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6 Opinión MIÉRCOLES 30 3 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Hay dos fuerzas políticas, sólo dos, que sumando sus adhesiones equivalen al PNV: el PSOE- PSE y el PP LA CORBATA COMO PRENDA DE FASCISMO ¿Qué importancia tendrá parecer demócrata en un país donde el fascismo- -técnicamente, el sometimiento del legislativo al ejecutivo- cuando no está prohibido, es obligatorio? na de la sonrisita étnica ya ICEN que fue en Seviestudiada por Boadella- -lla, una tarde de fines que indica que se sufre la falde julio en que hasta sa preocupación de la sincerilas lagartijas iban con candad. ¿Y qué mayor insinceritimplora por los azulejos de dad, según ellos, que la corbala Giralda, cuando Belmonte, ta? al ir a matar a su tercer toro, osó quitarse la chaquetilla. IGNACIO RUIZ OS antropólogos han lleLos testigos afirman que la QUINTANO gado a la conclusión de Plaza toda tembló con un esque lo sincero, lo espontáneo tremecimiento de escándalo. en el hombre, es el gorila. Por eso los- ¡Ha blasfemado! -fue la exclaromanos, que, como tiene dicho Carmación unánime. men Calvo, estaban hechos unos fasY de los tendidos y de los palcos descistas, se asombraban de ver cómo cendió, entre bastones, almohadillas Aníbal marchaba al frente de sus troy abanicos voladores, una sentencia pas sin sombrero. El mismo Luis inapelable: si quería matar al toro, XIV, otro fascistón, saludaba quitánBelmonte debía ponerse de nuevo la dose el sombrero cuando en los correchaquetilla. Victoria de lo bello sodores de Versalles se cruzaba con bre lo útil: un bravo gesto señorial, una mujer, aunque fuera del servicio dijeron los poetas, de la Andalucía palaciego. Y a Pemán, una vez, un que no quería ponerse en mangas de mendigo cordobés, como Carmen camisa. Calvo, le pidió una limosna para comHoy, ponerse en mangas de camisa prarse un sombrero. Él le dijo que es una de las formas- -en muchos camás valía que se comprara una rosca sos, la única- -de parecer demócrata. que no un sombrero. Mas el mendi ¿Qué importancia tendrá parecer dego, demófilo, pero de ningún modo demócrata en un país donde el fascismo mócrata, le replicó magníficamente: -técnicamente, el sometimiento del Entonces, señorito, ¿cómo voy a legislativo al ejecutivo- cuando no saludá está prohibido, es obligatorio? Nadie ¿Qué tiene que ver el espíritu de lo sabe, pero todo el mundo quiere paaquel mendigo cordobés- -admirarecer demócrata, y para parecerlo, se ble espíritu de una raza vieja, culta y pone en mangas de camisa. El modeceremoniosa, que necesita llevar lo es el tío del telediario, provisto de sombrero... para podérselo quitar- -esa sonrisita progre- -prima- hermacon el espíritu de ese tío del telediario al que los cumplidos le revientan porque él es un tío muy demócrata? Tan demócrata, que no lleva corbata. Tampoco llevaría americana, si hiciera calor, y si tuviera hambre, sería capaz de servirse las fuentes por entero... Es lo que Camba describió como el típico demócrata americano- -cosa, por cierto, que nuestros demócratas todavía no saben- que se caracteriza por justificarlo todo con sus principios democráticos: el atrevimiento y el mal gusto. Las gentes que se consideran en América más demócratas son los camareros de restaurante- -el equivalente cultural a nuestros ministros actuales- el error, según Camba, está en que el camarero, lejos de exigirle al cliente un mutuo respeto, procura manifestar que el cliente no le merece respeto ninguno. Lo cual es inevitable, porque en América una buena parte de los clientes han comenzado siendo camareros, y porque todos los camareros aspiran a ser clientes en el día de mañana. ODO esto explica la sobrecarga de trascendencia que Bermúdez, el inquilino accidental de la Moncloa, ha adquirido en el socialismo español, donde una buena parte de los ricos han comenzado siendo ministros, y donde todos los ministros aspiran a ser ricos en el día de mañana. Bermúdez es el tránsito del socialismo de Puerto Hurraco al socialismo de Lavapiés, con la señora Fernández posando, unas veces de Lola Gaos en la cena de Viridiana, y otras, de Santa Isabel de Hungría socorriendo a los pobres en el cuadro de Murillo. DIFÍCIL, PERO POSIBLE A veremos lo que nos deparan las ya próximas elecciones autonómicas en el País Vasco; pero, al margen de partidismos y desde una contemplación democrática y española, bueno sería que el Parlamento de Vitoria conociera el fenómeno purificador de la alternancia en sus mayorías. Sin ella el juego político se hace sospechoso y empobrece un panorama social que, como demuestran los hechos, es plural y diverso. El PNV arrastra