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ABC MIÉRCOLES 23 3 2005 Deportes 89 Roberto Carlos, uno de los jugadores que ha sufrido insultos racistas en varios campos IGNACIO GIL EL FÚTBOL ES ASÍ: MULTICOLOR ENRIC SOPENA L Comité de Competición multó hace unos días al Deportivo con 600 euros a causa de los insultos racistas vertidos en el estadio de Riazor contra el jugador Roberto Carlos, en el transcurso del partido entre el Dépor y el Real Madrid. Idéntica cantidad ha sido aplicada en casos similares al Albacete, Atlético, Getafe y Málaga. El Comité multó también a Luis Aragonés, entrenador de la selección española, imponiéndole el pago de 3.000 euros con motivo de sus apreciaciones sobre el jugador Henry- -al que calificó de negro de mierda -y de otras declaraciones, no menos polémicas, en vísperas del encuentro España- Inglaterra, celebrado en el Bernabéu. Se produjeron en ese match, por cierto, abundantes vejaciones verbales y sonaron cánticos racistas dedicados a los jugadores ingleses negros. Adviértase- -para colmo de los despropósitos- que el Comité dictaminó que las palabras de Luis no habían sido racistas, aunque sí constitutivas de falta grave Acerca de estos episodios denigrantes- -que con alarmante frecuencia se vienen sucediendo en los campos de fútbol- -no se sabe a ciencia cierta qué resulta más preocupante: si el creciente auge del racismo o el escarnio que supone la cuantía de las sanciones económicas decretadas por el Comité de Competición. En el ámbito del fútbol de Primera división multar a un club con 600 euros es muchísimo menos que calderilla. Supone, además, instalarse en el ridículo y significa una provocación al sentido común de la mayoría de los ciudadanos. Como no parece en absoluto que los 3.000 euros que tendrá que abonar el seleccionador- -si no prospera su recur- E so- -desequilibren negativamente la cuenta corriente de tan acreditado profesional. La Federación Española hubiera tenido que destituir a Luis. No vale apelar- -como hiciera en su momento el seleccionador- -a los códigos del fútbol Más grave aún han sido los comentarios de Luis horas después del Protocolo de Actuaciones de Medidas contra el Racismo, aprobado por el fútbol profesional, bajo los auspicios de la Secretaría de Estado para el Deporte: Eso del racismo en el fútbol no es así como se cuenta. Este deporte tiene unos códigos particulares que es imposible extrapolar fuera de él. Lo del uh, uh se ha hecho siempre y se hará toda la vida Ante una derrota inesperada, una tarjeta roja desproporcionada, o después de un penalti fallado resulta comprensible que jugadores, entrenadores y cronistas recurran a esa frase tan repetida de que el fútbol es así Pero ni semejantes tópicos ni los supuestos códigos secretos pueden avalar expresiones racistas, ni fomentar la violencia. La trascendencia que tiene el fútbol exige el máximo nivel de cordura a sus dirigentes, a los técnicos y a los jugadores. Cuanto más famosos, más admirados y más relevantes son, mayor ha de ser su grado exigible de responsabilidad. Luis no es un ciudadano anónimo. Para millones de personas, los grandes del fútbol son iconos o modelos a imitar. Luis hubiera tenido que ser apartado de su cometido. Frente al racismo o la xenofobia, la tolerancia ha de ser cero. No caben excusas o pretextos de ningún género. Pero el presidente de la Federación, Ángel Villar, no estuvo a la altura de las circunstancias. Aquellos que emiten graznidos o se dedican a aullar en los estadios, tratando de comparar a los jugadores negros con los monos, obtuvieron gracias a Luis un plus de legitimidad. Uno de los personajes de El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, afirma: Los negros, nacidos con muchos vicios, carecen a la vez de razón y de sentimientos Ya sé que incluso no pocos de los que abuchean a los jugadores de color por el mero hecho de ser negros- -o hacen mofa de ellos- -dirían que no comparten tan brutal descripción. Pero no pueden ignorar que su actitud- -potenciada hasta límites insospechados por la penetración formidable del fútbol en el tejido social- -contribuye a considerar a los negros como infrahumanos. Samuel Eto o dijo recientemente algo que sitúa su nivel intelectual y de discernimiento a la altura de su extraordinaria calidad futbolística: Si estos insultos me duelen a mí, imagínate al chico de color que está vendiendo algo en la calle. Yo gano mucho dinero y a veces me ven como a un blanco, pero al negro de la No se sabe a ciencia cierta qué resulta más preocupante: si el creciente auge del racismo o el escarnio que supone la cuantía de las sanciones económicas decretadas por el Comité de Competición calle cualquier día lo van a matar El presidente del Observatorio del Racismo y la Intolerancia en el Deporte, Javier Durán, ha señalado: A mí me parece magnífico que Eto o y Kameni se enfrenten a esta situación. Pero me gustaría que no fueran sólo jugadores de raza negra quienes denuncien estos hechos. Los jugadores blancos deberían hacer como Eto o y mezclarse en esa lucha. En este sentido me gustaron mucho las declaraciones del árbitro Iturralde González al decir que él estaría dispuesto a abandonar un terreno de juego al lado de jugadores de color insultados. Ése es el camino Durán ha insistido recientemente: Si un equipo se retirara por gritos racistas, sería un revulsivo social El colegiado Iturralde González, en efecto, se ha comprometido a marcharse del campo el día que un negro se vaya hastiado de tantos insultos. En el campo se escucha perfectamente de donde vienen los gritos racistas asegura este árbitro ejemplar. Pero ¿por qué se permite que se continúen jugando normalmente los partidos, mientras rugen los émulos a escala futbolística del Ku Klux Klan? Las condiciones climáticas en ocasiones obligan a suspender un encuentro antes de empezar. O ya iniciado. Del mismo modo que- -a raíz de una amenaza terrorista- -tuvo que ser desalojado el Bernabéu e interrumpido el partido de Liga entre el Madrid y la Real. El entrenador del Espanyol, Miguel Ángel Lotina, hizo una muy atinada observación en el sentido de detener los partidos. ¿Ha de jugarse un encuentro en medio de tamaña contaminación racista? ¿A qué esperan para intervenir por su parte, y con la severidad debida, tanto las autoridades de Interior como la Fiscalía General del Estado? Isak Dinesen publicó en 1937 su novela Memorias de África donde puede leerse: Si les dijérais a los nativos que desempeñan un papel no más grande en la vida de los blancos que éstos en sus vidas, nunca os creerían, sino que se reirían de vosotros No pocos jugadores negros, empezando por el mágico Pelé, podrían afirmar lo mismo. Su papel en tantos y tantos equipos de fútbol ha sido y es determinante, igual o superior al de los blancos. Pues bien, muchos de los jugadores vilipendiados son africanos. Otros son brasileños. O proceden de otros países y otras latitudes. ¿Qué importa? Como sostiene Amin Maalouf en El viaje de Baldassare, la tierra se ha llenado gracias a sucesivas migraciones Parafraseando a Maalouf podría afirmarse, pues, que los equipos de fútbol se van llenando también gracias a sucesivas migraciones de jugadores negros. Los que amamos la magia espectacular del fútbol, defendemos sin reservas la diversidad, optamos por la mezcla y nos fascina el arco iris, les agradecemos a Roberto Carlos, Eto o, Kameni y, por supuesto, a todos sus compañeros de color- -de todos los colores- jueguen en la categoría que jueguen, que, a pesar de la irracionalidad miserable de los racistas, contribuyan con su aportación- -en ciertos casos portentosa- -a que se pueda afirmar, ciertamente, que el fútbol es así: multicolor.