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ABC MARTES 29 3 2005 Cultura 53 Muere Joaquín Luqui, una de las grandes voces de la radio musical española Sus restos mortales serán incinerados hoy en el cementerio de La Almudena b Luqui falleció a los 57 años, vícti- Se nos ha ido un gurú Se nos ha ido un gurú dijo ayer la ministra de Cultura, Carmen Calvo, en la cadena SER, a propósito de la muerte de Joaquín Luqui. Como muchas personalidades del mundo de la música española, Carmen Calvo destacó la labor informativa y crítica que Luqui llevó a cabo durante décadas. Del cariño que sentía la profesión por el que ha sido uno de sus más singulares impulsores da fe la larga lista de artistas que se acercaron ayer al tanatorio para dar el pésame a la familia del crítico: Joaquín Sabina, Miguel Bosé, los componentes de Mecano, Micky, Luz Casal, Raphael, Manolo de la Calva (Dúo Dinámico) Dani Martín (El canto del loco) Alberto Cortez o Betty Missiego. Compañeros suyos como Tony Aguilar, Juan Antonio Abellán, Juanma Ortega, José María Íñigo, José Ramón Pardo o Miguel de los Santos también acudieron al tanatorio. Joaquín Luqui, cuyos restos serán incinerados hoy en el cementerio de La Almudena, desde donde se trasladarán a su localidad natal, Caparroso (Navarra) había nacido el 22 de febrero de 1948. Fascinado por la radio, a los 18 años comenzó su andadura profesional en Radio Requeté de Navarra. En 1969 se trasladó a Madrid y empezó a trabajar en El Gran Musical y en Los 40 principales donde desarrollaría su imagen y su voz tan características y singulares, y desde donde se convertiría en uno de los grandes impulsores de la música pop en nuestro país. ma de una fuerte hemorragia cerebral que le sobrevino a consecuencia de una caída, y tras permanecer en coma durante diez días JOSÉ RAMÓN PARDO MADRID. JL en FM se nos ha ido. El presentador con más carisma profesional y más encanto personal en este mundo de la música pop. El hombre que supo crearse un personaje y serle fiel hasta la muerte. Joaquín Luqui oyó cantos de sirena para ocupar puestos más altos, pero nunca quiso despegarse de la música que nacía cada día. La seguía con pasión y la apreciaba con intuición certera. Le conocí allá por el 69, cuando recaló en Madrid tras sacudir la pacífica vida pamplonica con su Requeteradio ¡Había que tener valor para titular así un programa en la emisora Radio Requeté! Luqui lo tenía. E imaginación. Y talento. A veces el personaje desborda al hombre y sus configuraciones como quinto beatle o el hombre del será tres, dos o uno, tú y yo lo sabemos le hacían parecer más una estrella mediática que un profundo conocedor de la música que se cocía en el mundo y en España. Sé, por sus protagonistas, que muchos altos ejecutivos del mundo del disco le tenían como gurú personal para que les avalase un futuro triunfo. Y no solía equivocarse. Conocía al dedillo los vericuetos de la música. Sería octubre de 1971 cuando comíamos juntos en un hotel londinense y, con un codazo imperceptible, me señaló la mesa de al lado: ¿Ése de ahí no es Gorge Harrison? Conociendo su pasión por los chicos de Liverpool pensé en una alucinación y apenas dirigí una mirada al desconocido: ¿Cómo va a ser George con ese pelo tan corto? Me sorprendió el nivel de su seguimiento a sus ídolos: Se lo ha cortado la semana pasada Era, naturalmente, George Harrison y allí nos plantamos los dos, como colegiales nerviosos, para saludar a una de las grandes estrellas de la historia del pop. Joaquín Luqui EFE El maestro Desde entonces supe que Luqui nunca se equivocaba. Ni para reconocer a un músico ni para apreciar el talento de Bowie debajo de capas de maquillaje o el valor de una simple maqueta o las posibilidades de un joven locutor que tartamudeaba frente a Luqui, el maestro. Nunca me escatimó un favor ni ahorró una palabra amable cuando pensaba que había acertado, y eso es algo que se aprecia en una profesión donde las envidias son el pan nuestro de cada día. Ayer me preguntaban en una Radio mi opinión sobre Luqui y sólo supe decir: Se ha ido el mejor de nosotros Les aseguro que no es una frase hecha. En lo profesional y en lo personal, nadie lo hemos superado. He viajado con él por medio mundo y hemos visto juntos los mejores conciertos de los artistas más grandes. Su juicio siempre era certero... y generoso. En estas últimas semanas preparábamos un proyecto, junto a nuestro común amigo Fernando Muñoz, para celebrar a lo grande el medio centenario del rock and roll. Sé que no será posible, porque Luqui, JL en FM, era la espina dorsal del proyecto. Y si lo hiciéramos como homenaje a su empuje y su talento, nunca sería lo mismo. Mi único consuelo es que ya está con sus amados John Lennon y George Harrison. Ellos, en la gloria pop. Luqui, en el firmamento de la radio.