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ABC DOMINGO 27 3 2005 Cultura 65 GIORGIO FALETTI Novelista Un país donde Berlusconi es primer ministro y yo el autor más vendido no puede ser serio Dejó Milán y se vino a Elba. Con Yo mato (Grijalbo) ha conseguido su gran papel: ser escritor de éxito. Dice que una isla puede ser una cárcel, pero si tienes la llave... TEXTO: S. D. dos de batallas. En un cuarto húmedo, el lecho de campaña desde el que Napoleón caviló la victoria y la destrucción de soldados y ambiciones. El corso ordenando el mundo con su caballo encabritado. La imagen en el Col de Saint Bernard que pintó David se ha perpetuado en souvenir Al salir al jardín, la sensación de abandono se acentúa: puertas de madera reseca, plantas invadidas por las malas hierbas, parterres desbordados; cactus asaeteados por cicatrices: nombres y corazones heridos por la flecha y la fecha de un idilio adolescente. Si esto lo tuvieran los franceses, estaría impecable, pero los italianos van sobrados de patrimonio y hay prioridades. Napoleón no puede competir con Roma, Florencia, Pisa o Venecia. La residencia campestre se encuentra al pie del monte San Martino, a 6 kilómetros de Portoferraio. Ante la austera casa napoleónica se levanta la villa neoclásica y museo que se erigió en 1851 por orden del príncipe Anatole Demidoff. La casa del corso es austera: ocho piezas, entre las que destaca la sala egipcia con su decoración exótico- arqueológica: el Zodiaco en el techo y una bañera octogonal para juegos de agua. El Imperio de Elba: cuatro chambelanes, tres oficiales de ordenanza y dos furrieles de palacio. La distribución se completa con las estancias de los generales Bertrand y Drouot. En las verjas, la sempiterna N y más águilas, ferruginosas o marmóreas. Retornamos a Porto Azzurro. Puerto azul en la hora violeta. El ayuntamiento conserva una réplica de la máscara mortuoria de Napoleón y un documento autógrafo. En una vitrina, en un rincón oscuro de paredes despintadas. Fuera de la Casa Comunale, dos lápidas evocan los caídos en la primera y segunda guerra mundial. Algún apellido español. Todo Imperio es un águila que vuela al Ocaso. ELBA. ¡Quién le iba a decir a Giorgio Faletti que sería el escritor más vendido de Italia! Pero su biografía delata que todo en él es posible. Nacido hace 55 años, en una modesta familia de vendedores ambulantes de Asti, Faletti es inasequible al desaliento. A los 20 años actuaba en el cabaret milanés Derby y su humorismo camaleónico ha dado personajes populares, como el segurata Vito Calozzo del programa televisivo Drive- In Pero hay más: corrió con Didier Auriol; escribió canciones a Mina y Branduardi y fue segundo en el Festival de San Remo del 94... Nos lo dice mientras pasea la mirada por la costa de Porto Azzurro. En lo alto, Capoliveri, le están acabando la casa. La novela. Se le ocurrió un título- -obvio, pero sonoro- Yo mato Se lo comunicó a su editor y le pareció tan bueno que me dijo que lo registrara inmediatamente Faletti ha pergeñado una historia- -obvia, pero efectiva- asesino en serie, disc- jockey de Radio Montecarlo, agente crepuscular del FBI, penumbra con seres deformes, escabechina de beautiful people. Cadáveres sin rostro, máscaras de muerte. Alguna reflexión que da solemnidad a la cosa. Todo aliñado con canciones- clave: desde Santana a Neil Young y Hendrix, pasando por la misteriosa Música robada de Robert Fulton- ¡la clave! El músico se lo inventó Faletti (algún crítico no avisado sigue buscándolo en las tiendas de discos) Resumiendo: los ingredientes del thriller y el folletín como un loop pero las percusiones y arreglos de Faletti lo hacen apetecible a la masa lectora. El escritor dejó Milán y se vino a Elba. Un país donde Berlusconi es primer ministro y yo el autor más vendido no puede ser serio sostiene. Su gorra ostenta una F grande como si fuera el Napoléon del bestseller italiano. Ahí está el detalle: Napoléon estaba obligado a vivir en esta isla y deseaba marcharse. Elegí venir aquí. Una isla puede ser una cárcel, pero una cárcel no es cárcel si tienes la llave... El primer libro que leyó fue El amante de Lady Chatterley a los 10 años. Le gusta Hemingway y no soporta la literatura rusa. Con esa perilla y los ojos azules se parece a Peter Gabriel. Protagonista del éxito editorial, deja con un palmo de narices a los escritores profesionales. ¿Por qué envenenarnos con envidias? La Uno de sus maestros es Arturo Pérez- Reverte, de quien lo ha leído todo salvo Cabo Trafalgar gente pensará que soy megalómano, pero soy goloso: me gusta picar de aquí y allá, probar cosas... Hasta revelarse como escritor, Faletti componía personajes: Hacer reír es muy difícil. Has de de encontrar el percutor de la comicidad. Yo interpreto a Vito, un guardia de seguridad con una mujer gorda y bajita, un hijo gay al que no quiere reconocer, una vida gris... Una vez jugó un partido de tenis con Björn Borg en Montecarlo. Como buen italiano, le gusta la velocidad, el ITALIA Isla de Elba Infografía ABC vive peligrosamente Corría rallies con Fiat y Lancia y practicaba submarinismo. Pero la peor película de su vida acaeció justo a la salida del libro que le haría millonario. En el otoño de 2002 padeció una embolia que le llevó al coma. Trágica paradoja: estaba a punto de morir y su libro se titulaba Yo mato Alguien debió pensar en una publicidad macabra. Cuando despertó en la UCI, explica, había tanto ruido de voces y máquinas que pensé en las tragaperras de Las Vegas Movía las extremidades, pero no podía hablar: Fue su noche más terrible: En ese momento no era un escritor de éxito, sino un pobre actor que no podía hablar Faletti salió adelante gracias al tratamiento médico, a las cifras de ventas de su novela y, sobre todo, la reseña de Il Corrière della Sera que lo proclamaba mejor escritor italiano. Quizá era una mentira piadosa, pero me curó Con más de dos millones de ejemplares y los derechos cinematográficos vendidos a De Laurentiis, Giorgio Faletti se pellizca para saber si no es un sueño. Cree estar en un plató de televisión, o un escenario cabaretero: Todavía miro de reojo: a ver si hay una cámara indiscreta y todo es ficción... Sus maestros son Stephen King, Jeffrey Deaver y Arturo PérezReverte, con quien comparte la pasión por el mar. Del creador de Alatriste lo ha leído todo; sólo le falta la singladura de Cabo Trafalgar