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6 Opinión MARTES 29 3 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Un testimonio del sentido faraónico que inexorablemente acompaña al poder político DE ALAIN A DELIBES Se ha interpuesto la denuncia ecologista entre el paisaje y el espectador, entre la naturaleza y los mitos, entre los procesos de las estaciones y las contradicciones fértiles de la vida y la muerte vo que añadirles metáfoN mi retiro de Semaras. Las ideas de muerte y na Santa he alternaresurrección se encuendo la lectura de las tran en todos los pueblos reflexiones sobre la natuexpresando el despertar raleza del filósofo Alain y de las fuerzas vegetales el texto La tierra herida después de un invierno de recién salido de la imprenhojas podridas, convertita escrito por los dos DeliCÉSAR ALONSO DE das en tierra... El hecho de bes, padre e hijo mayor, noLOS RÍOS que todas las ceremonias velista y biólogo. ¿Y qué del mundo utilicen un lenhay de común entre estos guaje humano para expresar las dos textos escritos con ochenta correspondencias de la vida y los años de distancia? Ciertamente procesos de la naturaleza no depocas cosas. ¿La naturaleza? Pero muestra que la religión tenga alcon un sentido muy distinto. Para go de superstición. De lo contraAlain aquélla es la fuente de unos rio habría que decir que Homero procesos a los que la civilización se engaña y nos engaña cuando ditan sólo ha tenido que añadir mece que las generaciones de homtáforas como vida o muerte; para bres son como las hojas de los árlos Delibes la naturaleza es objeto boles. Las palmas del domingo de de defensa porque ha dejado de Ramos son signos como lo es la miser natural a causa de un prosa de Pascua. greso artificioso y dañino. El progreso tecnológico se ha interpuesS el ecologismo el que mato entre la naturaleza y la civilizata estas lecturas de la natución y ya resulta difícil, por no deraleza al denunciarnos que ésta cir imposible, una lectura simbóno puede tener las mismas potenlica de aquélla. La poética de cialidades simbólicas? O, por lo Alain es en los Delibes denuncia mismo, ¿ya no es ético deleitarse política. estéticamente con las espléndiLeo las profundas y hermosas das páginas de El último coto de páginas que escribió Alain el 2 de Miguel Delibes? abril de 1923: las fiestas de primaSe ha interpuesto la denuncia vera lo son de la naturaleza, dice, ecologista entre el paisaje y el esy a ellas la civilización tan sólo tupectador, entre la naturaleza y los mitos, entre los procesos de las estaciones y las contradicciones fértiles de la vida y la muerte. Pero ¿por qué no entender el progreso- -incluso el más irresponsable y perverso- -como una contradicción tan fecunda como la que puede deducirse de sus resultados? Cierto que la temperatura de la tierra ha aumentado un 0,7 por ciento en un siglo, pero ¿acaso no ha crecido la esperanza de vida treinta años y acaso es mensurable el aumento de la calidad de vida en estos mismos cien años? Y si el hombre es un ser abocado a la muerte (Homero antes que Heidegger) ¿acaso la Tierra tendría que tener un destino al margen y superior al de los seres humanos? Por otra parte, si en tiempos de Alain no existía una conciencia ecologista que le llevara a denunciar los hechos que vulneraban ya por entonces la naturaleza, ¿acaso no nos estará sucediendo ahora lo contrario, esto es, que no seamos conscientes de que hemos superado ya lo peor del progreso tecnológico y estamos ya instalados en la era de la información? EL VALLE DE LOS CAÍDOS L resentimiento descontrolado de unos pocos, previsto con más gracia en las novelas de Fernando Vizcaíno Casas, ha conseguido para Francisco Franco un protagonismo social y político que no tuvo en los últimos años de su caudillaje; cuando la dictadura, empujada por los acontecimientos, iba languideciendo en bien de los primeros pasos de la Transición. Es ahora el caso del Valle de los Caídos, que, reducido por el uso a una etapa viajera para turistas desorientados, vuelve a ser, como ya fue, una razón para la discordia. Lo curioso en el siempre agotador péndulo nacional es que el reciente brote de pasión franquista no procede de la intención de quienes fueron sus próximos y devotos. El Valle de los Caídos, Cuelgamuros, como si se tratara de un ejercicio arqueológico, lo ha desenterrado del prudente olvido en el que se había instalado Jaime Bosch, senador y baranda de Iniciativa per Catalunya Verd (ICV) la