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ABC JUEVES 24 3 2005 Sociedad 49 No me creo que haya médicos que pongan cosas para acabar con la vida de un señor dice un paciente unos les va bien y a otros mal, pero yo estoy muy contento, me cogió un grupo de médicos estupendos Ángel tiene opinión sobre las sedaciones de urgencias, y concluyente: No me creo que haya médicos que pongan cosas para acabar con la vida de un señor Mientras, los doscientos trabajadores han quedado en volverse a reunir el lunes para decidir qué hacen con la huelga convocada para el 1 de abril. Hoy han decidido recurrir al Defensor del Pueblo ante la indefensión que les supone no conocer el informe por el que se les acusa de irregularidades administrativas. Aplauden a rabiar cuando escuchan Lamela dimisión (por el consejero de Sanidad) y se lanzan a pedir más ceses, también quieren el del subdirector médico. Los trabajadores del Hospital de Leganés volvieron ayer a manifestarse frente al acceso al servicio de urgencias Tensión y desconfianza Sus ánimos están tensos. Se palpa la tensión que tienen en su trabajo puesto que muchos pacientes desconfían. Pero ninguno lo dice. Tras rodear el edificio, los trabajadores alcanzan el servicio de urgencias. Siguen los gritos Lamela dimisión En la puerta aguardan familiares de pacientes que están dentro. Miran como quien no ve nada. Ezequiel, de 64 años lo dice: Se les nota un poco nerviosos pero a él sólo le preocupa su suegra, a quien intervienen en ese momento. Como a José Manuel (56 años) que también espera y asevera: El trato siempre ha sido estupendo, no me quejo de nada, mejor imposible Los trabajadores siguen su recorrido y se plantan ante el despacho del nuevo gerente. Impiden que expulsen a los periodistas porque quieren que se les oiga. Tras una hora, en total, vuelven a su oficio, hay muchas vidas y muertes que penden de una decisión. Y ayer, las únicas seis camas de Cuidados Paliativos estaban ocupadas. Mientras la plantilla del Hospital de Leganés (Madrid) insiste en que no ha habido irregularidades en las sedaciones practicadas a enfermos terminales, los pacientes buscan su curación. Pocos parecen preocupados y la mayoría continúa confiando por entero en los profesionales La vida sigue en el hospital de Leganés TEXTO: GONZALO ZANZA FOTOS: JAIME GARCÍA LEGANÉS (MADRID) La delegada de los trabajadores del hospital conversa con los periodistas sin mirar las seis cámaras que le roban los colores. A su espalda una mujer de unos cuarenta años comienza a precipitarse en una carrera solitaria hacia la calle: ¡Asesinos, a mi madre la amorfinasteis en Urgencias Pero no se detiene. Una usuaria del hospital le espeta, casi como un insulto: Si es verdad, ven y dilo Ni paró, ni vino, ni lo dijo. Se fue, como el viento que luego trajo lluvia. El caso del Hospital Severo Ochoa de Leganés quiebra los nervios de dos, digamos, entidades: los políticos de la Comunidad de Madrid y los profesionales del Hospital de Leganés y, de rebote, del resto de sanitarios que trabajan en las urgencias donde se va la vida en los hospitales de Madrid. Lo que está en juego es mucho, la garantía de una de las piezas del sistema sanitario y el prestigio y profesionalidad de los trabajadores de las urgencias de Leganés. Mientras dos centenares de trabajadores se reúnen y dan lectura a las recomendaciones del Consejo Superior de Sanidad, decenas de pacientes esperan su turno para que les atiendan. En casi todos ellos hay palabras de gratitud hacia el personal del hospital. Manuela está acompañada por su hija, María. Sentadas en una sala esperan noticias del padre. Ahí dicen que no tenemos pegas, nunca hemos tenido problemas en urgencias ni en planta. No nos quejamos de nada, son muy amables Como ellas, otros pacientes aguardan su turno y saben el problema que ha surgido en urgencias. Es el caso de Félix, 67 años. Estoy enterado de que habían sedado un poco más de la cuenta afirma. Pero parece tenerlo muy claro: Ellos (por los médicos) son profesionales y si ven que el enfermo no tiene otra salida será por algo Félix también se ha sentido siempre bien tratado tanto él como su esposa y sus dos hijas, que han parido aquí. Pero también hay quien no está satis- fecho. Ángel, de 72 años, acaba de ser intervenido de la laringe. No tiene críticas de cómo le han atendido pero sí de cómo lo han hecho con su hija: Vino un día y por no hacerle bien el tratamiento le han dejado que se le pudra medio pulmón, ahora espera que le concedan la invalidez total. Mi suegra está ingresada, vino con un resfriado y ya lleva ocho días, esto es como la feria, a Carlos Marfull, nuevo gerente: A nadie le gusta esta situación G. Z. MADRID. Tras doce años de gestión pública, Carlos Marfull es el nuevo gerente del Hospital Severo Ochoa de Leganés, tras dirigir el área de salud 10 de la Comunidad de Madrid. Sus primeras palabras aseveran una realidad: Leganés es un reto Por eso asegura que su objetivo, prioritario, es intentar que todo vuelva a la normalidad, que la población recupere la confianza El nuevo gerente comenzará a reunirse con los responsables del personal sanitario y los sindicatos la próxima semana. Mi forma de trabajar es estar mucho con la gente, ver dónde están los problemas y solucionarlos Marfull es- tá convencido de la profesionalidad de los trabajadores del centro: Es de los mejores centros hospitalarios de Madrid, de los que verdaderamente cumplen los datos Y como ejemplo, pone la lista de espera quirúrgica, una de las que menores retrasos acumula, afirma. Marfull no entra en valoraciones sobre lo que ha sucedido en el servicio de urgencias. Ni tan siquiera tiene opinión sobre el hecho de que el protocolo de sedación a pacientes terminales exija que en un máximo de 24 horas se traslade al enfermo a la Unidad de Cuidados Paliativos, que tan sólo tiene seis camas. Pero sí tiene claro que el protocolo se tiene que cumplir al 100 por 100 Sin embargo, asegura no ser amigo de que los hospitales sean rígidos, porque el sentido común te hace ver necesidades No sé qué medidas se van a tomar, pero las vamos a aplicar a corto plazo, con el objetivo de tranquilizar a la población asegura respecto a la situación en urgencias y al hecho, probable, de que la denuncia saliese del mismo centro relevando información clínica privada. Mi objetivo, y es uno de los más importantes, es que la población sepa que aquí se hace una medicina de calidad y hay buenos profesionales mantiene, a la vez que cree que con el bombardeo de noticias se está creando confusión, por eso es tan importante para mí que se recupere la confianza en los profesionales y en el centro. A nadie le gusta esta situación