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ABC JUEVES 24 3 2005 11 Desmantelada la red responsable de colocar en el mercado el 40 por ciento de los euros falsos El ex director técnico de Adigsa declaró ayer ante la Fiscalía del TSJC por el supuesto cobro de comisiones La forma en que Zapatero interpreta su papel es causa de descoordinación y desencuentros entre ministros y dentro de los propios Ministerios Los peligros de ejercer la presidencia como árbitro G. L. A. JAIME GARCÍA propuesta por Bono y el texto articulado se desconoce ya que ayer todavía no se había publicado en el BOE. El titular de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, criticó un cierto desbarajuste en la articulación legal del proyecto y cuestionó la definición de la jurisdicción militar. Las objeciones del ministro de Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, se dirigieron al apartado que recoge los requisitos para la participación de las Fuerzas Armadas en las misiones internacionales. Zapatero dirá la última palabra Pero la discusión más dura se produjo en torno a la cuestión de, en la mencionada situación de conflicto, quién deci- dirá en qué términos y condiciones pasará la Guardia Civil a depender del ministro de Defensa y con qué alcance será coordinada la Policía Nacional por el órgano denominado Consejo de Defensa Nacional. Bono pretendía reservarse esa capacidad y, a pesar de que tras la reunión del Consejo de Ministros aseguró que no se había cambiado ni una coma del texto con el que acudió a la reunión, la fórmula final, que atribuye esa decisión al presidente del Gobierno, fue propuesta sobre la marcha por Alonso, según las fuentes gubernamentales consultadas. Fue esta delegación en el presidente del Gobierno la que permitió el consenso entre Bono y Alonso. las operaciones militares en caso del uso de la fuerza. Asimismo, formulará la Directiva de Defensa Nacional, definirá los grandes objetivos y planteamientos estratégicos, determinará las líneas básicas de actuación y ordenará las misiones de las Fuerzas Armadas Consejo de Defensa Nacional. Se crea esté órgano, que será colegiado, coordinador, asesor y consultivo del presidente del Gobierno Misiones de paz. Para ordenar operaciones en el exterior no directamente relacionadas con la defensa de España, el Gobierno consultará previamente el parecer del Congreso. Esta consulta previa se realizará mediante procedimientos de urgencia cuando, de acuerdo con compromisos internacionales, requieran una respuesta rápida o inmediata y, cuando por máxima urgencia no sea posible una consulta previa, el Gobierno someterá al Congreso lo antes posible la decisión que haya adoptado. Las misiones en el exterior se realizarán por petición expresa del Gobierno del territorio en que se desarrollan, que estén autorizadas por la ONU o acordadas por organizaciones internacionales de las que España forma parte y que cumplen con los fines defensivos, humanitarios, de estabilización o de mantenimiento y preservación de la paz, previstos y ordenados por las mencionadas organizaciones. Estas misiones han de ser conformes con la Carta de las Naciones Unidas y no contradecir o vulnerar el Derecho Internacional que España ha incorporado a su ordenamiento jurídico. Recursos. Las actuaciones de la Guardia Civil, en tiempo de conflicto armado y durante la vigencia del estado de sitio serán coordinadas por el Consejo de Defensa Nacional, al igual que otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y el sistema de Protección Civil. MADRID. La costumbre de José Luis Rodríguez Zapatero de configurar equipos con personas de su confianza pero que no se entienden o que incluso están enfrentadas entre ellas le garantiza siempre la posición de árbitro, pero es causa de desencuentros cotidianos entre sus colaboradores, que no siempre sintonizan aunque trabajen en el mismo Departamento. De hecho, no hay prácticamente ningún Ministerio en el que Zapatero no haya decidido personalmente la designación de altos cargos, con independencia del grado de confianza que tenga en ellos el ministro correspondiente. Algún ministro que ha tenido que afrontar situaciones complejas en su Departamento ha llegado a afirmar que todos los altos cargos que yo nombré funcionan adecuadamente lo que entraña el reconocimiento de que no todos los que dependen de él pudo elegirlos y, como derivada, descarga la responsabilidad de su mal encaje o funcionamiento en el propio presidente del Gobierno, que asume así el riesgo de un desgaste adicional, innecesario a juicio de muchos de sus colaboradores, pero que en medios cercanos a Zapatero se justifica por la importancia que el presidente da a poder contar con opiniones diferentes antes de decidir En ocasiones, esta forma de trabajar ha hecho que algunos ministros se hayan enterado de decisiones del presidente que afectan al ámbito de sus competencias por subordinados que tienen hilo directo con el despacho presidencial o incluso por otros compañeros de Gabinete. Algún ministro, en una de esas situaciones, ha llegado a decir no sé para qué me ha nombrado si no cuenta conmigo Pero, hoy por hoy, y con las encuestas en la mano, el liderazgo de Zapatero es indiscutible y, en mayor o menor medida, todos han acabado por asumir que el presidente es así Zapatero recuerda a Suárez A algunos veteranos les recuerda incluso la forma de ver la política y de trabajar de Adolfo Suárez, un político que solía actuar a golpes de intuición y asumiendo muchos riesgos en sus decisiones, por contraste con Felipe González, que solía estudiar a fondo los dossieres que le preparaban y era más cauteloso. Así, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, tiene que multiplicarse en la labor de coordinación, aunque también a ella le ha ocurrido no poder despachar cara a cara durante varias semanas con el presidente, que sigue siendo el rey del móvil como le bautizó uno de sus colaboradores. A la anarquía del modo de trabajar de Zapatero se añaden diferencias manifiestas entre algunos ministros. Así, son evidentes las discrepancias sobre política territorial entre los ministros de Industria, José Montilla, y de Defensa, José Bono, que la semana pasada se cruzaron descalificaciones en los medios de comunicación después de que el segundo tachara de despreciable el planteamiento de balanzas fiscales que hace el gobierno de la Generalitat de Cataluña. Su incursión en este terreno ajeno tampoco fue del agrado del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que días después tuvo que poner paños calientes con el consejero catalán Joan Saura y que, curiosamente, fue uno de los ministros que puso reparos al proyecto de ley de Defensa Nacional. También han trascendido planteamientos encontrados entre el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y el asesor presidencial Miguel Sebastián. Solbes ha soslayado la competencia de Sebastián con la seguridad que le proporciona su veteranía y la tranquilidad que le da su decisión de, salvo imponderables, no continuar en el Gobierno cuando acabe la legislatura. El vicepresidente económico, aunque al final y hasta ahora siempre ha impuesto razonablemente su criterio, también se ha visto puenteado en ocasiones por el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, que al igual que Sebastián tiene hilo directo con el presidente. Algunos ministros han conocido decisiones del presidente por sus subordinados Zapatero cree que contar con opiniones diferentes compensa las discrepancias de equipos heterogéneos