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28 Internacional LUNES 28 3 2005 ABC PAUL WOLFOWITZ Secretario adjunto de Defensa de EE. UU. candidato a presidir el Banco Mundial Hay que convencer a los países donantes: deben ser más generosos El número dos del Pentágono responde a las críticas suscitadas en Europa por su candidatura al Banco Mundial, ya que necesita el respaldo de los líderes de la Unión, que muestran sus reticencias ante uno de los políticos neoconservadores más influyentes POR PIERRE- YVES DUGUA PHILIPPE GÉLIE. FOTO AP WASHINGTON. Paul D. Wolfowitz, 61 años, secretario adjunto de Defensa, ha sido elegido por George W. Bush para suceder a James Wolfensohn en la presidencia del Banco Mundial, un organismo multilateral que distribuye 20.000 millones de dólares anuales en préstamos a los países en vías de desarrollo. El ascenso de este neoconservador, uno de los halcones de la política estadounidense y que figura entre los ideólogos de la guerra de Irak, ha provocado malestar en Europa. Sobre su nuevo cometido, Wolfowitz considero que el Banco Mundial debe convencer a los países donantes para que sean más generosos y uno de los medios para lograrlo es garantizar a los contribuyentes de dichos países que su ayuda se distribuye eficazmente -Usted dijo que la presidencia del Banco Mundial no le interesaba. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión? -Nunca dije eso. Dije que me gustaban mucho mis funciones actuales y que deseaba conservarlas. En realidad, no podía comentar la oferta que me habían hecho. Pero el Banco Mundial es un cargo fantástico. Es el principal organismo mundial de desarrollo económico, ha logrado unos resultados impresionantes y su misión es absolutamente fundamental. Espero llevarlo a un nivel de eficacia aún mayor. ¿Cómo reacciona usted ante los comentarios tan negativos que han acompañado su nombramiento? -Mucha gente habla sin conocerme, o sólo me conoce a través de caricaturas, en ocasiones muy inexactas. No es sorprendente que algunos se sientan preocupados: no comprenden hasta qué punto me intereso por esta misión, qué importancia doy a la lucha contra la pobreza. Lo he demostrado cada vez que he tenido la oportunidad de implicarme en estas cuestiones. ¿Va a provocar un cambio de régimen en el Banco Mundial? -En absoluto. Muchos temen que cambie totalmente la organización, pero ése no es mi estilo. Considero que ha realizado una gran labor gracias a un personal excelente. James Wolfensohn ha introducido cambios que apruebo sin reservas: el énfasis puesto en la educación, la transparencia, la responsabilidad... Son orientaciones muy positivas que deben continuar. -Usted tiene fama de alterar completamente las instituciones: ¿acaso pretende que no hay que cambiar nada en el Banco Mundial? Economistas europeos contra el nombramiento MADRID. Un centenar de profesores de Economía de varias universidades europeas, entre ellos el español Ramón Marimón, de la Pompeu Fabra de Barcelona, han firmado una carta en contra del nombramiento de Paul Wolfowitz como presidente del Banco Mundial. La elección de este candidato fuertemente controvertido demuestra que el proceso de selección debe ser modificado según la carta firmada por profesores europeos, que además han publicado este fin de semana una dirección de correo electrónica en algunos diarios para recabar apoyos a su iniciativa contra Wolfowitz. -Estoy seguro de que hay cosas que mejorar, como en cualquier gran empresa. Esto era también válido en el Departamento de Defensa: nadie puede decir que los cambios aquí han perjudicado a la institución, afectado su moral o disminuido el orgullo del personal en su trabajo, lo que es muy importante. Pero créame, no llego con un programa político o una crítica del Banco ya preparada. Pienso que su misión es, por naturaleza, multilateral: en casi todos los casos, la ayuda internacional procede de multitud de países y organismos y hay que coordinarlos. ¿Cree que el Banco debe aumentar sus préstamos o poner más bien el énfasis en las donaciones? -Sé que esto es objeto de debate y tengo la intención de escuchar todas las opiniones al respecto. Soy consciente de que el presidente del Banco ya no trabaja para su país, sino para un organismo internacional. Desde hace 30 años existe una tendencia a favor de aumentar las donaciones y la condona- ción de las deudas- -Estados Unidos está más a favor de las donaciones que de los préstamos- Pero no abordo la cuestión con una posición dogmática. -El Banco Mundial es políticamente neutral: presta a Irán y a otros países no democráticos. ¿Se siente cómodo con este principio? -Creo que el desarrollo económico es un fenómeno globalmente positivo, que tiene tendencia a acompañarse de numerosos cambios favorables. Ésta es la misión del Banco y considero que debe seguir concentrado en ella. Pero una forma de actuar es también apoyar a las instituciones indispensables para el desarrollo. Por lo tanto, la transparencia y la lucha contra la corrupción son muy importantes. -El Banco Mundial ha recibido numerosas críticas del Congreso estadounidense y de institutos conservadores, ¿eran exageradas? -Estoy seguro de que ha habido críticas válidas y críticas exageradas. Llego con un espíritu abierto y con la convicción de que debo escuchar a todo el mundo. A los países ricos les interesa reducir la pobreza. El reto es convencerles de que hay medios eficaces para lograrlo. Pienso que tengo la experiencia necesaria para lograr el éxito. ¿Por qué elegiría el presidente Bush a alguien con un perfil tan político como usted si no fuera para promover un programa político? -Está deformando las cosas. Realizo una tarea muy importante en mi cargo actual en el Pentágono. El hecho de que el presidente me haya nombrado candidato para el Banco Mundial ilustra la importancia que da a la disminución de la pobreza y al desarrollo. Lo ha demostrado con las enormes cantidades de dinero asignadas a las víctimas del tsunami, a la ayuda al desarrollo y a la lucha contra el sida. ¿Qué tiene pensado hacer con respecto a África? -Mi experiencia sobre África es limitada, con la excepción del papel importante que tuve en la decisión de intervenir militarmente en Somalia a finales de 1992, y sigo convencido de que hicimos lo correcto. Pero reconozco plenamente la importancia del Banco Mundial en África. Si soy elegido, anticipo que acudiré allí prioritariamente. La epidemia del sida en este continente es abrumadora. Es un tema que he abordado desde hace tiempo con el presidente Bush. ¿Espera que otros países presenten candidaturas rivales a la suya? -No tengo ni idea. Es decisión suya. No sé si existen precedentes. -Se ha cumplido ya el segundo aniversario de la guerra de Irak. Usted deja la tarea sin concluir: ¿cómo contempla el futuro? -Las cosas evolucionan de forma positiva y, en algunos aspectos, muy positiva. Por desgracia, la guerra nunca se ha interrumpido realmente. El mismo régimen que torturó y maltrató a los iraquíes durante años sigue luchando contra un Irak libre. Pero el pasado 30 de enero asistimos a una demostración de valentía por parte de los 8 millones de iraquíes que acudieron a votar. Estas cosas requieren tiempo. La reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial llevó mucho tiempo. Le Figaro