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ABC DOMINGO 27 3 2005 Deportes 85 QUIQUE SÁNCHEZ FLORES Entrenador del Getafe Su D. N. I Nombre: Enrique Sánchez Flores Fecha y lugar de nacimiento: 2- 2- 1965, Madrid. Es el entrenador más joven de Primera división (40 años) Altura y peso: 1,76 67 kilos. Historial como jugador: Pegaso (1984) Valencia (1984- 1994) Real Madrid (1994- 1996) y Zaragoza (1996- 1997) Palmarés como jugador: Una Liga con el Real Madrid (1995) Cifras: Jugó 304 partidos (era lateral derecho) y marcó 16 goles. Internacional: 15 partidos con la selección española. Historial como entrenador: Juvenil del Real Madrid (2003- 2004) Campeón con 30 partidos jugados, 24 ganados, dos empatados y cuatro perdidos. Getafe (2004- 2005) mi área, no más allá, y forzar en la recuperación del balón. En eso, no le quepa la menor duda, somos especialistas, unos de los mejores de Primera. -Suena a contradicción porque en realidad este equipo tiene fama de tener mucha seda con el balón en los pies. -De acuerdo, una cosa no quita la otra. En realidad, aunque yo me adapte a lo que tenga en cada plantilla, mi filosofía del fútbol es defender muy bien y jugar al suelo y con buen trato del balón. -En suma, más o menos el orden más talento que propaga Valdano. -Sí, la idea es parecida. Que la gente no confunda presión con orden, que cuando tengamos el balón se sepa llevar el balón de uno a otro lado y que tengamos equilibrio. Si tenemos equilibrio en el equipo es más fácil que los jugadores puedan hacer las cosas para las que están preparados. ¿Ve al equipo con posibilidades de crecer más? -Esta temporada es difícil que lo hagamos. Oigo por ahí que por haber ganado al Real Madrid y al Athletic nos ponen camino de la UEFA. Ojalá que la gente no lo diga en serio. Para nosotros sería malo cambiar los objetivos. -Lo mejor y lo peor de su equipo- -Somos muy buenos en la recuperación del balón y la asignatura pendiente es la definición ante el gol. La lesión de Pachón nos ha hecho daño, pero eso es un mal común en muchos equipos. ¿Y qué se siente después de haber ganado al Real Madrid? -Es importante, pero más por la gente de fuera y por los futbolistas, a los que se les ve cómo ganan en confianza. ¿Vio tan mal al Madrid? -Le vi desgastado físicamente e incómodo con el balón en los pies, y eso sí que es raro en un equipo con los jugadores que tiene- ¿Se ha fijado una meta? -Tener una carrera larga y cosmopolita, lo menos irregular posible. Hay muchas culturas que conocer. ¿El Madrid? Claro que me gustaría, como a todo el mundo, pero no sólo el Madrid, hay muchos equipos por ahí. -Casi tienen ya la permanencia. -Me gustaría lograrlo cuanto antes para que los futbolistas se relajen y puedan disfrutar de lo que queda de temporada jugando sin tiranteces y sacando lo mejor que tienen. Dudo que esta temporada podamos crecer más El técnico azulón, revelación de la campaña, destaca que la clave del éxito es la tranquilidad que la Junta directiva ha dado al equipo, la confianza que han adquirido los jugadores y la implicación total que los futbolistas han tenido desde el primer momento con el proyecto TEXTO JOSÉ MANUEL CUÉLLAR FOTO ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Hay en Quique Sánchez Flores una permanente aureola de tranquilidad, tanta que a veces parece despiste permanente (y si no que se lo digan al quien quiere hablar con él por el móvil) Pero es una imagen un tanto irreal. Dentro, es una máquina pensante que mira, ordena y decide. Tiene las cosas claras sobre lo que hay y lo que no hay que hacer y, sobre todo, es dúctil para adaptarse a las circunstancias. El Getafe, admirable obra de raciocinio dentro y fuera del campo, es buen ejemplo de ello. ¿Cuándo vio que la marcha del equipo se decantaba para arriba y no para abajo? -Es difícil fijar un momento exacto. Te vas dando cuenta de que el trabajo realizado va calando en los jugadores, de que las cosas empiezan a ir mejor. Pero si se refiere a un punto de inflexión, creo que el día del Bernabéu fue muy importante. Ahí los jugadores se dieron cuenta de que podían sobrepasar los límites que ellos mismos, probablemente de forma inconsciente, se habían marcado. Cogieron confianza y por la forma de jugar se percataron de hasta donde podían llegar. Hay quien dijo, creo que fue Jorge Valdano, que hay derrotas que enseñan, de aprendizaje o algo así. Yo no lo creía, pero veo que es verdad. -Pero ustedes sentaron la base del éxito con anterioridad. ¿Cuáles han sido las claves? -Sin duda la implicación que tuvieron los jugadores con el proyecto desde el primer momento y la tranquilidad que los directivos han sabido transmitir a todo el mundo incluso en los momentos difíciles. ¿Cuando usted llegó al Getafe lo vio como un riesgo o como una oportunidad? -Como una oportunidad, sin duda. Si uno calcula los riesgos no habría salido del cascarón. Pero tampoco en Segunda me daba nadie garantías de que las cosas me fueran a ir mejor. -Dicen que lloró cuando Torres le ofreció la renovación. -Es cierto. No soy de lágrima fácil, pero se me escaparon. Porque no lo esperaba, porque sólo habíamos conseguido tres victorias y era un momento difícil. Recuerdo que veníamos de ganar al Valencia y Torres tuvo el gesto. Me emocioné mucho, es verdad. -Y ahora se rumorea que se va a ir El plan era meter la defensa a diez metros de mi área y forzar en la recuperación del balón; en eso somos unos grandes especialistas a final de temporada. El Levante, el Zaragoza, el Valencia... suenan muchos en su caza y captura. -Es época de rumores. Yo sólo le puedo decir al socio del Getafe que tengo un año más de contrato y que si al final me voy será en unas condiciones que resultarán muy ventajosas para el mismo Getafe. -Futbolísticamente, usted viene y ¿qué se encuentra? ¿Varió mucho el plan que tenía? Me gustaría tener una carrera larga y cosmopolita, sin irregularidades, aún hay muchas culturas que conocer -A ver, yo soy un entrenador que me adapto a lo que tengo, a la plantilla que ponen a mi disposición. Lo que es evidente es que con el equipo que tenemos el objetivo es hacer un Valencia en pequeñito. Juego de conceptos, de cerrar espacios y de quitar recursos al rival. No podemos partir de atacar bien y entonces, con eso, defender bien. Eso lo hacen los equipos grandes, que tienen jugadores para ello. Aquí el plan era otro. Meter la defensa a diez metros de