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ABC LUNES 28 3 2005 23 Ariel Sharón logra el apoyo mayoritario para evacuar Gaza tras desembolsar 292 millones de euros El juez Guzmán Tapia, principal responsable del procesamiento en Chile de Pinochet, anuncia su jubilación La revuelta en Kirguistán puede desestabilizar toda la región y dar alas al integrismo islámico si se extiende a los países vecinos, gobernados por regímenes autoritarios y con una acentuada inclinación a las fidelidades de clan Amenaza islamista en Asia Central TEXTO R. M. MAÑUECO BISHKEK. El Asia Central ex soviética, una extensa zona que va desde el Caspio hasta la frontera china y desde Rusia hasta Irán y Afganistán, ha adquirido en los últimos años una gran importancia geoestratégica por su riqueza en hidrocarburos y por su situación en el mapa. Los cinco países que la constituyen (Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán) son muy heterogéneos aunque, a la vez, con bastantes puntos en común, y no sólo por su pasado soviético. Son Estados autoritarios, sus riquezas se encuentran en manos de unos pocos, por lo general familiares o personas muy próximas al poder y, por tanto, con una población mayoritariamente en la miseria. A principio de los años 90, los vientos democráticos que soplaban desde Rusia fomentaron la aparición de nuevos partidos y organizaciones de vocación reformista. Surgieron también con mucha fuerza, sobre todo en Uzbekistán y Tayikistán, movimientos de corte islamista. Y al igual que en Rusia, la nomenklatura comunista se resistió con todas sus fuerzas a esas nuevas tendencias. Tras el fracaso de la intentona golpista contra Mijaíl Gorbachov, en agosto de 1991, en Rusia- -y algunas repúblicas de la antigua URSS- -se abrió un periodo de cambios. Kirguistán también hizo ciertos avances en el terreno de la democracia y de la economía de mercado de la mano de Askar Akáyev, aunque no de forma duradera. Incluso Nursultán Nazarbáyev, al frente de Kazajstán desde 1989, trató de presentarse como un líder tolerante y pluralista bajo la influencia de Boris Yeltsin. En Tayikistán, sin embargo, la numantina oposición de la recalcitrante élite comunista al aperturismo que preconizaba la oposición islámico- democrática (por entonces unos y otros trabajaban unidos por un cambio de régimen) condujo a una sangrienta guerra civil, que duró, intercalando fases más o menos latentes, hasta 1997. Repúblicas ex soviéticas de Asia Central Kirguistán -Capital: Bishkek- Superficie: 198.500 km 2- Población: 5.081.429- PIB: 7.808 mill. dólares 2003- Religiones: Musulmanes 75 Ortodoxos rusos 20 Otras 5 Uzbekistán -Capital: Tashkent- Superficie: 447.400 km 2- Población: 26.410.416- PIB: 43.990 mill. dólares 2003- Religiones: Musulmanes 88 Ortodoxos del Este 9 Otras 3 Mar de Aral Turkmenistán -Capital: Ashjabad- Superficie: 488.100 km 2- Población: 4.863.169- PIB: 27.880 mill. dólares 2003- Religiones: Musulmanes 89 Ortodoxos del Este 9 Otras 2 Tayikistán -Capital: Dushanbé- Superficie: 143.100 km 2- Población: 7.011.556- PIB: 6.812 mill. dólares 2003- Religiones: Musulmanes suníes 80 Musulmanes chiíes 5 Kazajstán Bishkek Kazajstán -Capital: Astana- Superficie: 2.717.300 km 2- Población: 15.143.704- PIB: 28.500 mill. dólares 2003- Religiones: Musulmanes 47 Ortodoxos rusos 44 Protestantes: 2 Otras 7 Uzbekistán Tashkent Mar Caspio Kirguistán Ashjabad Turkmenistán Tayikistán Dushanbé China Zona ampliada Irán Pakistán Afganistán Infografía AB Los integristas en la región se radicalizaron y vincularon con el régimen talibán de Afganistán Durante la guerra civil de Tayikistán el islamismo se extendió a Uzbekistán, el país más poblado de la zona El régimen uzbeco se tornó autoritario con la excusa de la lucha contra el islamismo tán, el islamismo radical se extendió a Uzbekistán, el país más poblado del Asia Central ex soviética (más de 26 millones de habitantes) y el que, incluso durante la época comunista, ha tenido siempre el mayor número de creyentes musulmanes, en comparación con Kirguistán, Turkmenistán, Kazajstán e incluso Tayikistán. Las mezquitas uzbekas se convirtieron durante los años 90 en focos inte- Influencia afgana La principal consecuencia de aquella contienda fue que los islamistas se radicalizaron y se hicieron dependientes de la ayuda exterior, principalmente del régimen afgano de los talibanes. Tayikistán comparte con Afganistán una amplia frontera. Más adelante, el dinero y la ayuda para entrenar combatientes empezó a llegar directamente del entramado creado en Afganistán por Osama bin Laden, de lo que más tarde se denominaría la red Al Qaida. Durante la guerra civil en Tayikis- gristas. Aparecieron entonces multitud de organizaciones, como Hizb- utTahrir o el Movimiento Islámico de Uzbekistán. Juntas reunieron un importante ejército de combatientes. En el marco de un proyecto que pretendía la creación del Estado islámico del Turquestán, esas bandas armadas llevaron a cabo incursiones incluso dentro de territorio kirguís. La respuesta de Islam Karímov, presidente de Uzbekistán también desde la época soviética, a ese avance del radicalismo islámico fue contundente y la más expeditiva de todas las dadas por el resto de los dirigentes centroasiáticos. Incluso los líderes de las organizaciones musulmanas más moderadas fueron a parar a la cárcel. Muchos desaparecieron sin dejar rastro. La pelea contra el integrismo fue un pretexto que Karímov utilizó para construir un auténtico régimen policial. Otro ex dirigente comunista, Saparmurat Niyázov, presidente de Turkmenistán, le imitó aunque en su territorio no prendió el fundamentalismo islámico con la misma virulencia. En realidad, Karímov se convirtió en un ejemplo a seguir para todos sus vecinos. Hasta Nazarbáyev, en cuyo país la amenaza radical tampoco fue tan patente, empezó a endurecer su régimen poco a poco. En cuanto a Tayikistán, tras el final de la guerra civil, Emomali Rajmónov, emergió como el hombre fuerte, en gran parte gracias a la ayuda de Rusia. Todos estos regímenes empezaron a ser criticados, no sólo por Europa, sino también por Estados Unidos. Hasta que, tras el 11- S, cuando la mayor parte de las organizaciones islámicas centroasiáticas habían optado ya por el terrorismo, cambió la actitud de Washington hacia todos estos países. Rusia, al fondo Con la llegada de Vladímir Putin al Kremlin, Rusia ya había estrechado lazos con Nazarbáyev, Rajmónov, Akáyev y hasta con Niyázov. Con Karímov las relaciones fueron menos cálidas, aunque, en lo relativo a la lucha antiterrorista, tampoco había fisuras. La aparición de bases norteamericanas en Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán y Kazajstán, como consecuencia de la guerra en Afganistán contra los talibanes, fue un espaldarazo para estos regímenes nepotistas y corruptos. La revuelta en Kirguistán, cuyo modelo parece tomado de Georgia y Ucrania- -países muy distintos de la república centroasiática- -preocupa ahora no sólo en Tashkent, Astana, Dushanbé, Ashjabad y Moscú. En Washington también provoca una inusual inquietud pese al carácter popular de la revuelta.