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28 Internacional CUMBRE EUROPEA EN BRUSELAS MIÉRCOLES 23 3 2005 ABC Los europeos quieren escuchar a Wolfowitz E. SERBETO BRUSELAS. Los ministros de Economía de los 25 dedicaron anoche la cena a hablar del nombramiento del norteamericano Paul Wolfowitz como nuevo presidente del Banco Mundial. Después de que el Gobierno alemán haya aceptado formalmente su designación, al resto de países no les queda más que asentir, que por otro lado era la única posición posible, dado que la tradición marca que sea EE. UU. quien lo designe. Por ello, los ministros se dedicaron a prepararle el cuestionario al comisario Louis Michel, que es quien le ha invitado a Bruselas para que venga a explicar sus nuevas ideas sobre la lucha contra la pobreza. De halcón en la guerra de Irak a la lucha por el desarrollo del tercer mundo, no deja de ser extraño que en lugar de visitar la sede de la OTAN, como solía hacer en Bruselas cuando era número dos del Pentágono, pase a la de la Comisión Europea y al despacho del comisario de Cooperación y Ayuda Humanitaria. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se preparan para la foto de familia a su llegada ayer a la cumbre en Bruselas EPA La cumbre europea intenta calmar a los franceses sobre la directiva Bolkestein Los 25 se comprometen a cambiar la redacción actual en su tramitación del Consejo y del Parlamento aseguran que no se aprobará ninguna norma que pueda perjudicar las bases del modelo social europeo ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Se trata de una discusión irracional, no veo cómo se puede reconducir por cauces racionales comentaba ayer un diplomático europeo (de nacionalidad francesa, por cierto) a la vista de la batalla que se ha abierto en torno a la famosa Directiva Bolkestein Sin haber sido invitada, se ha colado en esta cumbre de Bruselas y amenaza con quedarse en el primer plano de la actualidad europea, al menos hasta el referéndum sobre la Constitución europea en Francia. En la cena de anoche, los 25 jefes de b Los presidentes delegación se dedicaron a hablar de cómo salir de este atolladero típicamente europeo, porque aunque no lo digan abiertamente, todos están preocupados por las consecuencias electorales que puede tener en Francia la sola mención de esta directiva. Al final se llegó a un acuerdo que incluye la promesa de que la actual redacción será reformada, pero sin retirar el texto. En realidad, la mayoría de países apoyan este proyecto con algunos retoques, pero todos han querido poner el acento en los gestos que puedan tranquilizar a la opinión pública francesa, donde se ha instalado la idéa de que se producirá una avalancha de trabajadores y profesionales a bajo coste que desmontará todo el andamiaje de protección social del país. Hablan como si Europa se pudiera burlar soberanamente de lo que les pueda pasar a los ciudadanos europeos y eso sencilla- mente no es verdad acabó diciendo el presidente del consejo el luxemburgués Jean Claude Junkers en un tono de reproche. El presidente francés, Jacques Chirac, llegó ayer a Bruselas decidido a llevarse una señal que pueda ofrecer a su electorado como una victoria sobre el temido monstruo de Frankenstein para utilizarla como munición electoral. El problema, como dijo ayer el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, es que en torno al referéndum en Francia se han mezclado cosas que no tienen nada que ver. Para mí se trata de un gran fallo de comunicación por parte de los políticos galos, con el que se corre el riesgo de arrastrar a todo el proyecto constitucional europeo. También Borrell prometió que el Parlamento no aprobará nunca una ley que ponga en peligro el modelo social europeo La declaración final que se aprouebe hoy hará una mención que pueda apaciguar todos estos temores, pero lo que no va a pasar por ahora es que se retire la directiva de raiz, con lo que no ser puede descartar que los que quieran tener miedo se sientan libres de tenerlo. El presidente de la Comisiónj insistió en que retirar ahora el proyecto sería una falta de respeto a las demás instituciones, en especial el Parlamento, donde actualmente está tramitándose la directiva. Con este ambiente, hasta los que se cree que serán los más beneficiados, los países del Este, se han vuelto muy prudentes en el debate. Jaroslav Pietras, el ministro polaco de Asuntos Europeos comentó que parece que este no es el momento de discutir las cosas que generan tanta polémica. Tenemos que ser muy cautos a la hora de exponer nuestras posiciones