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ABC LUNES 28 3 2005 Internacional 27 El juez Guzmán, el azote de Pinochet, anuncia su retirada de la judicatura El sumario del Plan Cóndor es asumido por la magistrada Gabriela Pérez Tapia, que procesó y puso bajo arresto al ex dictador Augusto Pinochet, se jubila a sus 65 años con el agradecimiento de los chilenos LIBIO PÉREZ. CORRESPONSAL SANTIAGO. El juez chileno Juan Guzmán Tapia, que logró procesar y poner bajo arresto al ex dictador Augusto Pinochet por crímenes cometidos durante la dictadura militar, ha decidido retirarse del poder judicial. El magistrado ha presentado su expediente de jubilación y, el pasado jueves, pasó por última vez por sus oficinas de los tribunales de Justicia de Santiago. A punto de cumplir, en abril, los 65 años de edad, Guzmán había anunciado a primeros de este año que deseaba retirarse para dedicar su tiempo al mundo académico y a escribir. El juez, que ingresó a la judicatura en 1970, salió de su bajo perfil en 1999, cuando la Corte de Apelaciones de Santiago lo nombró ministro de fuero para acumular las causas que decenas de familiares de víctimas de la represión presentaban contra Pinochet. El 6 de marzo de ese mismo año, el magistrado pidió por primera vez que le fuera retirada a Pinochet la inmunidad que ostentaba por su cargo de senador vitalicio. Conservador y católico, juan Guzmán- -hijo de un conocido poeta del mismo nombre- -pasó años en el poder judicial ocupado en causas menores. Pero todo cambió cuando se hizo cargo de más de 300 querellas criminales contra el ex dictador, 61 de las cuales fueron iniciadas cuando Pinochet pasó 17 meses arrestado en Londres por una petición de captura dictada por el juez español Baltasar Garzón. Guzmán Tapia recorrió Chile de norte a sur, interrogó a centenas de testigos, cavó fosas buscando restos de detenidos desaparecidos, e incluso ordenó pericias en el mar para buscar pruebas y comprobar que decenas de prisioneros habían sido arrojados al agua. b El juez Juan Guzmán Juan Guzmán, galardonado por la Universidad de Gerona, en imagen de archivo EFE Sus dos premisas han sido la reinterpretación de la ley de Amnistía y la no prescripción del delito de secuestro al tiempo que el propio poder judicial amenazaba con sancionarlo. La tranquilidad es un gran objetivo de la justicia. El significado histórico de un proceso como éste es obvio. Puede ser una página de la historia que se escriba en el futuro opinaba Juan Guzmán cuando se le preguntaba por una supuesta animosidad contra Pinochet. Pese al revés en la causa Caravana de la muerte Guzmán siguió con sus investigaciones. En diciembre pasado, de nuevo, logró desaforar a Pinochet y otra vez ponerlo bajo arresto, en esta ocasión por los secuestros del llamado Plan Cóndor una coordinación de los organismos represivos del Cono Sur de América Latina que, a inicios de los 70, dejó una estela de muertes y detenidos desaparecidos. Esta causa aún está abierta y quedará en manos de la jueza subrogante Gabriela Pérez. Guzmán Tapia utilizó dos herramientas claves para perseguir a Pinochet y a los principales jefes de los aparatos represivos: una reinterpretación de la ley de Amnistía promulgada por la dictadura militar y la tesis de que el secuestro es un delito permanente mientras no aparecieran los restos de los detenidos desaparecidos. Reconstrucción pieza a pieza Sus investigaciones le permitieron reconstruir pieza a pieza los engranajes de la maquinaria represiva que se puso en marcha tras el golpe de estado de 1973, que encabezó Pinochet. La causa conocida como Caravana de la muerte una comitiva militar que por encargo de Pinochet ejecutó a más de 70 prisioneros, fue el primer eslabón que permitió al juez Guzmán despojar de su inmunidad y poner bajo arresto al ex dictador. El juicio finalmente fue sobreseído en 2001, cuando la Corte Suprema acogió la tesis de que Pinochet estaba incapacitado- -por demencia- -para enfrentar el proceso. Guzmán, en tanto, una y otra vez denunció presiones para que desviara sus investigaciones, Críticas y alabanzas El anuncio de la jubilación de Guzmán ha generado inmediatas reacciones. La Fundación Pinochet dijo que es un magistrado que no será bien recordado y que forzó las leyes para llevar al ex jefe militar ante la justicia, mientras los abogados querellantes han destacado el trabajo que realizó para acumular pruebas que inculparan a Pinochet. La dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Viviana Díaz lamentó el retiro del juez y dijo que éste ayudó a dignificar el poder judicial que durante los años de dictadura nunca investigó los crímenes que denunciaban las víctimas de la represión.