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88 DOMINGO 27 3 2005 ABC Gente Ronda: esperando a Orson Welles La casa de Alba arropó el debut de Cayetano Rivera Ordóñez, que se convirtió en un acontecimiento a la altura de la mítica Goyesca TEXTO: ZABALA DE LA SERNA FOTOS: EFE Y ECIJARA Las huellas digitales de Michael Jackson y su presunta víctima, descubiertas en una revista pornográfica requisada en el rancho Neverland fueron exhibidas por la acusación el viernes en el tribunal donde se juzga al artista. Los fiscales intentan probar su teoría de que Jackson mostró pornografía a su presunta víctima. dida que avanzaba la carretera entre las sinuosas curvas de la serranía de Ronda, más bajaba el cielo un plomizo telón de nubes grises que cerraba el horizonte. La lluvia, ausente del invierno, se cebaba sobre la ciudad y sus campos limítrofes, sobre San Cayetano y el pozo que guarda las cenizas de Orson Welles. Un día Antonio Ordóñez bajo los tilos de su jardín brindó con Alfonso Ussía y sirvió una tercera copa para el fantasma de Orson, que ayer no se apareció entre la multitud de gentes que ansiaba el debut de Cayetano, biznieto de aquél que Corrochano- -ineludible la cita- -presentó con un sencillo y ahora histórico titular: Es de Ronda y se llama Cayetano No fue crónica, como muchos creen, sino perfil previo a su esperada presentación en Madrid. Hasta aquí la ensoñación, que muere a los pies de las esculturas broncíneas de El Niño de la Palma y Antonio Ordóñez, porque entre el gentío se entremezclaban rebaños de despistados ingleses y alemanes medio sobrios, manadas de turistas criados a los pechos de los programas rosas y bandadas de periodistas del hígado que servían a sus amamantados hijos como liebres en las carreras de galgos en cuanto asomaba algún personaje. Esprintaba el cámara televisivo e inmediatamente detrás salía a rebufo la señora gorda con el móvil fotográfico en la mano, torciéndose un tacón, al grito de ¡Mari, un famoso! y tras ellos arrancaba el pelotón. Avistaron, por ejemplo, a Paquirrín, con una Ame chaqueta de raya diplomática azulona y vaqueros desgastados, y la señora gorda perdía de inmediato la permanente y la vergüenza a la carrera; por allá, otra presa: Cayetano Martínez de Irujo, con una gabardina tipo Sherlock Holmes. ¡A por él! en una estampida digna de los búfalos de Bailando con lobos Se afilaban los micrófonos al ver a la duquesa de Alba, verde tenue, verde olivar, y a Genoveva Casanova, y a Belén Ordóñez, y a Paola Dominguín, todo el entorno de la familia Rivera Ordóñez. Afortunadamente para ella, Eugenia Martínez de Irujo se escapó, al menos a la entrada, porque ocupó su localidad una vez empezada la corrida, quizá premeditadamente para eludir tanto acoso y derribo. Otros objetos del deseo no evitaron a los avispados sabuesos, como Rafael Medina, duque de Feria; Miguel Báez Litri o Javier Conde. Después, más pausados, saboreando Ronda entre la marabunta, andaban los taurinos normales, los aficionados de calle, Cayetano recibe dos orejas y rabo, tras su faena a su segundo novillo en su debut con picadores en la plaza de Ronda. Abajo, el duque de Feria, que como tantos otros quiso arropar al diestro que se acercaron en procesión desde todos los puntos de España, como Alvarito Domecq, Julio Stuyck y su hermano Paco, el profesor Serrano Carvajal, Julio Chivite, Antonio Rey, Curro Vázquez, ejerciendo de apoderado y maestro; Fernando Domecq, Juan Pedro Domecq, mucho Domecq. Patricia Rato se refugió en el hotel para protegerse de los miedos y los flashes; su madre, Felicidad Salazar- Simpson, asistió a la plaza con sus nietas, que arroparon a papá Espartaco, tras pasar en familia un fin de Semana Santa puramente rondeño, sin sospechar de las hordas de la calle, que son como la guerra de los mundos, la antítesis del romanticismo de piedra e historia que sobrevive fuera de época esperando a Orson Welles. Entre el gentío, rebaños de despistados ingleses se entremezclaban con manadas de turistas criados a los pechos de los programas rosas