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ABC MIÉRCOLES 23 3 2005 Sociedad 49 Tecnología Retrato del asiduo a clase En 2004, 11.322 niños pasaron por alguna de las aulas creadas en los hospitales españoles. A su lado, se divirtieron con la tecnología 8.852 familiares. El aula del Hospital Clínico de Santiago de Compostela fue la más utilizada del país, con 2.671 usuarios, seguida de cerca por la habilitada en el Valle de Hebrón de Barcelona, con 2.581. Los niños (54 se volcaron más que las niñas en el uso de las nuevas tecnologías, dedicando un 20 más de tiempo, y sumando una estancia media frente al PC de 134 minutos (por niño y día) Los pequeños de entre 7 y 11 años (un 41 son los que se sienten más atraídos por las ciber aulas más frecuentes los casos de esofaguitis, sarpullidos o fracturas que se cuentan entre estas paredes. También, como ellos, lo usual es que a su sombra vaya un familiar, pese a que estos espacios se conciben como un respiro para el acompañante, con el fin de que vaya a la cafetería o a hacer una diligencia y no esté las 24 horas pendiente del niño Siete de cada diez menores que en 2004 acudieron a uno de estos espacios no iban solos, lo que concuerda con la filosofía que instigó las aulas, creadas como un centro de comunicación entre los niños, de interrelación entre los familiares, de aprendizaje y estímulo hacia la tecnología. Para unos y otros. El pequeño Omar es aleccionado en los avatares de la red por una mano amiga, la del presidente de Asvigal, Emilio Moskowich Son ya doce las aulas habilitadas en los hospitales españoles para que los niños no acusen el ingreso en un centro sanitario. Disfrutan con las nuevas tecnologías, chatean con sus compañeros de clase y, de paso, no se pierden ni una lección. Aprendizaje y medicina a base de bits Terapia de jarabe y ordenador en las ciber ulas hospitalarias TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS FOTOS: MIGUEL MUÑIZ Recetar pedagogía y juegos A ello ayudan los cientos de CD, juegos, vídeos acumulados en un rincón, y los seis ordenadores provistos de escáner, webcam cámara digital de fotos y demás recursos. Pero, sobre todo, participa la dirección de correo electrónico que se facilita a los niños y el acceso libre a la comunidad virtual del portal www. educalia. org, donde los pequeños se ponen en contacto con sus homólogos ingresados en cualquier hospital dotado de ciber aula con sus profesores para no interrumpir las clases, así como con sus propios familiares. Se estrechan los lazos y se consigue hacer más llevadero el ingreso hospitalario. Reina el buen ambiente, pero voluntarios, niños y familiares saben que la terapia sólo da resultado si le sigue la despedida. Y que la red haga el resto. LA CORUÑA. A caballo entre la guardería y el cibercafé aunque con dos características singulares: se ubican en el marco de un hospital y sus usuarios no siempre se encuentran en una situación dichosa. Se les llama ciber ulas hospitalarias y han sido implementadas como espacios propios en los centros de salud para minimizar el impacto que todo internamiento (sea de corta o larga duración) conlleva en la escolarización, socialización y estabilidad del niño. Desde la primera, habilitada en el hospital Valle de Hebrón de Barcelona en 2002, hasta la última, que acaba de estrenarse en el Juan Canalejo de La Coruña van ya una docena, si bien la organización promotora, la Fundación La Caixa ha sellado 71 convenios con hasta 15 Gobiernos autonómicos, de manera que se espera que para fines de 2005 sean unas 40 las aulas sanitarias que funcionen a pleno bit. Y en ese bienio han sido el País Vasco, con cuatro ciber ulas y Galicia, con tres, las regiones que han apostado más fuerte por este método terapéutico que receta pedagogía, juego e interactividad. Quizás sea, según explican en La Caixa porque existen aún reticencias por parte de los hospitales para destinar áreas específicas a centros de ocio y comunicación como estos, donde no se practica la medicina en exclusiva. Sin embargo, en aquellos que lo han hecho, los beneficios (también sanitarios) se calibran fácilmente. Una vi- sita a la recién inaugurada en La Coruña así lo certifica. A uno se le antoja casi análogo atravesar el umbral de cualquier estancia de un hospital y toparse con caras tristes o embarazosas situaciones. En esta ciber aula sólo se barrunta la enfermedad por unas cuantas escayolas, sueros o pomadas que asoman en los diminutos brazos de los menores. Nada más. La imagen dista años luz de la vaticinada: en una esquina, padres e hijos comparten los entresijos de un juego didáctico, amontonan piezas en un ejercicio de construcción, dibujan y ríen... Justo al otro lado de este colegio de 70 metros cuadrados, un osito de peluche se disputa la atención de Marta, de 5 años, con el ratón con que la pequeña se afana en conectarse a la red y pintar digitalmente, con un software infantil, a su juguete es hembra- -corrige la niña- y se llama Laura Esta alegre estampa se debe, como dice María Ramírez, encargada del cuidado de los niños, al hecho de que los pequeños con graves dolencias permanecen en sus habitaciones usando equipos portátiles ideados para ellos. Así que, como Marta, Omar o Alba, son Aprender a jugar, dos generaciones después Voluntarios de la asociación coruñesa de la tercera edad Asvigal colaboran en la buena marcha del ciber ula del Juan Canalejo donde juegan con los niños, y les dan alguna noción de informática, aunque, en realidad, son ellos los que vienen aprendidos y acaban enseñándonos a nosotros recalca el presidente de Asvigal, Emilio Moskowich. Lo siguiente es inevitable, acaban encariñándose con los niños. Relevamos a los padres y les ayudamos en el ingreso de sus hijos. Niños como Sergei, de 6 años, que me escriben e- mail para preguntarme cómo se descarga tal juego son los que me enseñan a jugar a mí subraya Juan Manuel, de 64 años. Estos voluntarios pasan por el aula dos horas diarias y logran dar vida, así, a un foco de convivencia intergeneracional. Mayores y niños disfrutan y conviven en el Ciber ula coruñesa