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ABC JUEVES 24 3 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Los socialistas impiden que declaren los personajes implicados. ¿Por qué? Esa actitud sería sinónimo de culpabilidad. Ni más ni menos LOS MISTERIOS DEL 11- M ODAS las hipótesis o conjeturas que acerca del 11- M pueden ser construidas sobre las últimas noticias que van apareciendo estos días son en verdad tremendas, por no decir terroríficas, especialmente para el PSOE. Zapatero las llama cábalas quizá porque quiera evadir su responsabilidad huyendo hacia los recovecos de lo mágico y lo exotérico. De cualquier manera, plantean una situación misteriosa y siniestra, en la que se encuentran sumergidos peligrosamente el Gobierno y el Partido Socialista, y que pide a gritos una rápida y convincente clarificación. De otro modo, las razonables sospechas de hoy irán tomando cuerpo hasta convertirse en evidencias de la vox populi. Ahí aparece ese sujeto llamado Mohamed Almallah Dabas y apodado el sirio que en menos de un año cubre el recorrido sorprendente desde las filas socialistas a una celda incomunicada de la cárcel como imputado de participación en la masacre del atentado ferroviario de Madrid. El sirio fue expulsado del Partido Socialista a raíz de su detención, pero en el Partido Socialista estaba, y un hermano suyo está también en Inglaterra acusado igualmente de terrorismo. Una camada encantadora. Otro personaje siniestro es Fernando Huarte, que pertenece a la dirección del Partido Socialista de Gijón y preside una asociación de Amigos del Pueblo Palestino, titulada significativamente Al Fatah. Esta otra alhaja visitaba en la cárcel a los cabecillas del grupo islámico que llevó a cabo la masacre en las estaciones de Madrid. No sabemos los motivos de esas visitas (él afirma que los visitaba por compasión humanitaria) pero Pepiño Blanco, llevando a la sublimación el hermetismo gallego, asegura que el PP conoce el motivo de las compasivas visitas, y no aclara más. En boca cerrada no entran moscas. De cualquier forma, ese motivo continúa guardado en el arcano secreto de uno de los dos o de ambos partidos. Para colmo, salta la noticia de que este Huarte, dirigente del PSOE de Gijón y por tanto inmerso en la pomada de la trama asturiana de los explosivos, era también agente del Centro Nacional de Inteligencia, antes CESID, y dadas sus actividades políticas y de espionaje no puede extrañar que fuera un diligente informador confidencial del Partido Socialista durante los días 11, 12 y 13 de marzo, los días trágicos del atentado. Eso explicaría que los socialistas, según propia confesión, dispusieran de informaciones del atentado antes que el Gobierno del PP. No sólo los socialistas, sino también la Ser o ésta después de aquellos. Entonces, los socialistas organizaban manifestaciones pidiendo la verdad Remember. Antes de votar, queremos la verdad Bueno, pues ahora son los otros los que piden la verdad, aunque llegue después de votar. Todos estos datos sólo darían pie a las cábalas de que habla Zapatero. Pero lo verdaderamente siniestro y terrible del caso es que los socialistas se niegan tercamente a que declaren los personajes implicados (el sirio y Huarte) más el director del CNI y su antecesor, más todas las demás comparecencias pedidas por el PP en la Comisión parlamentaria. ¿Por qué? Esa actitud sería sinónimo de culpabilidad. Ni más ni menos. T DARÍO VALCÁRCEL Sólo existe un medio seguro de impedir la proliferación de armas nucleares y evitar que una pequeña bomba caiga en poder de los terroristas: la abolición completa. ¿Un sueño? También lo era la igualdad de derechos y América la adoptó LEJANA, POSIBLE ABOLICIÓN I RÁN necesita entrar en la Organización Mundial de Comercio. Necesita renovar su industria de extracción (cuarto productor mundial de petróleo, décimo de gas) Necesita sobre todo una garantía de seguridad por parte de Israel. Lo cual equivale también a una declaración de no hostilidad por parte de Estados Unidos, que cortó sus relaciones diplomáticas con Teherán en la crisis de los rehenes, 1979. ¿Cómo Washington va a llegar a cualquier entendimiento con un país con el que no mantiene relaciones? Israel es la clave más visible. El gobierno de Teherán no tomará su decisión en material nuclear hasta que no obtenga garantías de paz por parte de Estados Unidos y de Israel. La mediación de la Unión Europea es esencial para Washington, también para los iraníes. Hay decenas de líneas rojas cruzadas en la confrontación. China ha advertido que vetará la inclusión de cualquier amenaza a Irán en el orden del día del Consejo de Seguridad. Volvemos a preguntar: la clave del equilibrio internacional ¿es el número de armas atómicas inmediatamente disponible, el número de divisiones blindadas, el volumen del PIB? Sin duda, sí. Pero hay también otros factores igualmente decisivos. Irán parece dominado por una minoría teocrática en una sociedad de mayoría democrática. Irán pasará, antes de 2015, de 80 millones de habitantes. La tasa de fecundidad por mujer, del 2,4, duplica a la de España. La población menor de 15 años es del 33 por ciento. Irán mantiene su posición estratégica en el cruce de Asia central, entre el Caspio y el Índico. Jonathan Schell, profesor en Yale, cree que la guerra de Irak ha revelado fortalezas americanas pero también debilidades. La supremacía militar de Estados Unidos ha puesto de relieve incapacidades econó- micas y políticas de la actual administración. Estados Unidos se mantendrá quizá durante años como primera potencia militar. Pero tendrá que pactar, acordar, convencer: esto es, volver a la vía cooperativa. Es lo que los europeos han recordado. Schell defiende en su último ensayo El mundo inconquistable Galaxia Gutenberg- Círculo de Lectores) la abolición completa del armamento nuclear, único camino seguro, para Estados Unidos, de atajar la proliferación. El TNP, que se revisará en abril- mayo, poco más de un mes, no parece ser ya garantía para impedir la extensión del poder nuclear a otros estados. Sólo la abolición completa podrá devolver al mundo un cierto orden. En una entrevista publicada en ABC (15.3.2005) Schell explicaba cómo no existe más que un medio para impedir a una organización terrorista el acceso al arma nuclear: destruir toda la tecnología existente. Los países que desarrollan hoy el arma nuclear lo obtienen todo de estados ya nucleares. Israel compra reactores a Francia. India a Canadá. Rusia podrá suministrar uranio enriquecido y plutonio a Irán La destrucción de las tecnologías haría imposible a un ente terrorista alcanzar esos sofisticados sistemas. La red tecnológica se apoya en millares de empresas, públicas y privadas, coordinadas y controladas por los Estados. ¿Es una posibilidad improbable? Repetimos, más lo era la abolición del esclavismo en el siglo XIX; o la extensión de los derechos ciudadanos en el XX. Era necesario, eso sí, tener un sistema de ideas en la cabeza, verdaderas ideas. Friedrich Nietzsche escribía en El nacimiento de la tragedia en 1880, cómo todo verdadero mito se distingue de la ficción por llevar en su claustro materno el germen de lo que antes o después pudiera convertirse en realidad.