, Ricardo Aroca, así como los autores del libro, el arquitecto Javier Ortega Vidal y el doctor en Historia Francisco José Marín Perellón. El libro, publicado por la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad con el patrocinio de la Fundación Caja Madrid, es fruto de quince años de investigación y documentación, de numerosas visitas a archivos y de un gran trabajo de diseño que culmina ahora con una exquisita visión de la ciudad y su arquitectura. Ortofoto del área urbana correspondiente a los recintos amurallados (año 2000) Antiguas murallas Como señaló Ortega Vidal, habíamos constatado que Madrid, una ciudad con una gran base historiográfica, poco había aportado al dibujo de reconstitución, cuya finalidad es recuperar los diferentes estados de la ciudad De esa manera surgió una obra que, centrada en la zona más antigua de Madrid- -entre las murallas islámicas del siglo IX y las cristianas del XIII, reconstruye el espacio urbano de forma retrospectiva en el tiempo, en hitos temporales separados por lapsos de 125 años, desde 2000 a 1625. El libro refleja el binomio espacio- tiempo, con edificios de distintas épocas coexistiendo en el mismo lugar. Por su parte, Marín Perellón define esta publicación como una ayuda insustituible para atar elementos perdidos en el tiempo que se situaron entre los dos recintos amurallados más antiguos: iglesias parroquiales, casas señoriales, el antiguo Palacio Real. Y es que el libro se estructura en tres grandes apartados. En el primero, a modo de introducción, se aborda la metodología y descripción del trabajo desde su construcción gráfica y su formalización material. Además, narra la transformación de los dos primeros recintos de la ciudad de Madrid entre los siglos IX- XII al XXI. En esa secuencia temporal, se atenderá a la formalización de la arqueología, la trama urba- Topographia de la Villa de Madrid de Pedro Texeira (1656) na y la recopilación de la información desde el siglo XVI al XX. transformación de la ciudad a lo largo del período de estudio. Como aclaró Fisas, con la publicación de este libro la Consejería de Cultura y Deportes cumple con uno de sus principales objetivos: difundir el Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid a través de publicaciones y exposiciones destinadas a mostrar las intervenciones que se realizan. Todo ello de una manera muy divulgativa, haciendo hincapié en las características y el significado de ese patrimonio Por eso no es de extrañar que este libro, que hoy sale a la venta al precio de 20 euros, pueda en un futuro transformarse en soporte digital para facilitar su acceso y consulta. Transformación de la ciudad La segunda parte, denominada Atlas, está conformada por la secuencia retrospectiva de los planos del año 2000, el Parcelario de Madrid del General Ibáñez Íbero (1872- 1874) la Visita General de la Casa de Madrid (1750- 1751) y la Topographia de la Villa de Madrid, de Pedro Texeira (1656) A través de ellos se reconstituyen los dos primeros recintos amurallados, su toponimia, calles, plazas y edificaciones monumentales. Concluye el libro con Apéndices, los distintos repertorios utilizados para el conocimiento de la realidad y la