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12 La Entrevista DOMINGO 27 3 2005 ABC (Viene de la página anterior) -Y en esa dialéctica estratégica dentro del constitucionalismo, ¿usted cree que PP y PSE suman más como frente conjunto o por separado, como ahora? -Si yo me dejase llevar por el sectarismo al que pertenezco (PSE) diría que ya verán ustedes como va a ser mejor el resultado ahora. Pero haría trampa. ¿Por qué? Pues porque el PSOE está ahora en el Gobierno central y el PSOE tiene una base volátil, pero de una sociología más amplia que la del PP. Contando con que además el PP está demostrando una resistencia inédita, cuando el PSE está en plena forma lo lógico es que esta vez la suma de ambos sea mejor que en 2001. El problema entonces fue más un defecto de táctica que de estrategia. Quizá la ventaja ahora es que no hay tanta presión mediática, tanto ruido externo, y eso es bueno. Es decir: necesitamos que nos ayuden, pero que no nos ayuden tanto. Que la sociedad vasca no perciba que la están poco menos que tratando como minusválida. Tenemos nuestros defectos, pero también la fuerza suficiente para darle la vuelta a la situación. Lo hemos demostrado en elecciones generales. -Una mayoría cree todavía que el resultado de 2001 fue un fracaso. ¿Lo fue con datos en la mano? -No, para nada. Nunca ha habido un resultado tan bueno del PP y del PSE en unas elecciones autonómicas en el País Vasco. Fue un resultado histórico. Por sólo 25.000 votos, de casi dos millones, no le dimos la vuelta al resultado. Pongamos las cosas en su sitio. ¿Usted cree que Aukera Guztiak es Batasuna y que, por lo tanto, no se le puede permitir presentarse? -Por supuesto. Es muy fácil el análisis. Una opción entra en la competición para ofertar algo que no hay. En este País Vasco, si hay algo son ofertas, mientras en Castilla- La Mancha sólo hay dos. Tenemos nacionalismo de derecha conservador más o menos radical que es el PNV. Tenemos a EA que es independentismo, pero social liberal. Tenemos independentismo izquierdista que es Aralar. Tenemos izquierda federalista que es Izquierda Unida. Tenemos socialdemocracia autonomista y de federalismo asimétrico que es el Partido Socialista. Y tenemos una derecha que es el PP. ¿Qué nos queda? El que defiende la violencia, nada más. Entonces, ¿por qué nos engañamos? El juicio de la sociedad está clarísimo, otra cosa distinta es lo políticamente correcto en este país, donde uno puede salir a la calle diciendo viva la gasolina con la coartada de defender los derechos humanos. -Pues el ejecutivo de Ibarretxe no lo tiene tan claro... -Es el puro cinismo político. El Gobierno vasco no tiene ninguna duda ni empacho en decir que los votos de Batasuna que han votado el plan Ibarretxe son legítimos. Mire, no, son legales porque están en el Parlamento pero no legítimos. A mí me repugnaría. Al PNV no le repugna porque le conviene. Si a mí me pasa lo que les pasó en Estella, no espero a que alguien me eche en las urnas, me voy por dignidad democrática. Ellos son incapaces porque, simplemente, no tienen vergüenza. Francisco Llera cree que la importancia de la diáspora vasca es más cualitativa que cuantitativa La división de las víctimas hace verosímiles los argumentos del nacionalismo y desmoraliza a la sociedad ¿Cree que las víctimas de ETA están siendo menos arropadas? -Estamos viviendo un momento especialmente doloroso, de tensión entre víctimas, asociaciones y actores que no me gusta nada. Me produce pena, rabia, y más después de haber llegado a su mejor momento desde que hasta 1997 ¡se dice pronto! no se publicara el primer libro sobre ellas. Esta situación hay que superarla cuanto antes porque nos hace un daño tremendo. Desmoraliza a las víctimas y hace verosímil el argumento perverso del nacionalismo de su politización e instrumentalización, como si las víctimas no fueran víctimas por la política. ¿Acaso un guardia civil o un concejal socialista no son víctimas por la política, o un niño circunstancial de la violencia colateral no es víctima de la política? Es víctima de la política nacionalista porque aquí el terrorismo es de apellido nacionalista. -Dicen que esa diáspora, constitucionalista, podría hacer mucho por el cambio si se organizara y se mantuviera empadronada. ¿Cuántos sufragios podrían ser? -No es fácil, pero sí que se cuentan por miles. La importancia que tiene no es tanto el impacto que puede tener en un resultado electoral cuanto el impacto moral y ético. Aunque haya media docena en un país democrático que se tiene que ir porque tiene mermadas sus libertades o su seguridad, es un hecho suficientemente escandaloso. Lo demás es añadir más leña al fuego. A pesar del control ideológico, del control omnímodo de los medios de comunicación, de la intimidación violenta, de la diáspora... en este país, después de 30 años no hay más nacionalismo y el respaldo a ETA es mínimo. Es un dato para la esperanza. No hemos perdido todo el sentido común. ¿Son ciertos los privilegios de que disfrutan los presos de ETA en la UPV? -Es verdad. Han disfrutado. Parece que ahora volvemos a las andadas, pero espero que se pare esa perversión. ¿En qué puede traducirse la ausencia, por primera vez en unas autonómicas, de una lista de Batasuna, suponiendo que Aukera Guztiak sea disuelta? Sus estudios aprecian un cierto trasvase al PNV... -Batasuna ha perdido desde su momento álgido más de la mitad de su electorado, en favor de la coalición PNV y EA, y también de IU. Ahora le ha salido un hijo díscolo que es Aralar. En estos momentos, Batasuna puede tener la mitad de los votos que tuvo en el 2001. El resto ya los ha repartido. Después de la experiencia de la abstención, no la va a pedir porque no le conviene al nacionalismo. Pedir el voto nulo es al final un voto secreto, pero la abstención es un voto en el que el control social que se ejerce en los pueblos al ir a votar y a quien le afecta se hace AUKERA ¿Que si Aukera es Batasuna? Este país está lleno de ofertas, desde la derecha españolista hasta la izquierda independentista. ¿Qué falta? La que defiende la violencia. Entonces, ¿por qué nos engañamos? EL GRAN CAMBIO Este país carece de pedagogía democrática, y los partidos tienen mucha culpa de eso. Pero es la gran clave para que el cambio político se acabe produciendo muy difícil, sobre todo, al nacionalismo, porque es donde la parte crítica del radicalismo es más potente. Por tanto, donde enseñar las cartas es mucho más arriesgado desde el punto de vista de la convivencia. ¿Pueden beneficiarse también el PSE y PP? -Pienso que sí. En este caso, no porque vayan a recibir votos del electorado de Batasuna, sino por el propio sistema electoral. Esos siete escaños batasunos de 2001 dependen en parte del movimiento de voto de ese mundo, pero también de la correlación de fuerzas y del reparto que la propia ley electoral produce. Creo sinceramente que el beneficio entre el bloque nacionalista, que serían PNV, EA y Aralar, es mayor en el bloque autonomista. Unos se pueden llevar tres y otros cuatro.