Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 Nacional MIÉRCOLES 30 3 2005 ABC En Camp Warehouse, por donde han pasado más de 2.000 soldados españoles, ha empezado la cuenta atrás. El contingente ultima tareas en espera de la orden para trasladar la misión al oeste, que supondrá el fin de la presencia española en Kabul Los últimos de Kabul TEXTO: LAURA L. CARO FOTOGRAFÍA: ABC KABUL. Si hay tiempo, antes de que las tropas españolas se vayan al oeste de Afganistán dejarán construida la tercera aula de la escuela de Ver- a- Mudin. El colegio de Kabul donde cada día van a clase 3.000 niños repartidos en tres turnos, muchos de ellos a aprender a leer y escribir en tiendas de campaña tipo parque prestadas por el Ejército, donde este invierno, igual que en la vecina escuela de Shina, han venido muy bien los abrigos llegados desde España para soportar los veinte grados bajo cero que han matado de frío a decenas de pequeños por todo el país. Algunos, sin ir más lejos, en los campos de desplazados del barrio de al lado. Si hay tiempo, y tiene que haberlo, a lo largo de abril estará lista la placa de mármol con los nombres de las 62 víctimas del Yak- 42 que el actual contingente Aspfor X (Afghanistan Spanish Force) quiere dejar a título de homenaje para siempre en Camp Warehouse El acuartelamiento del que salieron todos ellos días antes del accidente fatal de Trebisonda. Por el que desde el 25 de enero de 2002 han pasado más de 2.000 soldados españoles y donde los últimos- -300 militares, en su mayoría procedentes de Unidades de Valencia- -se ocupan estos días de ir acabando tareas y rematando compromisos antes del cierre de la misión. El fin de la presencia española en Kabul, que para el mes de junio se habrá trasladado a la ciudad de Herat y la provincia remota de Badghis, en las que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha aceptado la invitación de la OTAN de abrir el camino de la estabilización. tancia- de modo que será el siguiente destacamento Aspfor XI el que estrene el destino del oeste. Un destacamento ya configurado expresamente para asumir la nueva empresa: una compañía de Montaña con tres helicópteros Cougar, un hospital role 2 del Ejército del Aire con dos Superpuma para evacuación sanitaria y un grupo de la EADA para liderar la Base Avanzada de Apoyo (FSB, en nomenclatura inglesa) del aeropuerto de Herat y, aparte, el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) de Qal- i- Now, en Badghis. Misión proporcional Lo primero, la FSB, será el corazón y la gran puerta de entrada de la fuerza multinacional al occidente afgano. Lo segundo, el PRT, la oportunidad de España de asumir bajo su mando, con elementos militares y civiles, la estabilización de un territorio en el país, del mismo modo que ya lo hacen en otros puntos Alemania, Gran Bretaña u Holanda. Tareas proporcionadas con las capacidades de un Ejército que ha invertido muchos recursos y demostrado un prolongado compromiso con Afganistán. Dos retos, en suma, de muy diferente calado a los habidos en Kabul, donde meses atrás cundió entre las tropas el malestar por el vacío de contenido que ha supuesto en los últimos meses no tener cometidos ni en materia de vigilancia- -no había patrullas- ni cívico- militar, ni de desarme, ni de instrucción de las Fuerzas de Seguridad locales. Aún a pesar de que España ha sido tradicionalmente el quinto país en cuanto a volumen de soldados desplegados en la zona OTAN del país- -que no en la de Libertad Duradera que España abandonó a mediados del año pasado- sólo por detrás de Alemania, Francia, Bélgica y Canadá. Cada vez queda menos para el final de la presencia española en la capital afgana Adiós a El 18 la capilla nueva y el monumento a las víctimas del Yak- 42 Como saben que nos vamos, están todos pendientes: los italianos, los croatas, que son vecinos, para quedarse con ello. Aunque, por derecho, se lo quedarán los alemanes, que son los que más tiempo pasan aquí, y hasta montan guardia dentro para que no se les escape... Habla un oficial español destacado en Kabul y lo hace... de la cantina, sin ánimo de frivolizar, el rincón de la inmensa torre de Babel que es Camp Warehouse más animado y con mejor reputación entre las tropas multinacionales. Su nombre, El 18 el número del viejo autobús urbano que tiene entre sus cuatro paredes, en cuyos asientos con mesa correspondiente, relevos y relevos de soldados de una docena de países degustan tortilla de patata, escuchan música española y juegan al bingo- -sólo los domingos a las nueve- entre banderas rojigualdas, algún que otro motivo taurino y el escudo del Real Madrid. Allí dentro se paga en euros y hay conversación y buen ambiente asegurado hasta eso de las diez y media, que al día siguiente hay mucho que hacer. Con el cierre de la misión en Kabul, las tropas españolas se van a dejar en Camp Warehouse algo más que un recuerdo, una pequeña ciudad levantada poco a poco en la que se han dejado muchos esfuerzos y, el que más y el que menos, muchos buenos momentos. Las pruebas de atletismo y la paella del Día de la Hispanidad, los partidos de fútbol que siempre pierden los alemanes, la Navidad y los fines de año con langostinos en la cena. Allí, en Camp Warehouse se quedará la capilla cristiana, inaugurada en enero, y el jueves quedaban todavía frescas las flores de ofrenda a la Virgen de los Desamparados de las Fallas, celebradas con fuegos y fiesta, como debe ser, por el destacamento, que para eso son de Valencia. Junto a ella, pegado a uno de los lados, el monumento de piedra a las víctimas del Yak- 42. Y más allá la zona de vida, con la biblioteca, la sala de Internet, la de televisión con la pantalla grande recién estrenada, y las camaretas nuevas. Y el programa semanal de radio Piel de toro que dentro de muy poco tiempo saldrá a las ondas por última vez en Kabul. La cuenta atrás La nueva misión nos va a vestir más Quien habla es el teniente coronel José Allué, al mando del contingente desplegado hoy en la capital del país, que todavía no ha recibido orden alguna para emprender el traslado hacia el occidente afgano, aunque es consciente de que no falta mucho. Hay previsiones, aunque oficiosas y susceptibles de todas las modificaciones, que apuntan a que, iniciado mayo, empezarán a transportarse a Herat los primeros contenedores con material- -los vehículos Vamtac, algunos camiones, los Nissan... -y una parte del destacamento, alrededor de treinta efectivos, que se encargarán de ir organizando la nueva base, que ya están preparando los soldados italianos. Del resto, hasta alcanzar los 300 miembros que hoy componen el contingente, posiblemente sólo unos pocos lleguen a pisar Herat antes de volver a casa. El cambio de misión coincide con el relevo del contingente Aspfor X, -llegado en enero, y que por esas fechas cumplirá sus cuatro meses de es- Tres años de trabajo Con todo, en la capital se deja atrás una labor ingente de tres años de esfuerzos, concentrados en los primeros momentos en la reparación del aeropuerto, de colegios y edificios públicos, de reapertura de vías de comunicación o de desminado, con la retirada de 20.000 artefactos entre granadas de mortero, minas antipersona y anticarro y 10.000 proyectiles de medio y gran calibre. Y de ayuda humanitaria, con especial mención al reparto de productos básicos, como las dos toneladas y media de ropa, incluidos 2.800 chaquetones de la Armada ya en desuso, que se han distribuido este invierno, o los palets de medicinas y ordenadores que llegaron el jueves a Kabul para su entrega en el Hospital Infantil Indira Gandhi y el departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad.