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12 Nacional INVESTIGACIÓN DEL 11- M VINCULACIONES SOCIALISTAS MARTES 29 3 2005 ABC El PP estudia pedir a la comisión del 11- M que investigue la relación de Huarte y Rafael Vera Se apoya en fuentes policiales que apuntan a que el espía informaba al ex secretario de Estado b Los populares recuerdan que la filtración de las reuniones entre Huarte y Bensmail coincide con la visita de González, Barrionuevo y Corcuera a Vera en la cárcel J. L. LORENTE MADRID. El Partido Popular está estudiando una serie de datos para pedir a la comisión parlamentaria del 11- M que investigue la relación entre Rafael Vera, ex secretario de Estado de Seguridad, y Fernando Huarte, el dirigente del PSOE asturiano que se entrevistó con el preso islamista Abdelkrim Bensmail. El principal partido de la oposición sospecha que esa podría ser una de las vías que aclare el papel que desempeñaron los socialistas entre el 11 y el 14 de marzo, un asunto sobre el que apenas ha indagado el órgano investigador del Congreso. Los populares tratan de confirmar la vinculación entre Huarte y Vera, ya que algunas fuentes policiales apuntan a que el dirigente socialista asturiano pertenece al círculo de informadores y colaboradores del ex secretario de Estado desde los años ochenta. El PP otorga mucha importancia a la actuación desarrollada por Rafael Vera en aquellos días de marzo, que podría arrojar luz sobre la posibilidad de que los socialistas supieran antes de lo que dijeron que el terrorismo islamista estaba detrás de la matanza de las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. A ello viene a contribuir el testimonio que el portavoz del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, prestó ante la comisión el pasado 29 de julio. Rubalcaba dijo entonces que creía recordar que habló una vez con el ex secretario de Estado de Seguridad entre el 11 y el 14- M. Me acuerdo que me llamó Juan Carlos Rodríguez Ibarra- -presidente de la Junta de Extremadura- -y me dijo: Rafael Vera quiere deciros una cosa. Le llamé y me dijo lo siguiente, no sé si fue el jueves o el viernes (11 ó 12 de marzo del año pasado) eso no se lo puedo precisar. En aquel momento se estaba abriendo paso, sobre todo en la red, la tesis de que ETA y Al Qaida podían haber colaborado, y me llamaba para decirme que, a su juicio, como experto, que lo es, en la lucha antiterrorista, esa colaboración era imposible sostuvo Rubalcaba ante la comisión. Rafael Vera minutos antes de ingresar en la cárcel Los populares creen que la posible vinculación entre ambos puede aclarar el papel del PSOE el 11- M Rubalcaba declaró en julio que Vera le dijo que era imposible la colaboración entre ETA y Al Qaida Lucha interna en el PSOE El PP también quiere que se aclare el origen de la filtración a la prensa sobre las entrevistas de Huarte y Bensmail. El portavoz de los comisionados del principal grupo de la oposición, Vicente Martínez- Pujalte, denuncia que la filtración podría surgir de la lucha interna en el PSOE, ya que la publicación de la noticia coincide en el tiempo con la visita que el ex presidente del Gobierno Felipe González y sus ex ministros de Interior José Barrionuevo y José Luis Corcuera hicieron en la cárcel de Segovia a Rafael Vera y al ex director general de la Policía José María Rodríguez Colorado. La estrategia del PP pasa por pedir la comparecencia ante el órgano investigador del Congreso de Fernando Huarte y del secretario de Organización del PSOE, José Blanco. En las filas populares ha sorprendido el hecho EDURNE URIARTE TERRORISMO INTERIOR Y EXTERIOR ada día es más evidente el contraste entre el discurso desplegado por el Gobierno sobre el terrorismo interior, ETA, y sobre el exterior, Al Qaida. Dentro, afortunadamente, tenemos acción policial y medidas contundentes del Estado contra la libertad de presentación de una candidatura etarra a las elecciones vascas. Pero, fuera, José Luis Rodríguez Zapatero proclama ante la Liga Árabe que el fanatismo se combate con libertad y sugiere que la respuesta al terrorismo islamista es el acercamiento entre países musulmanes y oc- C cidentales o la alianza de civilizaciones. Las contradicciones del Gobierno se amparan, hasta el momento, en la notable ignorancia sobre Al Qaida que hay en la sociedad española, y, además, en el escaso entusiasmo de los españoles, claramente expresado entre el 11- M y el 14- M, por colaborar en la lucha internacional contra el terrorismo islamista; incluso entra en escena un tercer factor que es la falta de una línea definida en el PP post- Aznar en relación con la política internacional y el terrorismo islamista. El presidente confunde y manipula dos elementos en su discurso sobre la alianza de civilizaciones, la relación entre democracia y terrorismo y la política exterior de Aznar y de Bush. Respecto a la democracia, sugiere que la democratización de los países árabes y musulmanes servirá para acabar con el terrorismo. Con ello muestra una, ¿deliberada? ignorancia sobre terrorismo islamista, porque debería saber que Al Qaida lucha, entre otras cosas, contra la democratización, por lo que el proceso democrático intensificará aún más su fanatismo y no al revés. Pero, además, Zapatero generaliza justo lo contrario de lo que enseña la experiencia española, y es que, contrariamente a lo que se pensó en la Transición, la llegada de la democracia no acabó con el terrorismo etarra sino que fue testigo de sus años más sangrientos. Y en cuanto a la posibilidad de desactivación de los adeptos, seamos prudentes, porque los adeptos de ETA, es decir, los votantes de Bata- suna, han sido totalmente impermeables a la democracia. Sea bienvenida la democratización de los países árabes y musulmanes, los más reacios del mundo a la democracia hasta el momento, pero eso poco tiene ver con el terrorismo islamista. Y en cuanto a la alianza de civilizaciones como alternativa a la política exterior y antiterrorista de Aznar y de Bush, ¿de dónde se ha sacado Zapatero eso de que aquello era choque de civilizaciones? El ataque a Afganistán o a Sadam Husein no se dirigía contra los musulmanes sino contra Al Qaida y un dictador, lo mismo que el combate al entramado etarra nada tiene que ver con la persecución de los vascos o del nacionalismo. ¡Claro que no hay que confundir el islam con el terrorismo! ¿Pero a quién se refiere Zapatero cuando denuncia esa confusión? En realidad, la pregunta clave que hay que plantearle es: ¿por qué y en qué los principios de la lucha contra el terrorismo etarra no valen contra el islamista?