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ABC MARTES 29 3 2005 11 Los docentes marginados por no saber vascuence fueron recibidos por el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica El Gobierno confirma la reconversión del Valle de los Caídos y ERC pide que conste la represión franquista La aproximación del PP a Guerra se produce en un momento en que el Gobierno prevé un escenario de tensiones A la inquietud por el proceso en Cataluña se une la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el País Vasco ne de una oportunidad más para consolidarse como sucesor de Jordi Pujol y que acudir a las próximas elecciones frente a un Maragall artífice de un nuevo Estatuto sería su tumba política La preocupación es aún mayor por cuanto entre amplios sectores socialistas empieza a cundir la impresión de que el hecho de que toda la iniciativa del tripartito se centre en la reforma estatutaria mientras que se producen situaciones como la del Carmel- -un barrio de inmigrantes votantes del PSOE- -puede enajenar el apoyo de parte de su electorado, en el que la cuestión identitaria tiene mucho menos peso que los problemas de cada día El ex vicepresidente bautizó como bambi al hoy jefe del Ejecutivo. Ferraz se movió para que Guerra no estuviera presente en el homenaje a la Constitución celebrado en Gredos en 2003. Ahora defiende el papel del PSOE en la transición que Zapatero quiere revisar El día que Zapatero vetó a Guerra ÁNGEL COLLADO Vía catalana A la inquietud por el proceso en Cataluña se une la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el País Vasco tras las elecciones del 17 de abril. Si se cumple la previsión de que el PNV conserve el gobierno, el escenario que se dibuja es que Ibarretxe puede renunciar formalmente a su plan para replantear su contenido en una ponencia parlamentaria, ateniéndose a los procedimientos de la vía catalana lo que dificultaría el rechazo en Madrid. Pero lo que más preocupa es la contaminación nacionalista de otras Comunidades, singularmente de Canarias, desde donde se ha llegado a reclamar el control del espacio aéreo canario La crisis de Coalición Canaria y los intentos del PSOE por conseguir que esta formación nacionalista rompa con el PP y cambie de socio han llevado a los populares a una operación de acercamiento a CC que se ha traducido en su apoyo a propuestas como la citada, aunque no gocen del beneplácito de la dirección del PP. El proceso de revisar la transición en que se ha embarcado José Luis Rodríguez Zapatero, por convicción propia o por cesión ante los nacionalistas de dentro de su partido- -Maragall- -o de fuera- -Carod- Rovira- -para sostenerse en el poder, afecta también a la historia del PSOE renovado por Felipe González y Alfonso Guerra en los años 70 a partir del congreso de Suresnes. Son el ex presidente del Gobierno, los antiguos guerristas y, en general, los dirigentes más veteranos del partido los que lanzan mensajes de prevención o alarma ante el camino emprendido por el presidente del Gobierno, como dicen todos ellos, sin saber hacia dónde va Cuando en 2003 el Gobierno del PP tuvo que organizar los actos conmemorativos del XXV aniversario de la Constitución quiso que el protagonismo fuera para los ponentes del texto, todos en activo, aunque no en primera línea de la política. Se organizó una reunión en el Parador de Gredos, donde los padres de la Carta Magna hicieron el desbroce definitivo del anteproyecto y con los mismos invitados de entonces. Los ponentes de la Constitución reunidos en Gredos en 2003 sente, Fernando Abril aparte, de los protagonistas directos de la época. Sí estuvo presente el ex ministro socialista Virgilio Zapatero, que trabajó en la comisión constitucional a las órdenes directas de Guerra. El PSOE redujo su representación oficial a Álvaro Cuesta, mientras que por parte del Gobierno acudió y ejerció de organizador el vicepresidente Javier Arenas. En la Declaración de Gredos los siete ponentes, incluidos Miguel Roca y Miguel Herrero, defendían el espíritu de concordia de la Transición, la vigencia de la Constitución y pedían que cualquier cambio en la misma se hiciera, al menos, con el mismo consenso de su época: casi unanimidad. Por entonces ya estaba en marcha la ofensiva secesionista de Ibarretxe, los socialistas catalanes tejían en la precampaña sus alianzas de cam- JAIME GARCÍA Guerra se quedó fuera en Gredos El Ejecutivo de Aznar pretendió que estuviera en el acto Alfonso Guerra como principal negociador por parte del PSOE en 1978. Desde Ferraz, la nueva dirección del partido no lo consideró conveniente, por lo que no fue invitado para evitar diferencias en un acto que pretendía ser de unánime defensa de la vigencia de la Constitución. Guerra se quedó fuera del homenaje y de la foto en la que pasaron a la posteridad Peces- Barba, Fraga, Herrero, Cisneros, Pérez Llorca, Sole Tura y Roca. El ex vicepresidente fue el único au- bio con ERC y Zapatero hacía equilibrios en su partido con el acuerdo de Santillana del Mar entre los partidarios de la barra libre en la reforma de los estatutos de Autonomía y los defensores de la solidaridad entre territorios: Maragall e Ibarra como los dos polos opuestos. Alfonso Guerra ya había acuñado en el PSOE el calificativo de bambi para referirse al secretario general de su partido ante su afán por el pacto y falta de contundencia. Felipe González no se había quedado atrás al advertir del vacío de proyecto de su tercer sucesor. Y en el Partido Popular estaban encantados con que el jefe de la oposición pareciera tan flojo. Entre el 11 y el 14- M todos quedaron sorprendidos y Zapatero metió al Gobierno, al PSOE y al Estado en el lío de las reformas institucionales.