Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 24 3 2005 Opinión 5 El arsenal venezolano La oposición venezolana intenta detener la venta de buques militares que el Gobierno español negocia con Hugo Chávez. La alarmante carrera armamentística emprendida por el presidente de Venezuela empieza a generar inquietud dentro y fuera del país. Incluso en Washington preocupa la magnitud de un arsenal que España se dispone a incrementar con embarcaciones de guerra. Los hombres del presidente El debate de la ley orgánica de Defensa Nacional en el Consejo de Ministros, proyecto estrella de José Bono para esta legislatura, puso de manifiesto las diferencias existentes entre el titular de Defensa y sus compañeros de Gabinete. Hasta cuatro ministros se opusieron a un proyecto cuyo trámite ha servido para escenificar la falta de consenso- -talante bajo cero- -que genera Bono entre algunos de los hombres del presidente. La tensión va por dentro, pero de vez en cuando se producen cortocircuitos cuyas chispas saltan al exterior. Garantizado El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha absuelto a Arnaldo Otegi del delito de injurias al Rey, al que acusó de ser el jefe de los torturadores Las garantías del Estado de Derecho permiten que la Justicia interprete como ejercicio de libertad de expresión la violencia verbal del portavoz de Batasuna, defensor de un sistema cuyas garantías, de haberlas, se sellan de otro modo. DOS POR EL PRECIO DE UNO CARMEN MARTÍNEZ CASTRO Retirada. Tras la polémica retirada de la estatua ecuestre de Franco de los Nuevos Ministerios de Madrid, el Ayuntamiento de Guadalajara, gobernado por el PSOE, decidió en la madrugada de ayer seguir la línea trazada por el Gobierno y desmontar los monumentos dedicados a Francisco Franco (en la imagen) y José Antonio Primo de Rivera. Tras esta decisión, ya sólo quedan tres ciudades españolas que mantienen estatuas del anterior jefe del Estado en sus calles. En Zaragoza existe una efigie ecuestre en la Academia General Militar; en Melilla se encuentra en la entrada del puerto, mientras que en Santander aún preside la plaza del Ayuntamiento, aunque el alcalde de la capital cántabra ya ha anunciado que la quitará en breve. LORECEN esta primavera los pedestales huérfanos. Llega el amanecer, en Madrid o en Guadalajara, y sorprende a los parroquianos con otro monumento a la desmemoria; esta nueva generación socialista sigue empeñada en su valiente cruzada contra el franquismo treinta años después de su desaparición. Ayer en Guadalajara la reparación histórica fue doble: Franco y José Antonio desaparecieron de la faz urbana en una misma noche. Dos por el precio de uno y precio de saldo habría de concluir, vista la indiferencia con que el personal ha acogido los cambios. Nadie va a rasgarse las vestiduras por defender a Franco, ni en Madrid, ni en Guadalajara, ni en Ferrol- -antaño del Caudillo- que prescindió de su estatua con la misma pachorra con la que asume ahora una nueva reconversión naval. La ultraderecha que este Gobierno necesita para legitimar su radicalidad infantil no se encuentra en los últimos seguidores de aquel dictador muerto en la cama. Franco es para los jóvenes de hoy alguien tan lejano y tan desconocido como el sedicente Papa del Palmar de Troya. Los franquistas terminales forman una curiosa tropa compuesta básicamente por ancianos decrépitos y señoras a las que se empeñan en amargarle el té con pastas. Podemos adjudicarles todo tipo de calificativos, pero resulta excesivo considerarles una amenazapara la democracia. La extrema derecha, si existe, no lleva correajes ni canta el Cara al sol En cuanto a esta primavera de iconoclasia progre, ni siquiera sirve como excusa para recuperarla memoria de la dictadura como pretenden los ideólogos de esteGobierno. Una vez que se ha expulsado la Historia de España de las aulas, no es posible recuperarla, ni siquiera selectivamente, al rebufo de una polémica cutre por unas estatuas ignoradas desde hace décadas. No estamos ante un asunto que tenga que ver con la Historia ni, mucho menos, con la democracia. Es, sencillamente, una cuestión de mobiliario urbano, como las cabinas, las farolas o los bancos del parque. Por otra parte, si como sostiene el Gobierno ésta fuera una campaña de defensa de valores democráticos, ¿a qué viene la nocturnidad? F