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90 MARTES 29 3 2005 ABC Gente Sofía Loren, estrella de Estambul. La diva italiana inaugurará el viernes el Festival de Cine de Estambul, donde recibirá un premio por su trayectoria. Loren sustituye a Emmanuelle Béart, que canceló su viaje en protesta por la violenta represión que sufrió en Estambul una manifestación a favor de los derechos de las mujeres. El Palacio de Mónaco permanece en silencio mientras la playa se llena. A la derecha, los deportivos de lujo presiden la fachada del Gran Casino de Montecarlo Mientras Rainiero agoniza, Circe vela por nosotros La lenta agonía del Soberano monegasco preocupa a los hombres de iglesia, los distribuidores de coches deportivos, los financieros... TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO FOTOS: J. P. Q. Y REUTERS ntecarlo, lo sagrado y lo profano se confunden de manera luminosa, celestial, luciferina, ya que la lenta agonía del Príncipe Rainiero preocupa a los hombres de iglesia, los distribuidores de coches deportivos, los financieros de oscuros vuelos y los negociantes de palacios o tapaderas inmobiliarias. EnMo Nice- Matin abre toda su primera página con un titular muy voluntarista: Monaco en comunión avec le prince Rainier Y apoya su tesis oficial con los piadosos testimonios de Camilla Bourbon des Deux Siciles y el príncipe Pierre de Yugoslavia, acompañado de su esposa Eléonora. Sin embargo, el viajero ecléctico descubre muy pronto otras realidades. El viejo Mónaco se oculta con hermetismo a la curiosidad carnicera de los millares de turistas que vagabundean como minúsculos rebaños desnortados. Desde el anochecer hasta el alba, discretísimas prostitutas acechan a la clientela del Gran Casino y los hoteles de lujo. Las colecciones de coches deportivos de marcas italianas se exponen a la mirada extasiada de los pueblerinos italianos, venidos a pasar un fin de semana entre las hileras de slot machines de los casinos al alcance de los bolsillos más modestos, si no menos disipados. Jóvenes de muy distintos sexos se pasen insinuantes, musculosos, el torso entrevisto, la marcha atlética, flexible, como mariposas carnívoras maquilladas con bisutería de lujo. Quienes estamos de paso, nos preguntamos si es el momento de invertir nuestros magros ahorros en un Bentley deportivo (220.000 euros) o intentar negociar por menos de 2.5 millones de euros un pisito de 125 metros cuadrados, con vista a un océano de torres sin playa privada ni derecho al amarre de un minúsculo yate pagado en cómodos plazos. Ante tales titubeos, el Café de París propone otras tentaciones, para quienes la gula es la última debilidad carnal: -Langoustines marinées aux épices, rôties dans leur jus et leur risotte à l encre de seiche; -Médaillon de lotte poêlé aux girolles et sa fricasé de courgettes et tomates au pistou; -Selle d agneau rôtie en croustillant d herbes au jus d estragon, fondant de pommes de terre aux artichauts violets et tomates confites. Mientras degusto un trozo de pizza recalentada de hace varias horas a 15 euros la porción, medito sobre la soledad de los pobres millonarios descarriados entre los arrecifes de este paraíso o infierno terrenal. A la espera de acontecimientos, oscilando entre muy diversas debilidades, decido dejarme caer por mi terraza del hotel para tomar el sol; preguntándome si terminaré por zambullirme en la solitaria piscina de agua templada, obligado a proteger los ojos con unas gafas oscuras, ya que el sol cubre el azul marino del Mediterráneo con el manto áureo de la finísima patina plateada que atrae a los navegantes descarriados hasta los abismos encantadores de Circe.