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18 Nacional LA GUERRA DE LOS TRASVASES LUNES 28 3 2005 ABC Una fuente de patriotismo de la que manan votos Barreda convierte la derogación del trasvase Tajo- Segura en sus particulares Hoces del Cabriel b Los socialistas valencianos y murcianos, en la oposición, reivindican el reconocimiento de su lealtad al partido asumiendo el coste de la derogación del PHN A. J. I. B. F. R. TOLEDO VALENCIA MURCIA. Fue el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, quien descubrió la rentabilidad política del agua. Gracias en gran medida a su numantina negativa a seguir cediendo agua del Ebro, Iglesias ha pasado en pocos años de ser presidente casi por accidente a ser uno de los dirigentes autonómicos más consolidados del PSOE. Satisfechas las reivindicaciones de Iglesias con la derogación del Plan Hidrológico Nacional del PP, es ahora el castellano- manchego José María Barreda quien ha enarbolado el agua como banderín de enganche popular y, por extensión, político y electoral. A la sombra de José Bono durante muchos años, pero sin el carisma populista del actual ministro de Defensa, Barreda parece decidido a convertir la derogación del trasvase Tajo- Segura en sus particulares Hoces del Cabriel o en su Cabañeros, con los que Bono se labró la hegemonía absoluta en su territorio. La postura del gobierno de CastillaLa Mancha la resumió gráficamente hace dos semanas su portavoz, Máximo Díaz- Cano, ante el Comité Federal del PSOE: A ver si va a ser que lo único que dejó atado y bien atado el Caudillo fue el trasvase Tajo- Segura La derogación la había dejado casi atada Bono, que en su día negoció el apoyo de Castilla- La Mancha al Plan Hidrológico del PP- -en contra de la postura adoptada por la dirección del PSOE- -a cambio de, entre otras cosas, una disposición que abría la puerta al final de ese trasvase. El argumento de Barreda es tan sencillo como populista: no se puede obligar a Castilla- La Mancha a seguir cediendo agua a otras Comunidades mientras que pueblos de la región tienen problemas de abastecimiento. Imagen de una de las obras del trasvase del Ebro paralizadas tras la llegada de los socialistas al poder nos autonómicos, en manos del PP, y de no provocar una confrontación pública entre dirigentes socialistas de diferentes territorios. Si Barreda ha utilizado el agua para estrangular al PP en su región, el PP ha utilizado el mismo instrumento para estrangular al PSOE en las otras dos Comunidades, especialmente en Valencia. se adopten decisiones unilaterales. No es que se opongan a la nueva cultura del agua que impulsa la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Es que, según fuentes próximas, es más fácil de vender el trasvase, que es agua que se ve y, además, hasta el otoño no empezaron a realizarse actuaciones concretas que permitan ver que la alternativa que se plantea no es sólo letra en un papel PAU BELLIDO La lealtad de Valencia y Murcia Los socialistas de Valencia y Murcia antepusieron en su día el patriotismo de partido a sus propios intereses electorales al aceptar, en contra de la opinión de la mayoría ciudadana de sus respectivos territorios, la derogación del Plan Hidrológico Nacional. Ahora reivindican que, cuando menos, se tenga en cuenta su parecer y no Barreda sostiene que su región no puede ceder agua mientras haya pueblos con problemas de abastecimiento Las patrias del agua Pero el patriotismo del agua tiene muchas patrias y, así, choca con las necesidades políticas de otros correligionarios de Barreda, en concreto con las del valenciano Joan Ignasi Pla y el murciano Pedro Saura, ambos en la oposición. Llevar la iniciativa en esta materia, mediante la exigencia de una fecha de caducidad del trasvase Tajo- Segura y la construcción de infraestructuras en la región para atender las crecientes demandas de agua, ha permitido a Barreda mantener maniatada a la oposición del PP en la región. Pero, a la vez, ha puesto a los socialistas valencianos y murcianos en la difícil tesitura de lograr la cuadratura del círculo de no alinearse con sus respectivos gobier- Tregua manchego- murciana para una legislatura El acuerdo anunciado el lunes 14 en Toledo por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y el presidente de Castilla- La Mancha, José María Barreda, y el posterior entre éste y el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcarce, se inscribe en la línea marcada por Rodríguez Zapatero de negociar soluciones consensuadas entre el Gobierno y las Comunidades. Estos acuerdos satisfacen a los castellano- manchegos, por que se reconoce a su Comunidad el derecho de preferencia en el uso del trasvase y se proyectan obras por importe de 2.000 millones de euros, y también los socialistas murcianos, cuyo secretario general, Pedro Saura, ha dicho que gana Murcia Ante este pacto entre socialistas, el Gobierno murciano, del PP, ha reaccionado intentando reivindicar su propio mérito y ha destacado que incluye la realización de numerosas obras en su Comunidad, aunque ha tenido que reconocer que el trasvase Tajo- Segura tendrá que terminar un día. Los murcianos saben que el trasvase acabará cuando se realicen las obras anunciadas, pero, mientras, se garantiza que la región seguirá recibiendo agua durante el resto de la legislatura. Tras escuchar su quejas ante el Comité Federal socialista, el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió expresamente la legitimidad que los socialistas valencianos y murcianos tienen para hacer oír sus reivindicaciones después de la lealtad que demostraron aguantando el tirón del PHN en contra del sentir mayoritario de la opinión pública de sus respectivos territorios. Pero, en esta reunión, además de discursos y réplicas, hubo abundantes negociaciones de pasillo, con un estrecho marcaje entre socialistas castellanomanchegos, valencianos y murcianos, según dirigentes que participaron en los debates a puerta cerrada. El recelo llevó incluso a la delegación de Castilla- La Mancha a recordar al portavoz en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, los compromisos adquiridos y el peso de los representantes de la Comunidad en la Cámara baja. El resultado inmediato fue que la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, acudió el lunes 14 a Toledo para presentar el acuerdo sobre el trasvase Tajo- Segura y comprometer la financiación de infraestructuras en Castilla- La Mancha que compensen a la Comunidad por el mantenimiento del caudal del trasvase del Tajo. Días después Barreda viajó a Murcia para firmar la paz con el gobierno de esta Comunidad. Sin embargo, la tregua no ha llegado todavía a la Comunidad valenciana. Los socialistas valencianos temen especialmente la factura que les pueda pasar la provincia de Alicante, donde la derogación del trasvase del Ebro y las dudas sobre la conducción Júcar- Vinalopó son interpretadas en términos de agravio por usuarios y regantes.