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28 Internacional JUEVES 24 3 2005 ABC con el fin de sembrar el caos antes de la retirada definitiva de las tropas y los agentes sirios y de la celebración de las elecciones legislativas previstas para esta primavera pero pendientes de un hilo por la situación política. Se trataría asimismo de dividir a la oposición, de echar más leña al fuego de las diferencias entre los musulmanes chiíes y los suníes, y de enviar un mensaje diáfano a la población sobre lo que podría suceder en El Líbano una vez los soldados sirios abandonen sus responsabilidades en materia de seguridad. Llamamiento a la unidad En medio de tan alterado ambiente, el presidente prosirio, Emile Lahoud, salió ayer de nuevo a la palestra para hacer un llamamiento a la unidad de las distintas fuerzas políticas y religiosas y evitar de este modo cualquier escalada de la tensión que lleve de manera inevitable a un segundo episodio de la guerra civil que asoló el País del Cedro entre 1979 y 1990. Poco eco han tenido las palabras de un Lahoud cada vez más abandonado a su suerte, como también lo están teniendo los esfuerzos de Karami para formar un Gobierno de unidad al que se opone la oposición. Para añadir más confusión al escenario político y judicial, Michel Abu Arraj, el juez que llevaba a cabo la investigación por el asesinato de Hariri y de otras 17 personas en el atentado del pasado 14 de febrero, ha solicitado oficialmente ser relevado del caso. Dicha petición coincide con una filtración recogida por diversos medios de comunicación libaneses que señalan que el informe de la ONU sobre dicho atentado acusará a las autoridades de Beirut de negligencia y de alterar y ocultar pruebas. De ahí las declaraciones en Argel de Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, quien, además de exigir una vez más la salida de las tropas y los agentes sirios antes del Líbano antes de las elecciones legislativas, apuntó la posibilidad de realizar una investigación más completa y detallada sobre el asesinato de Hariri. Como se ve, en efecto, demasiada leña a un fuego cada día más devastador. Un soldado libanés inspecciona el estado en el que quedó el centro comercial Alta Vista tras la explosión de la bomba AFP Otra bomba en el corazón cristiano de Beirut reactiva el temor a la guerra Tres muertos en el atentado contra un pequeño centro comercial los servicios secretos libaneses prosirios de querer sembrar el caos antes de las elecciones legislativas de esta primavera JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El Líbano vive su larga e inexorable procesión al pasado más negro de su convulsa historia. La olla a presión que bulle a fuego lento desde que el pasado 14 de febrero fuera asesinado el ex primer ministro libanés, Rafik al- Hariri, está a punto de estallar. Los atentados se suceden sin solución de continuidad mientras el presidente prosirio, Emile Lahoud, está cab La oposición acusa a da día más aislado; el primer ministro rescatado de su dimisión, Omar Karami, se ve impotente para formar un nuevo Gobierno; la oposición se moviliza en contra de la presencia siria en el País del Cedro; la comunidad internacional se explaya asida al flotador de la resolución 1.559 de la ONU y la población teme, y de qué forma, una explosión generalizada de la violencia. Todo acrecentado por el atentado perpetrado en la madrugada del miércoles contra el centro comercial de Alta Vista, en el barrio cristiano de Kaslik, en la periferia de la capital, en el que murieron tres trabajadores asiáticos. Una potente bomba, compuesta por más de 60 kilogramos de dinamita, estalló en el hueco de una escalera y provocó además graves daños materiales. Una bomba que, por supuesto, no iba tan sólo dirigida contra el pequeño centro comercial de una zona especialmente atractiva para los turistas, sino también contra el conjunto de la oposición libanesa, como ya sucediera con el atentado acaecido el pasado sábado también en un barrio cristiano de Beirut en el que se contaron 11 heridos leves. Varios de sus más destacados representantes, sobre todo drusos y cristianos, recogieron el guante de la provocación y acusaron en primera persona a los servicios de Inteligencia libaneses prosirios de las sucesivas explosiones, Al menos 80 rebeldes iraquíes mueren en un ataque en Tikrit AFP BAGDAD. Unidades de élite de la policía iraquí, apoyadas por las fuerzas estadounidenses, lanzaron ayer un ataque contra un campo de entrenamiento de la guerrilla cerca de Tikrit. Al menos 80 rebeldes murieron en el enfrentamiento. Durante esta operación terrestre y aérea del martes, que duró 17 horas, miembros del Primer Batallón de Comandos del ministerio del Interior destruyeron un importante campo de entrenamiento de los rebeldes y de combatientes extranjeros infiltrados desde Siria, declaró un coronel de esta unidad de combate. El campo guerrillero, a 200 kilómetros al norte de Bagdad, incluía una sección para viviendas y puestos de vigilancia. Esta posición se encontraba en la lago artificial de Tartar, entre el Tigris y el Eúfrates. Los insurgentes utilizaban barcas de pescadores para desplazarse de la provincia rebelde de Al Anbar, donde se encuentran Faluya y Ramadi, a la aldea de Ain al Hilwa, en la región de Salahedin, ex feudo del presidente derrocado Sadam Husein. También ayer un proyectil cayó en un colegio en el oeste de Bagdad, matando al menos a un niño e hiriendo a otros tres. En la imagen, uno de esos heridos en el hospital Al Yarmouk. AP