la inercia de la continuidad y, con menos de la mitad de los votos emitidos en las tres provincias vascongadas, se ha convertido en monopolista del poder, lo que nunca es deseable, y en conductor de un proyecto soberanista que, mírese como se quiera, ni cabe en la Constitución ni concuerda con las mayorías sociales, no meramente aritméticas, del territorio. Sin recurrir a grupúsculos políticos, que es como hacer las cuentas sin decimales, hay dos fuerzas políticas, sólo dos, que sumando sus adhesiones equivalen al PNV: el PSOE- PSE y el PP. Esa es, precisamente, la fuente de la fortaleza del nacionalismo heredero de Sabino Arana y, hoy por hoy, devoto del lehendakari Ibarretxe. ¿Por qué no unen sus fuerzas esos dos grupos, sólidos ambos en el todo de la política española, y aspirantes enfrentados en las figuras de Patxi López y María San Gil? A estas alturas del tiempo y de la Historia, descabalgadas las ideologías, no sería muy serio invocar serias razones programáticas para razonar las dos opciones, inequívocamente de centro, que se disponen a destrozarse entre sí en beneficio del nacionalismo enrabietado que controla los resortes confesables e inconfesados del poder autonómico vasco. Alfonso Guerra, ya en viaje político de retorno personal, es el más significativo entre los socialistas veteranos que defienden, seguramente con disgusto, la hipótesis de un pacto post- electoral entre el PSOE- PSE y el PP. Ello asentaría unas bases totalmente diferentes para la convivencia en el País Vasco y, ya en la alternancia, vivificaría la esclerotizada vida política, social y cultural que durante un cuarto de siglo ha impuesto, con su quimera confesional y creyente, el más anacrónico de los partidos políticos del Viejo Continente. ¿Podemos imaginar hoy, en el plano teórico y especulativo al que invitan las vísperas electorales vascas, un lehendakari que no sea nacionalista? Es difícil aun en el supuesto nada sencillo de que la aritmética propiciase la suma capaz de producir ese fenómeno. El PSOE y el PP, o viceversa, más que disputarse su hegemonía en los distintos planos en que disputan el poder político, parecen pretender con más ganas y furia la destrucción del contrario. Eso forma parte del ideal español de llegar a ser el único tuerto en una tierra de ciegos. Aun así, y por si acaso, sería inteligente que los estrategas de los dos partidos enfriaran sus ánimos hasta que estén contados todos los votos de esta primavera vasca. Y D L T REVISTA DE PRENSA tivo más comúnmente conocida como bilharzia, y han descubierto que un estilo de vida privilegiado no impedía los síntomas debilitadores que podían desembocar en la muerte dolorosa por culpa del parásito causante de la enfermedad. Los miembros de las clases altas nadaban en piscinas alimentadas por el agua de los mismos canales utilizados por el resto de la población, que es donde se encontraban las larvas. Los científicos dirigen ahora la atención hacia otras enfermedades, como el paludismo y diferentes virus, y confían en poder comparar con ayuda del ADN las enfermedades que afectaron a nuestros antepasados con las de hoy. La profesora Rosalie David, directora de ese centro, declaró al periódico que las momias representan en cierto modo un museo de la enfermedad La clave para la exploración de sus secretos fue el desarrollo por Patricia Rutherford de la inmunocitoquímica como herramienta diagnóstica para detectar la presencia de la bilharzia. S. I. Momias, museo de la enfermedad Las momias conservadas en los distintos museos del mundo han comenzado a revelar sus secretos, que pueden ser de gran utilidad para la medicina moderna. Los científicos han tomado muestras de tejidos de más de un millar de momias para elaborar un mapa médico que indica la evolución de ciertas enfermedades durante cinco mil años de historia. Así, según informa el diario británico The Times, los egiptólogos del Centro de Egiptología Biomédica de la Universidad de Mánchester, en Inglaterra, han estudiado la evolución de la esquistosomiasis, una enfermedad del aparato diges- Discriminación anticatólica El líder de la oposición conservadora del Reino Unido, Michael Howard, se manifestó partidario de revocar la prohibición tradicional de que un católico pueda heredar el trono británico. En declaraciones al periódico Catholic Herald, Howard califica de anacronismo la discriminación al señalar que es la única confesión a la que se descarta expresamente. De origen judío, aunque no practicante, Howard reconoce que hay obstáculos que podrían dificultar la revisión de esa ley, que data de 1701. Uno es el consentimiento de los países que integran la Commonwealth S. I.