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ABC DOMINGO 27 3 2005 Los domingos 53 No condenamos a los musulmanes. No acusamos a nadie en particular dicen los coptos... Pero las sospechas continúan mista de internet incluía amenazas contra Hossan Armanious con llamamientos de este cariz: Vamos a buscarte como a un pollo y a matarte Artículos de esa índole atizaron el resquemor y el miedo entre muchos de los miles de coptos egipcios que viven en Nueva Jersey. The Jersey Journal el principal rotativo de la ciudad, también cargó las tintas sobre las espaldas de los musulmanes como probables autores del horrendo asesinato, y cuando la realidad empezó a desmentir a la propaganda, todavía titulaba: Parece que las detenciones no pondrán fin al enfrentamiento religioso Porque en un inesperado cambio de tercio que dejó con las vergüenzas al aire a quienes daban por indudable la culpa musulmana, el 4 de marzo pasado eran detenidos Edward McDonald y Hamilton Sánchez, dos delincuentes comunes cuyo intento de saqueo de la familia Armanious acabó como el rosario de la aurora cuando la niña de ocho años se libró de sus ataduras y de la venta que le tapaba los ojos y reconoció a McDonald, de 25 años, como el vecino que dos meses antes había alquilado una habitación en el piso superior de la casa familiar con la intención de preparar el terreno para el robo. Una mujer dice que ha sufrido insultos en la calle y ha sido multada en 12 ocasiones por el único motivo de vestir como una devota musulmana contra su costumbre, que cometieron un error. Le duele hacerlo, pero dice que es de justicia. Lamenta, sin embargo, que cualquier cosa que le suceda a los judíos en cualquier parte del mundo sea noticia de inmediato, mientras que las penurias de otras comunidades apenas encuentren relevancia. Pero no se refiere a los musulmanes, sino a los coptos, una comunidad que emigró a Estados Unidos sobre todo entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado. No era fácil vivir en Egipto. Pero no me fui por problemas políticos, sino por ambición personal Maged F. Riad Abogado Este portavoz para Estados Unidos y Canadá del Papa de la iglesia copta, Shenouda III, 117 Papa de Alejandría, lamenta que cualquier cosa que le sucede a los judíos es noticia de inmediato, mientras que las penurias de otras comunidades (como la copta) apenas encuentran relevancia Edward J. DeFazio Fiscal Por esta vez, la agenda del odio no ha prendido. Pero el caso, como recuerda el fiscal De Fazio, es una lección para el futuro: acerca de lo fácil que es provocar el odio y la violencia racial echando gasolina a un crimen que sólo fue fruto de la codicia trufándolo de prejuicios y sospechas Vidas enfrentadas Mona Gabr, de 35 años, nacida en El Cairo, siguió hace diez años los pasos de su familia y emigró a Nueva Jersey. Ella es una de las musulmanas que desde el 11 de septiembre de 2001 ha visto cómo correligionarios y compatriotas se han visto convertidos en sospechosos permanentes hasta el punto de que muchos han optado por volver a Egipto. Dice que ha sufrido insultos en la calle y ha sido multada en 12 ocasiones por el único motivo de vestir como una devota musulmana. Por eso se ha dejado su cabellera rubia a la vista y viste a la manera occidental. El caso de la familia asesinada les ha vuelto a poner en la picota, pero no se resigna: Siempre nos hemos llevado bien. Somos compatriotas y vecinos A la iglesia de St. George y St. Shenouda, del patriarcado ortodoxo copto, acudía la familia Armanious, no lejos del negocio de Gabr. A mitad de semana está desierta. Velas hincadas en maceteros llenos de arena honran a San Jorge. Gamal Gaball, un médico de 50 años, es el único fiel a las doce del mediodía de un martes. Se sitúa frente al altar, abre los brazos, reza en silencio. Hace 23 años que emigró a Nueva Jersey desde su Cairo natal. Admite que como muchos de sus hermanos coptos pensó que los degüellos que se cometen en Irak habían llegado a su ciudad: No condenamos a los musulmanes. No acusamos a nadie en particular Pero como el sacristán de St. Georges y St. Shenouda, no acaba de creerse que fueran simplemente dos delincuentes comunes los que se ensañaron de esa manera. Habla de cruces en las muñecas de las víctimas, uno de los rumores que han circulado por la ciudad, desmentido por De Fazio. La iglesia copta de Jersey es una de las muchas que acogen cada domingo a los miles de devotos coptos en comunidades esparcidas por Estados Unidos. Este caso ha vuelto a sacar del misterio a esta comunidad (los coptos siguieron fieles al cristianismo originario antes de que en el siglo VII los musulmanes conquistaran el país del Nilo) de la que muchos neoyorquinos no tenía la menor idea de que fuera tan populosa al otro lado del Hudson. Un robo que termina en matanza Me gustaría dejarlo perfectamente claro. El motivo para esos asesinatos fue el robo. Este es un crimen basado en la codicia, una desesperada necesidad de dinero La mesa del fiscal del condado de Hudson, Edward J. De Fazio, es un rompecabezas de papelitos con anotaciones hechas a mano. Sus antepasados nacieron cerca de Nápoles, pero él, sus abuelos y sus padres son vecinos de Nueva Jersey. De Fazio admite que uno de los detenidos cantó de plano y dio detalles que sólo conocía la policía y no habían aparecido en la prensa. Descartó que hubieran tramado el degüello para desviar las sospechas hacia la comunidad musulmana: No son tan sofisticados. Son delincuentes de la calle. Pobres diablos a los que el miedo les llevó a convertir el robo en una matanza De Fazio admite que las presiones fueron muy duras por parte de la comunidad copta y de la prensa, pero no lograron desviar sus pesquisas. Lleva 25 años en la fiscalía del condado. Vio cómo se levantaron las Torres Gemelas al otro lado del río. La gente no ha olvidado Recuerda también que uno de los implicados en el primer intento de derribar el World Trade Center procedía de la comunidad musulmana de Jersey City, de ahí que no descartaran nada. Maged F. Riad es, como de Fazio, un personaje que no desentonaría en una película. Su despacho está plagado de dosieres, fotos, archivadores, cartas, asuntos pendientes en torno a una gran mesa que no da más de sí, ahoga- da de documentos. Riad, copto aclimatado al mundo estadounidense, preside la firma de abogados que lleva su nombre, y en la que trabaja su hija. Cordial, campechano, amigo de sus amigos, exhibe orgulloso fotografías y cartas autógrafas del presidente George W. Bush, de quien celebra sobre todo su mano firme contra el terrorismo Acaba de recibir una llamada de Dana Powell, una egipcia- estadounidense de 31 años, ex directora de perso- nal de la Casa Blanca a quien el presidente nombró la semana pasada vicesecretaria de Estado para la diplomacia pública. Su misión primordial: mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo islámico. Powell llamó a Riad para interesarse por el caso de la familia copta. Aunque el abogado admitió que en los primeros compases participó de las sospechas de que podría tratarse de un crimen cargado de connotaciones religiosas y políticas, reconoce, Iglesia ortodoxa copta (a la izquierda) y símbolos musulmanes: dos mundos