Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 Cultura JUEVES 24 3 2005 ABC LAURENCE REES Historiador, especialista en el Holocausto La cualidad humana que más apreciaba Hitler era el radicalismo Para el autor británico, las dos expresiones clásicas del antisemitismo: la religiosa (España) y la racial (Francia, Centroeuropa y Rusia) hoy siguen existiendo TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO Augusto Roa Bastos AFP La hija de Roa Bastos denuncia a la ex secretaria del escritor por hurto y abandono b Mirta Roa Mascheroni acusa a Karina Cabañas de haber robado 26.900 dólares a su padre, al que supuestamente dejó en un estado calamitoso de total abandono EFE ASUNCIÓN. Augusto Roa Bastos, máximo exponente de la literatura paraguaya, fue dejado en estado de abandono y sufrió un robo de más de 26.000 dólares por parte de su ex secretaria, según una denuncia presentada ante la Fiscalía. La denuncia es contra Cesarina Cabañas, más conocida como Karina Cabañas, a quien la hija del escritor, Mirta Roa Mascheroni, le acusa de hurto agravado, lesión grave, abandono y exposición de personas a peligro de vida e integridad física según el diario Última Hora Roa, de 88 años, fue internado dos veces en septiembre de 2004 en un sanatorio de Asunción a causa de una descompensación cardíaca, tras la alerta de un vecino suyo, ya cuando se encontraba abandonado por su ahora ex asistente, indica la denuncia, presentada el pasado mes de diciembre, pero que no se había hecho pública hasta ahora. La hija del premio Cervantes señaló que un sobrino de Roa lo recogió de su casa en estado calamitoso y de total abandono y pidió que se recuperen 26.900 dólares presuntamente sustraídos de un maletín por Cabañas. Añade que en ese maletín había 45.000 dólares que correspondían a derechos de autor y a conferencias dictadas en Buenos Aires. Cabañas, a la que el juez Óscar Delgado impuso medidas sustitutivas de prisión, drogaba supuestamente al escritor y quería construirse una casa con el dinero sustraído, subraya la denuncia, hecha por Roa Mascheroni. MADRID. Laurence Rees acaba de publicar en español el libro Auschwitz. Los nazis y la solución final (Crítica) que además sustenta un documental de la BBC que TVE emitió en enero. De esa obra se desprende una interpretación del mal que lo presenta no como algo definitivo, sino como un proceso en desarrollo. En realidad, Hitler no ordena en ningún momento preciso la solución final fue un proceso paulatino en el que unas decisiones provocaron problemas que necesitaban nuevas decisiones y así sucesivamente. Es algo orgánico, como una reacción en cadena, valdría perfectamente hacer la analogía con un cáncer afirma Laurence Rees. -El positivismo alimentó cierto darwinismo social que, incluso muy avanzado el siglo XX, amparará programas eugenésicos (para mejorar la especie o la raza) que se practicaron en naciones tan avanzadas como Suecia o EE. UU. (especialmente, la esterilización obligatoria de personas disminuidas, locos, etc. ¿En qué medida esa ideología del progreso permeó al nacionalsocialismo? -Hay que tener en cuenta el horizonte moral de nuestras sociedades. A principios del siglo XX en Europa mucha gente era racista. El Imperio Británico se sustentaba en creencias raciales y racistas, como cualquier nación europea que tuviera colonias, porque el colonialismo se basa en la idea de que nosotros somos mejores y valemos más. Sin embargo, en el caso de potencias como Japón y Alemania se tenía la sensación de haber llegado a destiempo, algo que expresaba el título de un libro que tuvo mucha influencia: Nacimos demasiado tarde Envidiaban la dominación británica de la India y Hitler dijo: Rusia será para los alemanes lo que la India es para los británicos También dijo que el hecho de que una nación pequeña como Gran Bretaña pudiera dominar a una tan grande como la India demostraba la superioridad británica. Creo que ése era el contexto en el que surgen aquellas teorías seudodarwinistas y eugenésicas. -Usted sostiene en su libro que el nazismo se caracterizó por su radicalización acumulativa que llevaba a tomar decisiones cada vez más extremistas. -Ian Kershaw, que ha escrito una monumental biografía de Hitler, postuló la teoría Trabajando para el Führer a partir de las manifestaciones de un funcionario alemán, muy gris, a mediados de los años 30: Pasamos muy poco tiempo a solas con el Führer- -decía- pero su visión es tan clara y es tan claro lo que quiere, que nuestra misión es llevar- Laurence Rees lo a cabo. Es decir, nosotros debemos trabajar para acercarnos cada vez más hacia lo que el Führer quiere Yo estoy de acuerdo con mi amigo Kershaw. Además, la cualidad humana que más apreciaba Hitler era el radicalismo. Joaquim von Ribbentrop era estúpido y pomposo, de hecho los nazis lo despreciaban. El conde Ciano le dijo una vez a Goebbels que bastaba con ver el tamaño de su cabeza para darse cuenta de que su cerebro era muy pequeño. Reinhardt Spitz, que trabajaba con él en el Ministerio de Asuntos Exteriores, me aclaró por qué Hitler lo toleraba. Ribbentrop sabía que lo que Hitler más apreciaba era El Imperio Británico se sustentaba en creencias raciales y racistas, como cualquier nación que tuviera colonias siempre la solución más radical. En esta lucha cuasi darwiniana que se llevaba a cabo por debajo de Hitler, los que competían entre sí asumían que el Führer prefería a quienes tuvieran una visión de conjunto de los asuntos y a los que fueran más extremistas. Esa manera de tomar decisiones imprimía un dinamismo terrible a la política nazi. -Aquellos fanáticos también eran personas normales, con una vida familiar feliz. No parecían monstruos. El mismo pueblo alemán asistió despreocupado a la desaparición de millones de judíos. -Así fue, vieron cómo ocurrían aquellas terribles cosas. A esto hay que añadir que Rudolph Höss, comandante de Auschwitz, además pensaba que hacía lo correcto, como muchos otros. -El antisemitismo español era religioso, se perseguía a quien no se convertía. En Francia, Centroeuropa y Rusia era racial, se les mataba por ser judíos. También hay un antisemitismo del que hablan Amos Oz en sus memorias y Alain Finkielkraut en un reciente ensayo. La política israelí afecta y la sufren todos los judíos del mundo. Oz recuerda que en los años 30 se veían pintadas en París que decían: Judíos iros a Palestina y que hoy dicen: Judíos iros de Palestina -El antisemitismo religioso en la España del siglo XV y el racial de los nazis en los años 30 y 40 del XX siguen vigentes, porque hay gente que es antisemita por razones raciales y la hay que lo es por razones religiosas. Y encima está el problema de Israel. Allí, además, se percibe toda la historia del antisemitismo en el propio Estado. Lo que más me sorprendió cuando he estado allí ha sido encontrarme con supervivientes de Auschwitz que sentían el desprecio del resto de los israelíes, porque no se habían defendido de los nazis. Me parece una crítica injusta e injustificada (hubo levantamientos) En el libro, me parece interesante el testimonio de Moshé Tabor, que dice: Yo no soy como aquellos polacos que iban como corderos al matadero. Yo soy un judío del Antiguo Testamento -El antisemitismo también se fragua en teorías conspirativas... -A la gente le encantan las grandes conspiraciones. La muerte de Kennedy o la de Lady Di se quiere explicarlas con conspiraciones. Cuando escribía el libro, un veterano ucraniano me preguntó si no creía en una conspiración internacional de financieros judíos que, desde Nueva York, está desestabilizando la economía del mundo. Los judíos siempre están detrás... Es una tontería.