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4 Opinión MARTES 29 3 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO ANNAN, LA ONU Y LAS LECCIONES DEL PASADO A Organización de Naciones Unidas (ONU) ha comenzado un proceso de reflexión que puede- -y debería- -desembocar en resultados que trasciendan las reformas anunciadas por su actual secretario general, Kofi Annan, en las que reflejaba las conclusiones elaboradas por grupos de expertos que han abordado principalmente la ampliación del Consejo de Seguridad, un nuevo tratamiento de la seguridad colectiva, con especial énfasis en el terrorismo, y el desarrollo mundial. Hay un análisis general de que Naciones Unidas ya muestra síntomas de una fatiga que va más allá de las propuestas de Annan y que no han aparecido- -en todo caso agravado- -con la crisis de la intervención en Irak, sino que surgían a medida que la ONU cosechaba fracaso tras fracaso en la defensa de la legalidad y de la seguridad internacional. Desde Ruanda a Darfur, pasando por Kosovo y Srebrenica, el mapa de errores y abandonos de Naciones Unidas no ha hecho más que aumentar, por fuerza de un método de discusión y decisión que, en vez de ejecutar eficazmente la defensa de los valores universales de paz y justicia, se ha sumido en un paralizante juego de intereses nacionales, rematado con el oligárquico derecho de veto de las cinco potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. La comunidad internacional necesita una organización que realmente haga visible y respetable un liderazgo general, que promueva el multilateralismo, sin confundirlo con la unanimidad, y apueste por la democracia como un instrumento de seguridad colectiva, lo que produciría una profunda revisión de los actuales criterios de relación con aquellos países que actúan como focos EL CARMELO, DOS MESES NTEAYER se cumplieron dos meses de la crisis urbanística y social desatada en el barrio barcelonés del Carmelo, que todavía mantiene desalojados de sus maltrechas viviendas a mil vecinos. El precio de la responsabilidad política ha sido más bien una ganga habida cuenta de las dimisiones (dos cargos de medio nivel) que se han registrado hasta el momento; y por las actitudes vistas no apunta a que los ceses vayan a mirar más arriba. Parece meridianamente claro que la secuela del otro terremoto suscitado últimamente en Cataluña- -el de las comisiones del 3 por ciento denunciadas de manera retráctil por Pasqual Maragall- -ha obrado una especie de sedación artificial sobre el problema más acuciante, que no es otro que la reposición del bienestar de unos vecinos que de la noche a la mañana se quedaron sin sus casas por la desastrosa gestión de una obra pública por parte de quienes debían velar por su correcta ejecución. Más allá de las fechas conmemorativas de tan triste suceso, el asunto casi ha desaparecido del argumentario de los partidos políticos (de nuevo se vuelve a hablar preferentemente de la reforma del Estatuto) quizás porque aquéllos directamente implicados en las irregularidades que dieron pie al colapso del túnel del Metro se han apresurado a regresar a toda mecha al supuesto oasis catalán después de un par de meses de ajetreo. Pero además de afectar directa y personalmente a muchas familias, las consecuencias de este episodio alcanzan otros ángulos que quizás no hayan merecido una excesiva atención por parte de la opinión pública. Las justas indemnizaciones que cobrarán los vecinos supondrán un gasto multimillonario a las tres administraciones (municipal, autonómica y central) pues incluso se van a reconocer, y por lo tanto reparar económicamente, los daños morales sufridos por los afectados. Con ello se abre, además, un precedente para futuras catástrofes de este porte y condición. Por eso es necesario que queden diáfanamente aclaradas las torpezas e irregularidades que dieron pie al hundimiento. Como también es esencial devolver la confianza y la seguridad a la ciudadanía barcelonesa, que ahora mira con lógico temor los 40 kilómetros de túneles que están proyectados para los próximos años. Y no es para menos, pues resulta improbable que la comisión de investigación parlamentaria aporte todo el sosiego necesario que precisan los ciudadanos. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, reconocía ayer que las últimas encuestas revelan un incremento de la desconfianza ciudadana hacia los políticos Como para que no sea así. Por eso, además del propósito de enmienda, es necesario la asunción de responsabilidades. L de inestabilidad. El problema que ahora afronta la ONU es que no ha sabido o podido superar el fin de la guerra fría, la aparición de nuevos conflictos, como el terrorismo islamista, las necesidades de seguridad de las democracias y la emergencia de nuevas potencias regionales que reclaman tener voz propia. A la ONU ya no le sirve vivir del prestigio de su Carta fundacional, ni de reivindicar el monopolio de la legalidad internacional si a la hora de aplicarlas se pierde en un laberinto dilatorio de debates e intereses particulares. La perspectiva que facilita el paso del tiempo confiere a la nueva democracia iraquí- -y a la primavera árabe en su conjunto- -un valor denunciante de estas carencias. Para muchos países es fácil enturbiar el debate sobre la situación de la ONU atacando el recelo de Washington hacia esta organización, coartada suficiente para respaldar ciegamente a Kofi Annan, a quien puede que alcance la onda expansiva del tráfico de influencias que se imputa fundadamente a su hijo Kojo en el programa Petróleo por alimentos destinado a atender las necesidades básicas del pueblo iraquí durante el embargo al régimen de Sadam Husein. El problema de fondo es mucho más grave y se traslada a la necesidad de reconocer que es muy difícil arbitrar un gobierno mundial de coalición entre dictaduras y democracias, entre países comprometidos con la expansión de la libertad y los derechos humanos y otros empeñados en frenarlos, cuando no en combatirlos abiertamente. Los ciclos históricos siempre han adecuado las instituciones internacionales a las necesidades de cada momento y el actual no va a hacer una excepción con la ONU. A SOCIALISTAS DIVIDIDOS E acerca a la hora de la verdad el debate territorial abiertopor el Gobierno socialista sinsaber adónde quiere llegar. La proximidad de las elecciones vascas y el proyecto de reforma del Estatuto catalán hacen suponer movimientos en las piezas de este complejo tablero. Las posiciones dentro del propio PSOE son notoriamente distintas: las declaraciones de Bono o de Rodríguez Ibarra no son fáciles de compaginar con los planes de Maragall o dePatxi López, con sus referencias a las comunidades nacionales ABC informa hoy acerca de los contactos entre representantes del PP y el ex vicepresidente del Gobierno AlfonsoGuerra, que sigue siendo un referentepara muchos sectores socialistas. Es sabido que el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso (precisamente el órgano competente para tramitar lareforma) se encuentra incómodo en presencia de planteamientos semifederalistas o que ponen en cuestión la soberanía nacional tal y como se deriva de la Constitución. Todavía permanece en el re- S cuerdo aquella descripción del socialismo sevillano como un conjunto de jóvenes nacionalistas de la España democrática allá por el lejano 1982. Es significativo que la tradición más genuina del PSOE sea puesta en cuestión por ignorancia u oportunismo: Zapatero debería saber que los nacionalismos periféricosrepresentan una visión política contraria al republicanismo cívico y a laigualdad como valor prioritario. Guerra ha promovido encuentros entre políticosy juristascercanos a uno y otro modelo y ha podido comprobar que las posturas no son fáciles de conciliar. Hace bien el PP en buscar aliados donde encuentre a gente dispuesta a defender el actual modelo del Estado autonómico, sin admitir aventurassoberanistas o disquisiciones conceptuales que envuelven una profunda falta de solidaridad. Habrá que estar atento a las voces críticas en el PSOE referidas a los planes de un Gobierno que mira más por el interés coyuntural que por una política orientada a preservar el modelo de convivencia que funciona bien desde hace un cuarto de siglo.