tercera pata del inestable taburete en el que se sostiene el tripartito que mantiene a Pasqual Maragall. ¿Por qué? Básicamente porque a falta de ideas hay que echar mano de los símbolos. Los recuerdos de parte, guardados en los estuches de la nostalgia, admiten, por falso que resulte, el sentimiento de que el tiempo pasado fue mejor; pero esta modalidad melancólica del adversario que, como una alergia más, nos trae esta primavera es de muy difícil explicación y de imposible entendimiento. Curiosamente, no son los titulares de esa memoria quienes le reivindican, sino sus más empecinados y clásicos adversarios, y eso tiene que tener truco. El Valle de los Caídos es un testimonio más del sentido faraónico que inexorablemente acompaña al poder político. Es, en la realidad, el mausoleo en el que reposan los restos del anterior jefe del Estado y, como en una picardía de la Historia, la tumba del fundador de Falange Española. Quiso ser, sin conseguirlo, un lugar para el reposo de los caídos de los dos bandos de la Guerra Civil y era ya algo tan distante en la emoción y en el tiempo como un monumento a Castelar, otro nombre, si no faltan las ganas, para el debate entre las dos- ¿sólo dos? -Españas. Lo importante es que no decaiga el conflicto. Habrá que conocer lo que José Luis Rodríguez Zapatero, tan aficionado al secretismo, les habrá dicho a los representantes de ICV; pero, como se anuncia, convertir el Valle de los Caídos- -de Cuelgaduros como decían los críticos de los Cincuenta- -en un centro de interpretación del franquismo es algo más que un disparate. Será un acto reincidente en el muy forzado, actual y dinamitador intento de volver al frentismo que condujo a la Guerra Civil y que, a partir de ella, nos ha tenido enzarzados a los unos con los otros en un juego sin gracia y con daño que sólo beneficia a quienes hacen del poder, o de sus expectativas, un medio de vida. E E ¿E E N todo caso dejé a Alain y los Delibes y abrí un texto decididamente poético blindado a la filosofía y a la sociología. Me quedé parado en un poema que dice así: Viernes, ayer, por julio, copulaban azules los alisios y las aguas. Un sábado silencio. Y por la Pascua será domingo luz: parto era el alba REVISTA DE PRENSA ción legal del Gobierno, y que los entregó al rotativo. Esos informes demuestran que de Las Vegas salieron tres vuelos con más de cien pasajeros, entre ellos varios miembros de la familia real saudí. Los documentos del FBI reconocen que en algunas ocasiones no se interrogó a los saudíes que dejaron el país y apuntan a que posiblemente algunos de ellos podrían haber tenido información sobre los atentados o sus autores. Inicialmente, la existencia de esos vuelos no fue anunciada por las autoridades y sólo se sabe de ellos a través de informaciones de prensa divulgadas a partir de octubre de 2001. La cuestión de los vuelos especiales con ciudadanos saudíes en los días que siguieron al 11- S, mientras el espacio aéreo de Estados Unidos estaba cerrado, ha sido un recurrente motivo de críticas al Gobierno del presidente George W. Bush. El asunto recibió un extenso tratamiento en la película Fahrenheit 9 11 de Michael Moore, muy crítica con Bush. S. I. El FBI ayudó a la familia real saudí El Gobierno norteamericano y la Policía federal (FBI) ayudó más de lo que están dispuestos a admitir a ciudadanos saudíes, incluidos varios miembros de la familia real, para que salieran del país tras los atentados de septiembre de 2001. Hay documentos oficiales que indican que hubo varios vuelos desconocidos hasta ahora desde Providence (Rhode Island) y Las Vegas (Nevada) que llevaban entre otras personas a miembros de la familia real saudí y familiares de Osama bin Laden, según el diario The New York Times. Los documentos los obtuvo la organización Judicial Watch, un grupo conservador que vigila la actua- Fujimori planeó atacar a Ecuador En el verano (austral) de 1996 el entonces presidente peruano Alberto Fujimori (1990- 2000) su asesor Vladimiro Montesinos y los altos mandos militares planearon y aprobaron un ataque aéreo masivo contra Ecuador, según afirma el diario limeño La República. El periódico, que cita como fuente documentos secretos, indica que la derrota de Perú en la zona fronteriza del Alto Cenepa llevó al ex gobernante y sus asesores a decidir que el ataque era necesario para forzar al país vecino a definir la demarcación de la frontera de acuerdo con el Protocolo de Río de Janeiro de 1942. S. I.