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ABC MIÉRCOLES 30 3 2005 Internacional 27 Annan se considera exonerado tras el informe sobre la corrupción en la ONU La investigación del plan petróleo por alimentos no halla pruebas suficientes b Sí se acusa al hijo de Annan, Akáyev admite que podría dimitir como presidente de Kirguistán b El depuesto líder kirguís afirmó estar dispuesto a iniciar conversaciones sobre la crisis abierta solamente con el Parlamento recién elegido en su país RAFAEL M. MAÑUECO ENVIADO ESPECIAL BISHKEK. El depuesto presidente kirguís, Askar Akáyev, expresó ayer su disposición de dimitir a cambio de garantías de seguridad, en una entrevista al Primer Canal de la televisión rusa. Preguntado sobre la posibilidad de que presente su renuncia, Akáyev respondió: Desde luego. Siempre que se me den las correspondientes garantías y que esto se lleve a cabo de acuerdo con la legislación vigente en Kirguistán Estas declaraciones entraban en contradicción con otras hechas horas antes en que el despuesto líder kirguís había revelado que se encontraba en las afueras de Moscú, se ratificó en su convencimiento de que seguía siendo el único presidente legítimo de Kirguistán reiteró que no pensaba dimitir y delimitó el marco de unas posibles conversaciones con las nuevas autoridades del país. Akáyev acusó además a la oposición de haberle derribado premeditadamente mediante el uso de mamporreros y criminales y aconsejó a los presidentes de Rusia y del resto de las repúblicas centroasiáticas que recurran a la fuerza, si es necesario, para defender la democracia Kojo, y a la empresa encargada de supervisar el contenido de los fletes que llegaban a puertos iraquíes de ocultación ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL SAN DIEGO. Cuando algunos se temían en el cuartel general de las Naciones Unidas que los días de Kofi Annan como secretario general estaban contados, el segundo informe del ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker, resultó mucho menos dañino de lo esperado. El informe sobre la supuesta corrupción del programa petróleo por alimentos, creado por la ONU y su Consejo de Seguridad para paliar los estragos que las sanciones internacionales causaban en la población iraquí, critica a Annan, pero no lo condena. El informe señala que no hay pruebas suficientes de que el secretario general tuviera ninguna influencia ni comportamiento impropio en la selección de la compañía suiza Cotecna para que se hiciera con uno de los contratos del programa. El informe sin embargo sí acusa al hijo de Annan, Kojo, y a la empresa encargada de supervisar el contenido de los fletes que llegaban a puertos iraquíes de haber ocultado la naturaleza y la duración de su relación. Pese a lo que Kojo Annan había dicho a su padre, siguió recibiendo pagos de la fir- Un grupo de periodistas lee el informe sobre el programa de la ONU petróleo por alimentos, antes de la rueda de prensa en la que se presentó el texto ma hasta un monto de 300.000 dólares hasta el año pasado a modo de compensación, aunque al parecer dejó de trabajar formalmente para ella en cuanto logró el contrato con la ONU. Antes de comparecer ante la prensa, Annan hizo público un comunicado en el que mostraba su satisfacción por haber sido exonerado de cualquier comportamiento deshonesto. El nuevo jefe de gabinete del secretario general, Mark Malloch Brown, nombrado para airear y reformar parte del enrarecido entorno de Annan, prometió el pasado fin de semana que su jefe saldría bien EPA librado. Esta mañana he recibido de parte de Paul Volcker y de sus colegas el segundo informe provisional de su encuesta independiente acerca de las alegaciones en torno al programa de la ONU petróleo por alimentos en Irak. Les doy las gracias de nuevo por su investigación dijo el secretario general de la ONU empeñado en la reforma más ambiciosa desde su fundación, antes de añadir: Como siempre había esperado y firmemente creído, la encuesta me exonera de cualquier mala actuación Ayuda de Rusia la masacre del 11- M. Es evidente que se ha trabajado duro, pero el balance no es para echar las campanas al vuelo. La propia Administración Bush admite que la amenaza islamista es tan grave ahora como lo fue antes del ataque contra las Torres Gemelas. Similar a lo que era la víspera de la masacre en los trenes de Madrid. Un error de enfoque en la Guerra Global al Terrorismo ha sido considerar Al Qaida como una organización, cuando es un movimiento. Detrás de la locura terrorista funcionan células, grupos, bandas y personajes, pero no se trata de un montaje jerarquizado y con financiación establecida. La venenosa savia que mantiene ese conglomerado vivo es el odio existencial a Occidente. Lo que impulsa la maldad es el deseo hacer daño, por el simple hecho de hacerlo. Con algo así no se puede acabar si no se escarba hasta la raíz. Eso incluye exigir responsabilidades a los emires, que nadan en petróleo, rezan a Alá, pecan en Marbella y entregan donativos a los malvados. Dicho todo esto, lo asombroso es que Bush siga mirando hacia otro lado. El ex jefe del Estado declinó, sin embargo, una propuesta de ayuda de Rusia y otros países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) para restablecer el orden en Kirguistán aunque no explicó de qué naturaleza sería esa asistencia. Estas veladas amenazas de Akáyev a los nuevos dirigentes kirguises podrían constituir el principal argumento sobre la mesa en una futura negociación. Estas primeras declaraciones las hizo ayer el derrocado dirigente kirguís a la radio rusa Eco de Moscú en su primera comparecencia pública tras abandonar precipitadamente su país el jueves de la semana pasada, cuando una multitud de 10.000 personas asaltó la sede de la Presidencia y del Gobierno en Bishkek. Horas después Akáyev hacía otra declaración en una entrevista a la televisión rusa en la que aludía a su posible dimisión. El viejo Legislativo kirguís aprobó ayer su disolución para favorecer la estabilización del país, en una decisión que acabó con la dualidad de poder y dio carta de legitimidad al nuevo Parlamento unicameral, ALFONSO ROJO TODAVÍA VAMOS PERDIENDO ace cuatro años, por estas fechas, estábamos en Kabul, llorando todavía la muerte de Julio Fuentes y esperando de un momento a otro la captura de Osama Bin Laden. Al otro lado del mundo, sin el peso del recuerdo del amigo muerto y exultantes por la victoria en Afganistán, el presidente Bush y los suyos se sentían eufóricos. Los periódicos, con más ligereza que talento, iban repletos de reportajes optimistas: los niños volvían a volar cometas, las mujeres se quitaban el burka, los talibán se afeitaban la barba y el tuerto Omar huía como alma en pena en una motocicleta. Hace dos años, estábamos en el Kurdistán iraquí. Todavía no habían muerto ni José Couso ni Julio Anguita. Se desmoronaba el régimen de Sadam Hu- H sein y a pesar de las hirientes críticas de la prensa, de los pesimistas de plantilla y de las manifestaciones de protesta, todo hacía presagiar el inicio de un gran cambio en Oriente Medio. Han pasado muchas cosas desde entonces, incluida la desaparición de Yaser Arafat que parece haber roto ataduras en el conflicto entre palestinos e israelíes, pero lo esencial del drama no ha cambiado y el peligro sigue ahí. En la guerra que Occidente libra con el terrorismo islámico, todavía vamos perdiendo. Han caído en manos de la CIA, del FBI e incluso de la Policía española algunos peces gordos de Al Qaida y un tropel de desaprensivos, pero Bin Laden sigue vivito y coleando. También campan libres el mulá Omar, el médico egipcio que urde la mitad de las tropelías y cientos de fanáticos, incluidos algunos de los que perpetraron