Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 Espectáculos MARTES 22 3 2005 ABC La vieja gloria y las nuevas generaciones Con Jerry Lee Lewis parece, pues, que una vez más vuelve a cumplirse el legendario tópico de que los viejos rockeros nunca mueren The old glory Vieja gloria fue otro de los títulos que se barajaron para el álbum, precisamente) Y si lo hacen, resucitan, desde luego, como lo está haciendo ahora el feroz teclista sureño. Y es que, asómbrense ustedes, hasta uno de los artistas más modelnos de las últimas (ultimísimas) generaciones como Moby, la luminaria de la música electrónica, tiene sus palabras para el viejo y poderosísimo rocker estadounidense: Sería interesante averiguar cuántos pianos destrozó Jerry Lee Lewis durante toda su carrera. El encargado de mantenimiento de los estudios Sun seguro que se echaba a llorar cada vez que aparecía para grabar. El piano siempre ha tenido una imagen de instrumento conservador y en los últimos tiempos casi ha desaparecido por completo del rock, pero Lewis lo tocaba como si fuera una batería Jerry Lee Lewis en plena sesión mecanográfica es decir, dándole contundentemente a la tecla de su piano Habrá que esperar a mayo, pero valdrá la pena, porque el mejor pianista de la historia del rock and roll graba The pilgrim un álbum de duetos y versiones estelares. Bruce, Clapton, Jagger, Richards... se hallan entre los colaboradores de su regreso Jerry Lee Lewis echa a rodar de nuevo sus grandes bolas de fuego TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTO: AP MADRID. Rompo, destrozo y machaco el piano como un hijo de puta. Pero no como un hijo de puta corriente, sino como un gran hijo de puta Palabra de rocker. Del rocker Jerry Lee Lewis, según el Time Magazine de 14 de marzo de 1983. Vamos, que si le llega a escuchar Chopin le da algo. Pero no, no se dio el caso. Porque el Killer (el Asesino de Luisiana nació unas cuantas décadas después que el polaco romántico, el 29 de septiembre de 1935, en la pequeña localidad sureña de Ferriday, en la que convivían malamente los blancos de clase baja, puritanos y deudores de la religión y del country, y los negros amantes de la tórrida música del Delta, el blues. Pues bien, tras unos cuantos años a la sombra (por lo menos discográfica, sobre la otra corramos un tupido velo) el mejor pianista de la historia del rock and roll vuelve a echar a rodar sus grandes bolas de fuego y publicará antes del verano un nuevo álbum. A priori, el regreso no puede ser más apetitoso, pues se trata de un disco de versiones y duetos en los que el incandescente (y mira que les ha pegado fue- go a unos cuantos teclados) pianista se acompaña de una u otra manera de nombres y apellidos muy propios. El caminar de este peregrino Pasemos revista, aunque sea someramente, al listado de piezas. I saw Her standing there (dueto con Little Richard) Pink Cadillac (de Springsteen) Travelin Band (John Fogerty) A Couple More (Willie Nelson) The Pilgrim (Kris Kristofferson) Rock n Roll (Led Zeppelin) Evening Gown (dueto con Mick Jagger) That s What Makes An Irish Heart Sing (Van Morrison) Trouble In Mind (Eric Clapton a la guitarra) Has Made A Loser Out Of Me) (dueto con Rod Stewart) Honky Tonk Women (dueto con Kid Rock) y Twilight (Robbie Robertson) El título también parece ya definitivo, The pilgrim El peregrino y la publicación será antes del verano, en mayo muy probablemente. Ahora, si les parece bien, repasemos el caminar trastabilleante de este particular peregrino. Educado en el seno de una familia rigurosamente religiosa, Jerry creció creyendo que la músi- ca para bailar era cosa del diablo, que tocar en los baretos era pecado y que beber y ligar con mujeres le llevaría de cabeza al infierno. Pero vistos los resultados, y con todos los respetos debidos, parece que a sus progenitores les salió el tiro por la culata del winchester, pues a lo largo de sus setenta años Jerry Lee Lewis no ha parado de tocar música para gozar, no ha dejado de pasar media vida de bar en bar, y no ha dejado de ir con mujeres, algunas muy jóvenes, demasiado jóvenes. Con quince añetes, sus padres le mandaron a estudiar a Texas, a una especie de seminario, para ver si se convertía en predicador. Le expulsaron en breve. Se cuenta que por tocar a ritmo de boogie un himno religioso llamado Mi Dios es el verdadero Lo que nadie sabe es cómo le dejaron entrar. Dos años más tarde se casó con Dorothy Barton, hija de un reverendo, pero un año y medio más tarde contrajo nupcias con su prima (hija de su bajista, que ya se saben que son gente muy sufrida) Myra Gale Brown, de trece años. Un mes después llegó Jerry Lee. Jr. Musicalmente, la fecundidad también llamaba a su puerta. A finales de 1956 llegó a los legendarios estudios Sun Records (donde Elvis saltó a la fama) en un viaje costeado con la venta de treinta y tres docenas de huevos a un supermercado de su ciudad natal. El jefe Sam Phillips no estaba, pero Jerry consiguió una audición y la sugerencia de que volviera un mes más tarde. Así lo hizo, y entonces Phillips quedó impresionado. Su carrera artística había comenzado. Naufragio en alcohol y drogas Desde entonces, el pianista de Luisiana ha visto morir a dos de sus hijos y a dos de sus seis esposas; ha visto cómo su carrera naufragaba en mares de alcohol, drogas y problemas con la ley, y él mismo estuvo a punto de morir, una vez por una perforación de estómago, y otra, cuentan las lenguas triperinas, cuando vio la película Grandes bolas de fuego interpretada por Dennis Quaid. Fue arrestado por conducir borracho, pasó a menudo de pagar impuestos y hasta un día llegó a presentarse en Graceland la megalomaníaca mansión de Elvis Presley, un poco mareadillo con una pistola cargada en la mano y amenazando al Rey por haberle robado el trono del rock and roll Que rueden pues, de nuevo, las grandes bolas de fuego. Y que las teclas echen humo. Con quince añetes, le expulsaron de un seminario por tocar a ritmo de boogie un himno religioso