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54 Espectáculos VIERNES 25 3 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Miss agente especial 2 Hierro 3 Arma letal contra... el espectador J. M. C. Solo en casa E. R. M. Sandra Bullock Director: John Pasquin Actores: Sandra Bullock, Regina King, Enrique Murciano Nacionalidad: Estados Unidos. 2005 Duración: 115 minutos Calificación: Hay actores a los que, por no se sabe razón especial, uno les pilla un cariño especial. Luego van para arriba, deambulan en horizontal o se derrumban, tampoco se sabe por qué: por el dinero, por la presión, por su entorno, por ellos mismos... Sandra Bullock es de las que se nos ha ido escurriendo entre las manos. Quizás le pase como a los Baldwin, que eligen los guiones con el trasero, o porque no lo ve venir, pero el caso es que aquí ha tocado fondo, y doble, porque además es la productora. Puede que esto le dé millones, pero ha perdido la poca imagen que le quedaba. Ya la perdió en la primera saga de esta memez, que era tan mala que ni el gran Michael Caine la pudo salvar, pero en esta segunda, sin el británico y sin nada potable que echarse a la boca, el naufragio es total. No perdamos mucho tiempo en este trabajo de John Pasquin (menudo historial el de este tipo) porque todo lo que sucede en la película roza el ridículo y en algunas escenas cae de lleno en él. Ni argumento, ni diálogo, ni profundidad ni siquiera cine en su mínima expresión. Memez al cubo y, lo que es peor, la triste figura de nuestra ex idolatrada Bullock arrastrándose por el fango. Y para colmo hay que ver al pobre capitán James Tiberuis Kirk (William Shatner, otro ex de todo) orondo como una cebolla, en tan lamentable tesitura. Película para el subconsciente y a olvidarla cuanto antes mejor. Y no hay más que hablar. Lo mejor que puede hacer el espectador comodón es no ir a ver esta película. No va, y punto... Nunca faltan en la cartelera películas en las que flotar tontamente un sábado por la tarde. Ahora, si decide echarse al monte e ir a ver esta rareza coreana ha de saber varias cosas. Que su director, Kim Kiduk, es duro y rasposo como el contrapelo de una platija, que hace un cine que cae al cuerpo como un orujazo en ayunas y que suele tener tanto prestigio y premios en los Festivales de Cine como fatal transparencia en las salas comerciales. Si alguien vio su cine anterior, especialmente La isla o Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera sabe hasta dónde puede llegar el talento brutal de Kim Ki- duk. Una vez puesto en su marco el director, veremos dónde colocamos esta obra, que es la mejor que ha hecho hasta el momento, que tiene un título intimidatorio, Hierro 3 (al parecer, el que menos se usa en golf) y una vocación altamente poética y profundamente romántica. Si la lentitud y el sosiego fueran cualidades cinematográficas, Hierro 3 sería aún más prodigiosa de lo que es. La película transcurre en un hilo de acción, pequeño pero irrompible; pasan pocas cosas, pero inéditas. Un joven vive de llenar los vacíos de las casas: se mete en ellas cuando sus dueños no están, las habita imperceptible- Lee Seung- Yeon y Jae Hee Director: Kim Ki- Duk Actores: Lee Seung- Yeon, Jae Hee, Kwon Hyuk- Ho, Joo Jin- Mo Nacionalidad: Corea del sur, 2004 Duración: 95 minutos Calificación: mente, arregla algún que otro pequeño desperfecto... y se diluye sin dejar rastro de allanamiento ni violación antes de que vuelvan. Tropieza en una de esas casas vacías con una mujer que es apenas una sombra en su hogar, con un marido celoso y maltratador, y con una existencia fantasmal y rutinaria. La huida y la poesía se tropiezan por encaramarse en el centro del obsesivo plano. Esos dos personajes construyen una historia de amor callada, en la que no hay palabras (la película es al tiempo muda y dicharachera) y en la que la intriga se desliza desde lo real y mecánico (una moto, por ejemplo) hasta la metáfora pura e intangible de un final tan chocante como hermoso e inexplicable, tan evanescente y vaporoso, tan lírico y surreal, y tan potente, que le puede fastidiar la tarde del sábado a cualquier espectador comodón. O sea, que lo mejor, ya digo, es no ir; pero, si se decide uno a... Looking for Fidel Oliver y Castro juegan al escondite FEDERICO MARÍN BELLÓN No se le debió de quedar buen cuerpo a Oliver Stone tras el complaciente retrato que le salió con su Comandante Tres ejecuciones sumarísimas le sirvieron de excusa para rodar esta prórroga en la que el otrora rebelde autor plantea por fin alguna pregunta, además de entrevistar a ocho chavales condenados por huir del hambre bajo secuestro y de hablar con algún aburrido disidente (los más elocuentes estarán encarcelados) Si la cinta le vale a Stone como cura de conciencia, bienvenida sea, porque tenía talento. Desde el punto de vista cinematográfico, la innovación de esta secuela es nula. Como documento histórico tiene el valor de ver al viejo dinosaurio enrocado en su empecinamiento, con las uñas cada vez más largas, en sentido literal y figurado, y sin más luces que las de cruce: Yo no estoy en el poder, es el pueblo el que está en él Como comedia, ya se ve, también tiene sus momentos, entre los que destaca el extracto de 734 conspiraciones con una estilográfica, un batido, un traje de buzo envenenado, un puro, claro... Conserva el superviviente restos de carisma, porque pese a la actitud casi Fidel Castro y Oliver Stone Dirección: Oliver Stone Intérpretes: Fidel Castro, Oliver Stone Nacionalidad: EE. UU. 2004 Duración: 57 minutos Calificación: periodística de Stone, se queda extasiado ante la retórica marrullera y el juego de piernas con los que una y otra vez se sale el viejo de las cuerdas. En su encantamiento, el cineasta llega a poner imágenes a las ideas de Castro, como cuando muestra la estatua de Sadam caída mientras el cubano se pregunta: ¿Cuáles son los países que ha salvado EE. UU. No está tan mal titulado este filme, pese a la falta de traducción, porque es cierto que Stone busca a Fidel, aunque se muestra incapaz de acorralarlo frente a su propia imagen, como si su dictado más eficaz hubiera sido la rotura de todos los espejos de la isla.