Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 24 3 2005 Internacional 29 Policías de Filadelfia investigan la escena de dos crímenes cometidos junto a una escuela el pasado 11 de febrero Filadelfia se enfrenta a una epidemia de violencia con armas de fuego que durante los tres primeros meses de este año se ha cobrado la vida de 82 residentes, en su gran mayoría jóvenes negros 23 muertos en sólo diez días TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL FOTO: AFP FILADELFIA. William Penn, el visionario británico que fundó Filadelfia a comienzos del siglo XVII, no comprendería la tragedia que aflige estos días a su idílica ciudad del amor fraternal pensada como ejemplar refugio de tolerancia, racionalidad y benevolencia. Durante este cruel mes de marzo, una epidemia de violencia armada de proporciones iraquíes se ha cobrado 23 muertos en cuestión de diez días. Con la última tanda de crímenes perpetrados este fin de semana, 82 residentes de esta histórica ciudad han sido asesinados en lo que va de año. Ante esta crisis, la ciudad- -que ya tiene en vigor un toque de queda para menores de edad- -se está planteando toda clase de medidas desesperadas: desde estrictas limitaciones al comercio de armas de fuego hasta la declaración de un limitado estado de emergencia que permita el despliegue de efectivos militares de de la Guardia Nacional. A la carrera, un grupo de trabajo encabezado por el alcalde John F. Street intenta formular un plan integral para hacer frente a este desastre tan poco natural. Junto a toda esta violencia criminal también se ha presentado un grave problema de impunidad en esta ciudad con un millón y medio de habitantes, situada entre Washington y Nueva York. La fiscal del distrito, Lynne Abraham, ha realizado un llamamiento a la cooperación ciudadana hasta el punto de ofrecer el número de teléfono directo de su oficina como línea de asistencia para atemorizados testigos de cargo dispuestos a cooperar. La veterana fiscal ha recordado la posibilidad de crear nuevas vidas para estas personas protegidas. Barrios enteros de rehenes Por su parte, el comisionado de Policía, Sylvester Johnson, argumenta que la ciudad de Filadelfia está literalmente sangrando, y no solo por las acciones de individuos armados. Sangra porque barrios enteros se doblegan y permiten que alguien que conocen les convierta a todos en rehenes Con todo, los responsables policiales insisten en que no necesitan ayuda externa para poner coto a la tasa de asesinatos del 2005, acrecentada en un diez por ciento con respecto a los 330 registrados el año pasado. Estadísticamente, el mayor número de mortales tiroteos en Filadelfia se concentra durante los fines de semana en tres barriadas: Allegheny, Point Breeze y la zona norte oeste. La gran mayoría de estas victimas son jóvenes negros menores de treinta años. De hecho, durante el año pasado solo se registraron once días sin que alguien fue- ra disparado en Filadelfia. Hasta el punto que los servicios de urgencias locales han desarrollado una irónica maestría a la hora de tratar gravísimas heridas de bala, logrando reducir la tasa mortalidad en estos sucesos al 17 por ciento. La gota que parece haber colmado la paciencia de esta ciudad ha sido la muerte de Wander de Jesús, un niño hispano de nueve años alcanzado por un balazo en el pecho. El pequeño de origen dominicano, que este lunes hubiera cumplido diez años, se encontraba en una furgoneta familiar junto a su hermana mayor esperando a su padre, que se había dirigido un momento a una tienda situada en la esquina de la calle 16 y Fountain. Tras cinco días de pesquisas, la Policía ha detenido a un sospechoso de dieciocho años con múltiples antecedentes penales. Filadelfia, que mira con envidia los éxitos de seguridad ciudadana alcanzado por ciudades como Chicago o Nueva York, se enfrentan ahora a la hercúlea tarea de poner coto a un ciclo de desesperación y violencia alimentada por pobreza, drogas, familias rotas y una cultura popular que ensalza la posesión de armas de fuego. Como ha advertido The Philadelphia Inquirer en su página editorial no existe una solución única para esta locura