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46 Sociedad MIÉRCOLES 23 3 2005 ABC Detectan por primera vez la luz reflejada por planetas de otros Sistemas Solares La radiación infrarroja captada desveló la temperatura de dos planetas similares a Júpiter b Este nuevo hito marca el inicio de una nueva era en la búsqueda de mundos como la Tierra, ya que los planetas extrasolares podrán ser directamente analizados A. AGUIRRE DE CÁRCER MADRID. Diez años después de la detección del primer planeta en órbita alrededor de una lejana estrella similar al Sol, son más de un centenar los objetos planetarios extrasolares identificados por los astrofísicos. Ahora, la comunidad científica da un giro de tuerca en su empeño por encontrar mundos habitables como la Tierra, al culminar la primera detección directa de luz procedente de dos planetas en la órbita de estrellas distantes. Por el momento este avance ha permitido determinar la temperatura media de esos objetos, dos planetas gaseosos tan grandes como Júpiter y con elevadas temperaturas porque giran muy cerca de sus astros. Pero en el futuro, la técnica utilizada servirá para medir directamente la temperatura, el color y la reflectividad de planetas situados más allá del Sistema Solar. Los autores de este hito de la astronomía trabajan en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, adscrito a la NASA, y el Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian, que comunican por separa- do sus trabajos en Nature y The Astrophysical Journal Los dos grupos usaron el mismo método para captar la radiación infrarroja de los planetas: los pequeños minieclipses que provocan cuando pasan por la cara de las estrellas visible desde la Tierra. Cuando ambos objetos planetarios se interponen entre las estrellas y nosotros, una vez en cada órbita, el resplandor infrarrojo de los astros experimenta un ligero descenso. Es un fenómeno lumínico sutil, aunque detectable. De igual forma, cuando los planetas transitan por detrás de sus astros, la intensidad lumínica de las estrellas crece ligeramente. Lo interesante es que con cálculos precisos se puede saber qué parte de la radiación infrarroja total procede directamente de los planetas. Ilustración del planeta Osiris en primer plano, con su estrella al fondo cerca de su astro que sólo tarda cuatro días en dar un giro completo a su alrededor. Ya se sabía que tiene el tamaño de Júpiter y que es demasiado caliente para poder acoger vida, aunque la detección directa de la luz infrarroja que refleja ha permitido ahora calcular su temperatura media: 850 grados centígrados. Con cautela, el grupo de Drake Deming especifica en Nature que esa estimación térmica podría estar influenciada por la presencia de vapor de agua. Osiris ya había sido noticia de alcance en los medios de comunicación internacionales porque un equipo europeo coordinado por Alfred VidalMadjar, del Instituto de Astrofísica de París, detectó en su atmósfera la presencia de carbono y oxígeno en evaporación, no atribuible a la presencia de seres vivos (su temperatura infernal impide el desarrollo de vida) Otros ABC Un mundo llamado Osiris El equipo de la NASA, dirigido por Drake Deming, utilizó el telescopio espacial Spitzer para detectar la radiación infrarroja procedente de un planeta llamado HD 209458 b, también conocido con el nombre de Osiris Está situado a una distancia relativamente corta en términos astronómicos: 150 millones de años luz (es el tiempo que tarda su radiación infrarroja en llegar a la Tierra) Osiris gira alrededor de su estrella a muy escasa distancia, alrededor de veinte veces menos que la existente entre la Tierra y el Sol. Es tan equipos habían detectado previamente la existencia de chorros de hidrógeno escapando de su manto gaseoso por las altas temperaturas. La segunda detección fue realizada por David Charbonneau, del Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian, también con el telescopio Spitzer de la NASA. Charbonneau observó un planeta llamado TrES- 1 en el rango infrarrojo, banda del espectro donde es más fácil distinguir la diminuta cantidad de radiación reflejada por los planetas de la emitida por sus estrellas. De ese modo se pudo determinar que TrES- 1, que orbita alrededor de su astro a 6 millones de kilómetros, tiene una temperatura de 787 grados centígrados. Charbonneau pudo además calcular que la reflectividad de ese planeta es de sólo el 31 por ciento, lo que significa que absorbe la mayoría de la luz que su estrella proyecta sobre él.